Enseñar a pensar, reflejo del laicismo

Breve introducción masónica
a Libertad, la Igualdad y la Fraternidad, trípode de doctrina sobre el cuál se asientan las relaciones de la Masonería con la sociedad, fueron creciendo como conceptos vivos al calor de los avances de la Humanidad por conseguir más y mejores condiciones de vida.
Consolidados y triunfantes a partir de la Revolución Francesa trajeron consigo, como parte inescindible de su contenido, importantes efectos en la vida cotidiana y uno de ellos, central a todas luces: el laicismo.
En oportunidad del Congreso de Simbolismo de Salta 2011 presentamos un trabajo que desde su título se interrogaba: ¿recuerdo del pasado o necesidad imperiosa?
Las palabras que siguen son el resultado de darle una vuelta de tuerca a aquellas y a otras reflexiones.
Una aproximación al laicismo de siempre
La vinculación del laicismo con la educación viene desde el fondo de su historia.
Antes de ahora hemos tenido la oportunidad de señalar que la LAICIDAD debe ser “… entendida como la manifestación en las políticos públicas del laicismo que expresa la prescindencia de esas políticas de definiciones confesionales religiosas o dogmas. O sea la recuperación de la capacidad de decidir sobre el contenido que cada uno le pone a esa libertad de pensamiento que hemos referenciado. Bertrand Russell en 1929 señaló: “Un mundo bueno necesita conocimiento, bondad y valor…Necesita un criterio sin temor, y una inteligencia libre, necesita la esperanza del futuro, no el mirar hacia un pasado muerto, que confiamos será superado por el futuro que nuestra inteligencia puede crear”.2Veamos como estas tres palabras (Libertad, Educación, Laicidad) se “cruzan “en la historia reciente a partir de un hito central de la lucha por la libertad, la revolución burguesa de 1789. La Revolución Francesa, no por casualidad, incorporó al listado de sus reivindicaciones la idea de la educación popular: la alfabetización. Fueron los sectores de más bajos recursos los que la incorporaron: los “sans culotttes”. Hasta allí, las pocas escuelas que existían eran regenteadas por algunas de las órdenes religiosas. La mayoría de la población era iletrada. Todavía se arrastraban las consecuencias de “instituciones” legalizadas desde la religión como el derecho de “prima notte” o “pernada” y pese a la invención de la imprenta el acceso a la lectura era un privilegio de nobles y de curas, y no todos ellos lo detentaban. ¿Por qué los “sans culottes”, el sector social más desposeído que confluyó a esa movilización revolucionaria, reclamó tal conquista? Porque sabían que desde la Edad Media en adelante, y más aún la monarquía absolutista, se había impedido sistemáticamente el acercamiento a los saberes de cada época. Estaba en las bibliotecas, pero ¿quién leía y escribía? Solo los clérigos y la nobleza. Basta recordar el libro de Eco sobre el “control” de lo que leían los que podían leer para tener en claro como el oscurantismo del pensamiento de los “más” era la garantía del mantenimiento de las estructuras de poder imperantes. La visión teocéntrica limitaba la ciencia a una mera reproducción de lo que era conveniente al régimen que, no por casualidad, era denominado el “anciano régimen”. Basta recordar a Galileo Galilei y Copérnico. Cerraba las puertas a los avances científicos y , en ese contexto, Servet fue quemado vivo por…. descubrir la circulación de la sangre en el cuerpo humano Es por eso que la invocación de los revolucionarios franceses a la RAZÓN es, sin dudas, la expresión que explica, desde el pensamiento, el ejercicio pleno de la libertad. La RAZÓN que funda, sustenta, define, da sentido a la “libertad, igualdad y fraternidad”.”3
Los HH:. en Or:. Eterno que fundaron nuestra Ord:., consolidaron la unión nacional y sentaron las bases de las políticas públicas en el área de la educación, abrevaron en estas conceptualizaciones y por eso impulsaron firme y casi febrilmente la escuela pública laica, gratuita y obligatoria. Basta recordar las intervenciones de quién fuera G:. M:. el H:. Leandro Alem en los debates del Congreso Pedagógico de 1882 y las acciones de gobierno de ese otro ilustre G:. M:. Don Domingo Faustino Sarmiento.
La Reforma Universitaria de 1918 rompió con “… la última cadena que, en pleno siglo XX, nos ataba a la antigua dominación monárquica y monástica…”4
Las decisiones de aquellos años cruzaron al siglo XX y muchas generaciones, entre las que me incluyo, tuvieron la chance –movilidad social ascendente y esfuerzo familiar de por medio- de ser el “m’ijo el dotor” de cada familia.
