Exigen la retirada de símbolos religiosos en el Hospital Real (Universidad de Granada)

UNI Laica-Granada ha presentado cuatro escritos de denuncia y petición al Rectorado de la propia UGR relativa a cinco de los símbolos religiosos, muy ostensibles, situados en el Hospital Real

UNI Laica-Granada, ha presentado, con fechas de 16 y 22 de julio de 2014, en el Registro Central de la Universidad de Granada (UGR), cuatro escritos de denuncia y petición al Rectorado de la propia UGR relativa a cinco de los símbolos religiosos, muy ostensibles, situados en el Hospital Real, sede del propio Rectorado. Se encuentran en tres localizaciones:

1. Zaguán del Hospital Real.

Es un “Cristo crucificado” de grandes dimensiones (270 x 220 cm). En la ficha técnica que podemos examinar en el “Portal Virtual del Patrimonio de las Universidades Andaluzas”. Se trata de una talla en madera policromada, obra del Taller de Alonso de Mena y Escalante, de entre 1630 y 1640, y se considera “una obra significativa del primer Barroco granadino”.

2. Registro de la UGR.

a) En el Patio de la Capilla, el Registro General de la UGR, en la pared del fondo, hay un crucifijo de dimensiones medias. En este caso no se trata de una obra catalogada por su valor artístico por la UGR.

b) En el propio Registro se encuentran, en las paredes izquierda y derecha, sendas láminas enmarcadas con reproducciones en blanco y negro de cuadros de Rafael de Urbino cuyos originales se encuentran en el Louvre. Se trata de dos “Vírgenes”, y los cuadros originales se conocen con estos títulos:

* La Vierge à l’Enfant avec le petit saint Jean-Baptiste, o La Belle Jardinière. * La Sainte Famille avec sainte Elisabeth, le petit saint Jean et deux anges, o La grande Sainte Famille de François Ier.

3. Salón Rojo del Hospital Real.

Subiendo hasta el Salón Rojo, situado en la primera planta, se encuentra, entre otros elementos artísticos de carácter religioso, otro “Cristo crucificado” catalogado por la UGR como una talla en madera policromada del tercer cuarto del siglo XVI, obra de “Anónimo granadino”. Se añade que “Es, sin duda, una de las obras más importantes de la segunda mitad del Quinientos que queda del patrimonio escultórico renacentista”.

Los perseguidores de crucifijos dicen en su denuncia/petición al rector, que todo esto atenta contra la aconfesionalidad del Estado que exige la Constitución, y contra la libertad de conciencia de los ciudadanos, por lo que la retirada del crucifijo y las láminas debe ser inmediata.

En el caso de las obras de valor (según la denominación de sus fichas técnicas) afirman que deben preservarse y las obras exponerse, pero que debe ser en un espacio museístico.

“La agrupación pide en definitiva, la retirada inmediata del crucifijo y las láminas del Registro, y que se apruebe (y así se anuncie) el traslado a un espacio museístico de los otros dos crucifijos, si bien entendemos que el traslado efectivo deberá esperar a que se concrete (sin dilación) el espacio en cuestión. En Granada, a 28 de julio de 2014.”

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