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“Emosido engañado” por Juan Celdrán

Paseando en estos días navideños con mi sobrino, de 7 años, y sin venir a cuento de nada, dijo que había una cosa que no entendía, y era que por qué si el niño Jesús nació el 25 de diciembre, los Reyes Magos llegaban el día 6, y sin embargo en el Belén estaban todos juntos. La observación y la pregunta eran del todo lógicas y llevaba toda la razón. Pero mi respuesta fue decirle que eso era por poner a todos los personajes de la historia juntos, porque no íbamos a estar acercándolos un poco cada día. Yo de pequeño no me preguntaba ese tipo de cosas, sino más bien el por qué nos daban los juguetes al final de las vacaciones, cuando podríamos haber estado jugando con ellos en los días anteriores. Esto seguro que esto se lo preguntan también muchos niños hoy en día. Y quizá por eso ha tenido tanto auge el Papá Noel en Nochebuena. hn3wQ9Er3Z16V61q4331

Pero… ¿le iba a decir la verdad? No estaba preparado. Si se cree que Supermán y todos los súper héroes de la tele son de verdad y no actores, parece claro que esto aún no lo entendería. Tiempo tendrá de enterarse y cabrearse por cómo le hemos “engañado”. Aunque otros aún nos siguen engañando a todos pese a nuestros años, y de eso es de lo que trata este artículo.

Diversos autores han escrito acerca de aquellos que dicen poseer la verdad. Como el francés André Gidé, que dijo: “Cree a aquellos que buscan la verdad, duda de los que la han encontrado”. Y yo no digo que yo la tenga, pero sí que pretendo exponer una serie de hechos que están probados y contrastados a lo largo de los años. Así pues, cada cual, si considera que sí que está preparado/a, que lea y luego juzgue lo que mejor considere. Como digo, no voy a desvelar ningún secreto que no esté ya publicado, así que tranquilos. Y si alguien cree que aún no está preparado/a, que pase a otra cosa y no siga leyendo. Quizá así pueda seguir siendo más feliz con sus propias creencias.

Pero antes de empezar, un aperitivo. Cuando escribo esto, es 1 de enero, día de año nuevo, y día en el que muchos se felicitan el nuevo año, y en mi caso también el santo. De pequeño lo celebrábamos en familia, y lo seguimos haciendo. Sin embargo, desde hace ya unos cuantos años, cuando alguien me felicitaba, al principio le corregía, y le decía que sí pero que no. Que esto era antes, pero que el papa Juan Pablo II lo cambió al 17 de junio (que lo cierto es que ya no es lo mismo). Pero ahora ya, con el paso de los años, como que paso. Es como esa cita de Silvio Fernández Melgarejo, de que “todo el mundo va a lo suyo, menos yo que voy a lo mío”, pues algo así. Exactamente, dicho Papa lo cambió en el Misal romano en el año 2000, porque en realidad la fiesta del 1 de enero era “Emmanuel” (Santísimo Nombre de Jesús) por iniciativa de Bernardino de Siena, y lo dejó es día para ese nombre concreto, mientras que a los Manueles, cuya advocación hace referencia al mártir que junto con sus hermanos Sabel Ismael, fueron degollados en el año 362, los pasó al 17 de junio. De todas formas, creo que este cambio no tuvo mucha repercusión en la sociedad, porque ya se ve que no trascendió mucho. Sea como fuere, es algo que me da igual. Total, si ni los mismos cristianos se saben el santoral (aunque felicitan por educación, cortesía y saber estar, lo cual es de agradecer), pues yo lo digo, informo, pero no insisto. Por otra parte, esto de celebrar santos es algo arbitrario, y como en este caso, ya se ve que depende que un señor lo diga que esto se hace hoy o mañana. Dicho lo cual, volvamos a lo que estábamos.

EL DÍA DEL NACIMIENTO DE JESÚS

En verdad, Jesús no nació el 25 de diciembre, o al menos no lo sabemos con seguridad. Ninguno de los evangelistas (discípulos de los apóstoles realmente), ni los propios apóstoles o seguidores en sus evangelios apócrifos, nos dejó escrito realmente qué día nació Jesús, pues esto es algo que en dicha época no tenía tanta importancia. Los evangelios apócrifos eran usados igualmente por las comunidades cristianas en sus orígenes, pero entre el Concilio de Nicea del año 325, y posteriormente el de Laodicea en el 363 (ambos en Turquía), se decidió que no pasaban el “filtro” para formar parte del “canon” de la actual Biblia, pasando así un poco al olvido.