Sin embargo, el proceso de laicización de la sociedad argentina sufrió en 1930 un golpe mortal del cual aún no se ha recuperado. Profundizado por los golpes y dictaduras militares posteriores, la razón retrocedió y avanzaron modos dogmáticos de entender la realidad.
Al mismo tiempo, “…Si miramos con perspectiva histórica el camino de las conquistas del Laicismo en la Argentina no podemos dejar de señalar que ellas se hilvanan en una secuencia que –claramente- puede leerse como un hilo de Ariadna cuyo extremo llega a nuestros días y que, si lo recogemos para llegar al inicio nos muestra esta secuencia: ley de matrimonio igualitario, leyes de divorcio vincular y de patria potestad compartida, ley de sufragio femenino, el Movimiento de la Reforma Universitaria , la ley de sufragio universal masculino, la ley de matrimonio civil y de creación del Registro Civil, la ley 1420 de Educación Laica, Gratuita y Obligatoria. Más allá, y como si faltara un tramo del hilo de Ariadna, la secularización rivadaviana de la Recoleta No caben dudas del protagonismo de muchos HH:. en la consecución de estos logros. La construcción de esos cambios encontraron a la mayoría de los integrantes de la Masonería Argentina en la única actitud posible de sostener: la TOLERANCIA la cual indica el camino de la Fraternidad y este se construye reconociendo al Otro como un distinto que, al igual que cada uno de nosotros, elige libremente sus valores de vida, construye su familia acorde con ellos y, al mismo tiempo, respeta lo que el otro haga en ese sentido. Los recientes debates sobre la ley de matrimonio igualitario cruzaron transversalmente a la sociedad argentina y a todos sus sectores, incluso nosotros. Pero nuestro debate interno, dado en cada unas de nuestras LL:. tuvo una característica diferenciadora: no solo que no negamos la apertura de este nuevo capítulo de la construcción laica de la sociedad sino que muchos activamos acompañando su puesta en vigencia en la convicción intima de colocar en el templo profano que es la sociedad una piedra necesaria para su consolidación y progreso. Una piedra de menor impacto es cierto, que las leyes 1420, la de matrimonio civil o la de divorcio vincular y la patria potestad compartida pero coherente con la construcción igualitaria de la convivencia social, coherente con la Libertad, la Igualdad, y la Fraternidad…”5
Finalmente, el fallo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación sobre la cuestión del aborto no punible consolida esos logros y rescata la laicidad del Estado puesta en dudas por retrocesos en materia de legislación educativa como los de Salta y Córdoba y antes de las Constituciones de Tucumán y La Pampa.
Enseñar a pensar: desafío adicional al laicismo de hoy.
Afirmamos que, al mismo tiempo que existe un fuerte vacío legal frente a los retrocesos legislativos producidos en varias provincias frente al cual corresponde desarrollar estrategia legislativas como la que el ILEC apoya a través del proyecto de ley de laicización integral del Estado, hay que darse otra estrategia adicional. Si cotejamos los datos de la realidad de cada uno de nosotros y el rendimiento escolar de nuestros hijos o conocidos a la luz de los siguientes conceptos podremos sacar algunas conclusiones.
“…La razón que funda, sustenta, define, da sentido a la “libertad, igualdad y fraternidad”. La razón se convierte, inevitable, en un llamador necesario del ejercicio del libre pensamiento y este requiere de instituciones escolares que acompañen esa direccionalidad: así nacen los sistemas escolares estatales, laicos, seculares. Comienza el proceso de la secularización de las relaciones sociales. La Razón que corre el velo del pensamiento, rompe las explicaciones místicas y abre el infinito camino a los ¿POR QUÉ? , esos que la llegada de la infancia dispara en cada uno de nosotros y que, luego, de diferentes maneras en los tiempos históricos, son la razón de ser de los avances de la humanidad. No hay marco adecuado al ejercicio de la razón sin libertad de pensamiento para contestar esas preguntas, esos por qué. El reclamo de alfabetización de los “sans-culottes” se explica desde ese diagnóstico: sin leer y escribir no se puede pensar libremente, elegir entre las opciones de pensamientos y teorías que la humanidad produce. Sin leer y escribir (mucho más que leer y escribir) la verdad revelada es la que se impone. Verdad revelada que en la historia de la Humanidad se manifiesta en los fundamentalismos de cualquier tipo que se imponen y la detentan en la medida que violan el derecho a razonar libremente.