Enseñar la Biblia

El primer deber del Estado es proteger los derechos individuales de los ciudadanos y la ley que obliga a la lectura de la Biblia en las escuelas del país, colide con el derecho fundamental a la libertad de conciencia y de cultos.

Esa ley es anterior a la Constitución que nos rige y, por tanto, ya no puede ser aplicada a la luz de las disposiciones constitucionales vigentes, independientemente de la buena voluntad de sus propulsores.

La transmisión de la religión no es labor esencial de la escuela en un país de libertad de cultos. Es misión de los padres. La escuela enseña valores, muchos de los cuales se basan en disposiciones que encontramos en las distintas religiones, pero no puede imponer un texto a los estudiantes.

¿Cuál texto bíblico se utilizaría? ¿Y qué pasa con las diferentes denominaciones cristianas, incluyendo mormones, ortodoxos, coptos y ni hablar de musulmanes, hindúes, africanos, indígenas y los ateos?

Lo ideal sería que todos los esfuerzos de la escuela se dedicaran a formar mejores ciudadanos, con valores democráticos de respeto y tolerancia.

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