En la propia web de Catholic.net se reconocen estos hechos, por si a alguien le interesa ampliar información “oficial”.

Así pues, se celebra dicho día de Navidad del 25 de diciembre, porque era cuando las culturas paganas (es decir, de otros dioses de otros cultos de la época), como los romanos, celebraban la festividad del “Natalis Solis Invicti” (Nacimiento del Sol Invicto, y fecha asociada al dios Apolo), por ser el día en que los días empiezan a durar más. En realidad como bien sabemos hoy, era el día 21 o 22, pero con los movimientos de calendarios, en esa época cayó en 25 y ahí se quedó. Estas fiestas, también llamadas Saturnalias, empezaban el 17 de diciembre y duraban 7 días. Era en estas fechas, cuando los romanos amasaban bollos con calabaza, miel, higos y dátiles dentro (antecesor del actual roscón de reyes). También los egipcios celebraban en invierno el nacimiento de su dios solar Horus, hijo de Osiris e Isis, el cual por cierto, también nació de manera análoga, de forma virginal. Y los germanos y escandinavos celebraban el nacimiento del dios Frey, dios nórdico del sol naciente, la lluvia y la fertilidad, y adornaban las casas con un “Yggdrasil” o “árbol del Universo”, que con los años fue adoptado y ha permanecido hasta nuestros días.

Pero hacia el año 350, la Iglesia Católica decidió ubicar en esta fecha el nacimiento de Jesús, para opacar esta fiesta pagana romana, y que con el paso de los años, los fieles cristianos se apartaran de este tipo de celebraciones, e identificaran a Jesús con la luz del Sol (“Luz del Mundo”, Juan 1,4). Y por oposición, se estableció que el nacimiento de su primo Juan el Bautista fuera seis meses antes, alrededor del solsticio de verano (recordemos que el arcángel Gabriel le dice a María, que su prima Isabel estaba embarazada hacía seis meses). Así, durante el gobierno del emperador Constantino el Grande, se institucionalizó esta celebración.

¿Entonces cuándo nació Jesús? Como ya he dicho, realmente no se sabe. No son pocos los estudios que se han hecho al respecto, intentando ubicar dicha fecha, ya fuere investigando documentos antiguos o siguiendo diversas teorías matemáticas. Los pocos datos que se tienen, nos dicen que fue entre el reinado del rey Herodes el Grande, rey de Judea, y su muerte, que tuvo lugar en el año 4 aC. Es decir, que nació al menos 4 años antes de la supuesta fecha que tenemos adoptada universalmente, si no más. Por otra parte, recordemos que Herodes ordenó dar muerte a los niños de Belén, de menos de 2 años ¿por qué? ¿no acababa de nacer hacía poco?

Según el evangelio de San Lucas, 2, 1-5, el emperador Octavio Augusto ordenó hacer un censo de la población romana que vivía en el Imperio, el cual se hizo siendo Quirino gobernador de Siria (del 6 al 12 dC). El problema es que en realidad, ese censo de Quirino, se hizo en el año 6 dC, con lo cual hay alrededor de diez insalvables años de diferencia. Además, ningún censo podía obligar a desplazarse a las personas hasta sus poblaciones de origen, y José y María vivían en Galilea, es decir, que no eran romanos propiamente dichos ni de Judea (provincia anexionada a Roma), con lo cual, no tenían por qué censarse de ninguna de las maneras. Así pues ¿Lucas cometió un error? La mayoría de los estudiosos bíblicos así lo considera. Y teniendo en cuenta que Lucas era seguidor de Saulo de Tarso, el cual tampoco conoció a Jesús en vida, sino después de muerto, y escribió tras hacer muchas entrevistas a los protagonistas, cualquier cosa es posible.