¿ Habrá hoy “modos actuales” de hacer aparecer “otras verdades reveladas” que, como tales, impiden la libertad de pensamiento? Por eso, sin libertad de pensamiento, la educación carece de significado en tanto proceso humano que, partiendo de la existencia del “otro”, hace de los aprendizajes el camino para la tolerancia y el respeto recíproco. Toda educación que cercene la libertad de pensamiento no es educación en tanto moldea, unifica, regimenta, prescribe un modo de pensamiento único que –definitivamente y por eso- es autoritario. Vale la pena citar aquí un trabajo del año 2005 de un lúcido pensador argentino, amigo y compañero de muchas luchas y H:. de esta Obediencia, el recientemente fallecido Osvaldo Álvarez Guerrero quién escribió sobre un viejo maestro francés perseguido por sus ideas innovadoras : “La emancipación de los pobres, decía el Prof. Jacotot en 1818 en un Colegio de Bélgica -donde estaba exiliado por la restauración monárquica – no es equivalente a la instrucción y formateo del pueblo. La igualdad es la inteligencia, una igualdad no impuesta, ni por la ley ni por la fuerza, sino por el despertar de la conciencia individual. A nadie le está negado aprender, siempre y cuando confíe en que aprenderá. Y para ello, para establecer esa confianza del "tu puedes saber" está el maestro emancipador… No para explicar una sabiduría reproductora de las injusticias, y así naturalizarlas y admitirlas como normales. No para reconocer la división entre los sabios y los ignorantes, los inteligentes y los tontos, los capaces y los incapaces. Jacotot pertenece a esa tradición magnífica de los maestros que, desde Sócrates, revelan las ignorancias establecidas de un tácito estatuto del privilegio, que preconiza lo inexorablemente desigual. Lo más agresivo de sus teorías y de sus prácticas, fue su condena despiadada y victoriosa sobre lo que él llamaba el orden explicador, que nos toma a todos como seres inferiores. "No hay nada que explicar", dice Jacotot. Nosotros podemos entenderlo, sin que nos lo interpreten. Ese orden embrutecedor -una gruesa palabra que él utilizaba- se impone en las sociedades absolutamente pedagogizadas, regimentadas, en las que la mayoría ocupa un lugar que no ha elegido.”6 En ese contexto de ideas se advierte con más fuerza que la “confesionalidad” abierta o solapada en la educación, cercena las posibilidades de libre elección. Porque aún con pedagogía, se puede regimentar…”7
En otras palabras, debemos darnos a la tarea central de recuperar el sentido esencial de la actividad escolar: la función propedéutica
Para entender mejor de que estamos hablando señalemos que el sistema educativo en su conjunto, sin distinción de jurisdicciones o tipo de establecimientos, sufre las secuelas de las políticas desertoras del estado implementada en los noventa y sus secuelas sobre lo que ha dado en llamarse en los últimos tiempos la calidad educativa.
A eso debe agregarse una serie cuestiones vinculadas con modas pedagógicas que en los últimos años pusieron en crisis la relación que en los procesos de enseñanza y de aprendizaje debe necesariamente darse entre el tiempo de permanencia en la escuela y los saberes significativos incorporados por cada alumno a su vida personal Lo que en otros tiempos se llamada el aprehender, es decir “agarrar como propio” y/o apropiarse del saber.
Las concepciones educativas evolucionan con los tiempos, influidas fuertemente por los cambios sociales y las nuevas teorías, en particular aquellas relacionadas con el estudio del “como se construye el saber.
La escuela es el espacio público que las sociedades han levantado, en particular desde la Revolución Francesa, para asegurarse que el bagaje de saberes vigentes y su evolución constante se trasmite de generación en generación.
Desde el trívium y el quadrivium , tan importantes para el Gr:. de Comp:. , es decir para la búsqueda del equilibrio masónico fueron la expresión histórica propia de un tiempo de esos saberes.
Hoy, los avances de la humanidad los han complejizado, aumentado y enriquecido. Sin embargo sigue siendo central conseguir que el que transcurre quince años en el sistema (si no accediera a los estudios terciarios) aprehenda, se apropie de los saberes.
Diferentes corrientes de la psicología se han ocupado de este tema y los aportes de Jean Piaget han sido –en mi opinión- centrales. Dicho pedestremente, para Piaget el saber es un obstáculo epistemológico frente al cuál solo cabe su aprehensión, es decir la apropiación. El saber no es una mano de pintura liviana que destiñe con el tiempo, el saber no es un regalo gracioso de la vida en sociedad. El saber es, sin duda, un obstáculo que sólo se los supera incorporándolo.
