Erasmo de Rotterdam según Stefan Zweig

Leer un buen libro llega a ser para mí alguna vez como encontrar una fuente de agua cristalina a la que volver para saciar la sed de renovada sabiduría. Así podría definir el encuentro con el libro que trato de presentar Erasmo de Rotterdam, con dicho personaje, con su biógrafo y con varias obras más de ambos.

El propio libro llegó a mis manos en la Cuesta de Moyano hace unos años acompañado con El mundo de ayer del mismo autor. El de memorias de un europeo era nuevo. El del humanista con la solera de un viejo vino bien tratado. Tenía noticias del mismo, pero la 2ª edición de Ed. Juventud de 1.986 estaba descatalogada. Ha reaparecido en Ebook en edición a cargo de Tomás Nieto el pasado 2.011.

Tanto las relaciones de este holandés con Tomás Moro y con el joven Carlos V, quien hubo de renunciar a sus costumbres de crianza de Flandes para ser digno sucesor católico de Isabel y Fernando, habían incitado mi búsqueda. Una vez leído, se ponen en ebullición unas cuantas ideas principales que me hacen viajar por el principio del XVI a la primera mitad del XX con las complicidades de Zweig, para acabar con la visión de ambos en este principio del XXI. Qué pensaría Erasmo, primer europeo consciente, de este continente que se desdice, renunciando de aquel humanismo que él llegó a alumbrar, para volver a la confrontación que no quiso sentir por segunda vez Stefan, su biógrafo. En qué ha quedado la discusión del libre albedrío que él defendiera como fundamento de la persona para que ésta no fuera arrastrada como pelele insconsciente en los bandos luterano o papista, primero, o por el débil pacifismo frente a la retórica imperial en 1.914. Después, se comprende la huida de Zweig hacia Petrópolis (Brasil), para no volver a sufrir un nuevo ocaso de la Europa humanista, abierta en paz y sin dogmas, que anuncian los totalitarismos de Hitler y Musolini. Sin embargo, la levadura de Erasmo, de Zweig y de tantos otros tiene que seguir brotando como esa agua sabia en esta Europa. Pero dejemos los desvaríos de Europa para volver a Erasmo.

En Juventud oscura y en Retrato encontramos datos sobre su vida. Nacido en 1.466, como hijo ilegítimo de un clérigo. Al quedar huérfano de madre y padre, pronto, a los nueve años, es acogido en una escuela religiosa. En 1.487 ingresa en un convento agustino, más con inquietud intelectual que religiosa, donde es ordenado sacerdote en 1.492. Sin embargo, será su formación humanística la que le permite huir del claustro para mantener su libertad moral. Sobrevive como puede mendigando su sustento, dando clase, y ampliando su formación en teología, conociendo a los clásicos. Su labor docente, sus publicaciones (Adagio, Elogio de la locura, Método de estudio, Discusión del libre albedrío,..) e intervenciones públicas le rinden gran notoriedad que difunden pintores famosos, como Durero o Holbein, señalando su afilado rostro de intelectual.

En Misión y sentido de la vida, se muestra el trabajador incansable en el latín humanístico que proyecta la visión cosmopolita que, ya en su tiempo, no reconoce superioridad a país o raza sobre los demás. Como pacifista, entendía que casi todos los conflictos entre personas y pueblos se podrían resolver sin violencia. Sólo se declara enemigo activo del fanatismo, ya vista sotana, toga u otro ropaje. Se muestra benévolo con lo espiritual y mundano. Como intelectual, es celoso de su independencia (homo pro se hombre aparte), no toma partido para poder mediar. Está presente en la batalla contra el fanatismo, participando en el sentimiento de todo lo humano, combatiendo las exageraciones de uno y otro lado, y el odio sin sentido y siniestro en todos. Por esa independencia pagó gustoso su tributo de soledad y menor influencia política.

En Lucha por la independencia detalla cómo la fogosidad de Lutero incita la beligerante ruptura del catolicismo apoyándose en parte en las más prestigiosas críticas que venía haciendo Erasmo. Éste, fiel a su concepción conciliadora y humanista, vuelve a no tomar partido en la Dieta de Worms. Así queda al margen del conflicto religioso con gran relevancia política y cultural.    De alguna manera coinciden Erasmo y su biógrafo cuando en Europa se rompen los puentes del diálogo en beneficio de la imposición del poder. ¿Qué dirían hoy ambos ante el estallido de los mercados que, como nueva arma, abate la razón, corrompe la dignidad e impone un poder inhumano, predador y liberticida ?

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