Felipe y Mariano en la misa de Francisco

Siguiendo la tradición asentada por su padre, que a su vez continuó la que estableció Franco, el príncipe Felipe ha asistido al solemne acto religioso conocido como 'misa de entronización' del nuevo papa. Podría haberlo hecho a título privado, y yo no lo denunciaría, pero al hacerlo con carácter institucional, el valor simbólico que adquiere su desprecio –y el de su genuflexora esposa– a la aconfesionalidad del Estado (de hecho, a la libertad de conciencia de los ciudadanos) se hace merecedor de la mayor de las repulsas. Nadie como la Casa Real es tan consciente del alcance simbólico de sus actuaciones, por lo que agravios así son perfectamente premeditados, y, por tanto, especialmente inaceptables.

Lo mismo cabe decir de la no menos beata presencia del presidente del Gobierno, por supuesto. Me temo que este tipo de comportamientos (digamos, alegres, desvergonzados) nos dan una idea poco halagüeña sobre los intereses que sirven nuestros máximos dignatarios (desde luego, no los que cabe esperar de unos servidores democráticos de los ciudadanos): si tienen la osadía de hacer esto a la vista del mundo…

Archivos de imagen relacionados

  • Delegacion española misa Bergoglio
  • Delegacion España Roma Bergoglio
Print Friendly, PDF & Email

También te podría gustar...