Esta incorporación a la vida propia es la que ha venido perdiendo. El pensamiento tiene etapas, estadios diría Piaget, que se compadecen con las edades cronológicas de las personas y conlleva la superación de la etapa inmediata anterior consolidando y cerrando modos de aproximación del pensamiento a esos obstáculos que el saber coloca delante de nosotros.
Enseñar a pensar requiere, en consecuencia, la construcción de secuencias pedagógico-curriculares necesarias e imprescindibles.
La distinción entre pensamiento concreto y pensamiento abstracto y el momento en que se pasa de uno al otro es un momento central de la consolidación del PENSAR de cada persona. Para ejemplificar: contar garbanzos, fósforos, semillas o frutas con la ayuda de las manos es un ejemplo de pensamiento concreto. Contar sin las manos, es decir, con la cabeza configura el ejemplo del momento preciso en que hemos superado el obstáculo epistemológico de sumar y lo hemos incorporado a nuestro bagaje de saberes propios.
Enseñar a pensar es central para el laicismo porque si el trípode doctrinario con el que comenzamos esta intervención, a saber: LIBERTAD, IGUALDAD Y FRATERNIDAD constituyen el marco referencial del Librepensamiento por lo tanto es absolutamente contradictorio con el laicismo que la escuela no “ENSEÑE A PENSAR” para que cada alumno sea un hombre realmente libre. Libre para, pensamiento abstracto de por medio, elegir la referencia filosófica, religiosa, espiritual que le sirva de guía para su cotidianeidad.
Debo destacar, sin embargo, que las secuelas de las modas pedagógicas implementadas en los últimos cincuenta años y el facilismo introducido y legalizado por la Ley Federal de Educación 24195, hoy derogada, han consolidado la imposibilidad para muchos alumnos de abandonar el estadio del pensamiento concreto para pasar al pensamiento abstracto.
Estas secuelas son fácilmente identificables:
? El fracaso de nuestros jóvenes en el Nivel Terciario se explica desde la propia imposibilidad de sostener la abstracción que conlleva el estudio de las matemáticas, la física o el derecho.
? La falta de capacidad lectora comprensiva de esos mismos jóvenes da cuenta también de esa imposibilidad de “abstraer” la esencia de la idea principal del texto.
? La lectura silábica, es decir moviendo los labios, da cuenta igualmente de una prolongación más allá de lo prudente del pensamiento concreto: “leer con los labios” es muestra de ese seguir anclado en el pensamiento infantil.
? La imposibilidad de hacer operaciones simples (como la de calcular el porcentaje de una suma) sin ayuda de una calculadora (la del celular u otra) también constituye un indicador de esta situación.
Algunas conclusiones
Es evidente que se hace necesario revertir urgentemente esta situación y hacerlo teniendo en cuenta que deben resolver simultáneamente tres cuestiones:
1. Las que aquejan a los que hemos transitado ya el sistema, en particular las cohortes que sufrieron los tiempos de los cambios educativos de los noventa y las contramarchas posteriores.
2. Las que sufren los que quedaron fuera del sistema y perdieron el vínculo con la escuela.
3. Las de aquellos que hoy la transitan.
Suele decirse con frecuencia que es la Universidad la que debe revisar sus prácticas pedagógicas y eso tiene una buena parte de verdad.
Pero no es menos cierto que el momento histórico de la vida de cada alumno que coincide con ese proceso de cambio del tipo de pensamiento no ocurre en la Universidad, pasa en la escuela primaria ya que es allí donde se dejan de contar garbanzos con los dedos y se pasa a contarlos con el pensamiento. Es en ese y no en otro momento en que se produce la primera aproximación al “hombre libre” cuya construcción perseguimos los masones.
Sin pensamiento abstracto no hay Librepensamiento.
Sin Librepensamiento no hay Laicismo, ni Libertad, Igualdad y Fraternidad.

NOTAS
2 Russell, Bertrand: Por qué no soy cristiano en POR QUE NO SOY CRISTIANO, página33, Editorial Sudamericana, 1979.

3 CEBEY CARLOS ALEJANDRO, LIBERTAD, EDUCACION Y LAICIDAD, Ponencia al Primer Congreso de Ateísmo, Mar del Plata, 2008.

4 MANIFIESTO LIMINAR DE LA REFORMA UNIVERSITARIA DE 1918.

5 CEBEY CARLOS ALEJANDRO, LAICISMO: ¿RECUERDOS DE GLORIAS PASADAS O NECESIDAD IMPERIOSA?, CONGRESO DE SIMBOLISMO, SALTA, NOVIEMBRE 2012.

6 ALVAREZ GUERRERO, Osvaldo, La Educación Emancipadora, en ENFOQUES CRITICOS, Buenos Aires, Noviembre-diciembre de 2005

7 CEBEY CARLOS ALEJANDRO, LAICISMO: ¿RECUERDOS DE GLORIAS PASADAS O NECESIDAD IMPERIOSA?, CONGRESO DE SIMBOLISMO, SALTA, NOVIEMBRE 2012.

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