Endemoniados

Efectivamente, una parte importante de la población española y canaria esta endemoniada o, como se dice por estas íslas, estamos tan indignados que  "se nos llevan los demonios" con las políticas antisociales y represivas del Gobierno del PP, encabezado por el Sr. Rajoy, que obedece sumisamente a los banqueros españoles y las órdenes que le dan desde Alemania, Bruselas y Nueva York, donde se sitúan los centros de poder de la Troyka.

  Todo lo público va camino de ser privatizado. Los servicios públicos se consideran, desde el punto de vista de la economía neoliberal imperante, como oportunidad para los negocios. Están cuestionados la salud, la educación, los servicios sociales, la dependencia, las pensiones, todos aquellos servicios que sirven en un estado moderno para redistribuir la riqueza y para fundamentar la cohesión social sobre el reparto y establecimiento de ciertos niveles de justicia social. Se recortan los presupuestos, se deteriora lo público,  como paso previo ineludible hacia su privatización.

  Cuando se recorta de lo público, no sólo se empeora el servicio y se despide a trabajadores y trabajadoras de la salud, de la educación,… sino que se están recortando nuestros derechos de ciudadanía, conquistados por las generaciones anteriores.

      Por estos motivos, hay que evidenciar el proceso de involución politica y social que se está produciendo en nuestra sociedad, donde la religión se considera una materia cientifica como las matemáticas, donde a las mujeres se les recortan sus derechos a decidir sobre su cuerpo, donde se da la paradoja de cientos de miles de casas sin gente y otras tantas de gentes sin casa, donde la salud y las pensiones están pasando a ser gestionadas por la empresa privada, donde el gobierno nombra a un comité de doce expertos para informar sobre las pensiones y ocho de ellos trabajan para aseguradoras, donde se hacen modificaciones para amedrentar el levantamiento ciudadano contra los poderes establecidos, donde la protesta se criminaliza,..

  Y no deja de extrañar que la Iglesia Católica, -que recibe cada año más de 11.000 millones de euros del erario público, justificado por los acuerdos con el Vaticano del año 79 y que no fueron motivo siquiera del pacto constitucional-, a través de sus jerarquías nos hagan saber al conjunto de la población que "estamos viviendo una situación de emergencia", pero no precisamente motivada por el paro, los despidos, el empobrecimiento y exclusión social.. El cardenal Rouco Varela ha nombrado "con premura" a ocho exorcistas ante "la avalancha" de casos de posesiones que se están produciendo en Madrid. Estas son las necesidades que se están cubriendo de forma urgente: "Entre ellos destacan las denominadas posesiones demoníacas y también las llamadas influencias maléficas y que englobarían la magia negra, los echadores de carta, el mal de ojo, los quiromantes y otros tipos de esoterismos." Como alguien comentaba, parece un guión del programa 'Cuarto Milenio', de Iker Jiménez.

  La presencia de exorcistas en las diócesis españolas es bastante escasa, dice un artículo de un diario digital. Sólo una de cada cuatro dispone de este personal especializado. El potencial de creación de empleo es, por lo tanto, considerable, añadía acertadamente el articulista.

    Hace unos días, un canal de televisión italiano propiedad de la Conferencia Episcopal informó que el Papa Francisco había llevado a cabo un exorcismo en la misma plaza de San Pedro durante 15 segundos. El Vaticano lo desmintió o al menos dijo que el Papa no tenía la intención de practicar un exorcismo. Materia, la web de noticias de Ciencia, publicó un artículo en marzo que contaba que la Iglesia realiza en España exorcismos a enfermos de esquizofrenia.  Si desapareciera el miedo al demonio la Iglesia perdería su poder coercitivo.

     La jerarquía de la Iglesia Católica, que siempre fue un aliado de los poderes políticos y económicos, está potenciando sobre todo su papel de introducir el miedo y la sumision en las conciencias del pueblo llano. Miedo al pecado, miedo al demonio, miedo al infierno,  "al llanto y el crujir de dientes", "el que obedece nunca se equivoca"… Y al mismo tiempo, con casi toda seguridad, en este momento y con las politicas de este gobierno sea la etapa de las últimas décadas en que se encuentra más reforzada y protegida. En una clara vuelta al pasado está recuperando sus viejas esencias inquisitoriales.

      Por tanto, no es de extrañar que, ante la desesperanza de las gentes, vuelva a utilizar la figura del mal, como problema individual, que traslada la culpa de su situación a cada uno de nosotros, pecadores, y no del mal como problema social y colectivo, ocasionado por las políticas antisociales de este Gobierno, al que tendrían la obligación de señalar como culpable.

   Frente a estas políticas del PP y frente a la obediencia, la resignación y el miedo, predicados por la Iglesia Católica, sólo cabe una respuesta contundente: la movilización social en las calles, la desobediencia civil y la insumisión. En definitiva, tenemos que "estar endemoniados".

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