Podría entrar en más cuestiones acerca del día del nacimiento, como el hecho de que los pastores es imposible que tuvieran a su rebaño fuera antes de octubre, pero grandes estudiosos e intelectuales de la materia ya lo han hecho previamente, con lo cual os dejaré unos enlaces y cada cual que valore lo que quiera.

Pero al final se impuso el 25 de diciembre, y visto que la gente se daba regalos, en recuerdo de la fiesta de las Saturnalias, fue, cómo no, la Iglesia Católica la que prohibió dar regalos en esta noche de Nochebuena, por considerarlo una fiesta pagana, por lo que a lo largo del siglo XVI, se estableció lo de dar los regalos el día 6 de enero.

EL DÍA DE REYES

La festividad de los Reyes Magos se celebra por la Epifanía (del latín epiphanīa, y a su vez del griego antiguo ἐπιφάνεια: epipháneia), que quiere decir “manifestación” o “apariencia llamativa”. Esta es una fiesta cristiana que recuerda cuando los padres de Jesús fueron al templo a presentarlo, a mostrarlo, a los pocos días de su nacimiento.Sin embargo, en su origen, este día se celebraba una fiesta pagana. En concreto, los griegos rendían culto al dios Aion, y los antiguos egipcios celebraban el embarazo de su diosa Isis como madre de Horus. Ambas culturas celebraban también el nacimiento del Sol tras la noche más larga el día del solsticio de invierno (21-22 de diciembre) y hacían ofrendas. Lo que hizo la naciente y poderosa Iglesia Católica fue sustituir poco a poco esas tradiciones por otras, y Jesús pasó a ser como el Sol, la “luz del mundo”, y ante la falta de datos que dijeran lo contrario, se puso el día de su nacimiento el 25 de diciembre.
De por qué se ponen juntos en el Belén, como ya he dicho al inicio, es por ponerlos a todos juntos, pero en realidad, no llegaron a un establo, donde el niño acababa de nacer, sino más bien meses más tarde, a una casa, pues como dice en este artículo, el evangelio de Mateo emplea el verbo nacer en “participio aoristo”, con lo cual se puede traducir como “nació” y “ha nacido”, por lo que bien podría tener ya incluso más de un año, con lo cual tendría sentido la orden de Herodes de matar a los menores de 2 años y estaríamos hablando de que nació entre el año 6 y 5 aC, e incluso posiblemente el 7 aC, si tenemos en cuenta los cálculos de Kepler acerca de la triple conjunción planetaria de Júpiter y Saturno. De hecho, el viaje de los Reyes Magos bien pudo durar 15 meses, por lo que cuando llegaran, ya no sería un recién nacido precisamente.
Sin embargo, la Iglesia Católica asoció este día del Sol Invicto a la llegada de los Reyes Magos, pero la Iglesia protestante, dado que no reconoce la figura de estos personajes, pues directamente no los celebran, en su lugar, celebran la festividad de San Nicolás o Santa Claus, o lo que es lo mismo, Papá Noel.Del tema de los Reyes Magos en sí (en realidad “magoi”, sacerdotes persas), de dónde surgen, cuántos eran, o qué es lo que eran realmente, ya escribí otro artículo en mi blog en 2018, razón por la que no me voy a repetir más en lo ya dicho. Pueden pinchar en este enlace para leerlo.
SAN NICOLÁS, SANTA CLAUS, PAPÁ NOEL
San Nicolás nació en el año 280 en la ciudad de Patara (Licia, Turquía). Llegó a ser obispo de Mira, la capital de Licia y murió el 6 de diciembre del 342, por eso se celebra su onomástica en dicho día. La Iglesia Católica lo subió a los altares y tras la invasión árabe, se decidió trasladar sus restos a Bari (Italia), en el antiguo reino de las Dos Sicilias, de donde luego Carlos V sería rey y posteriormente su hijo Felipe II, por lo queera territorio español.
El color de la vestimenta de los obispos en dicha época era el rojo y el blanco, razón por la que se le representaba con dichos colores.

Entre los años 1863 y 1886, la revista Harper’s Weekly publicó una serie de grabados de Thomas Nast que fueron afianzando la imagen de este San Nicolás o Santa Claus. Su primera aparición para la Coca Cola fue en 1920. Posteriormente, hacia 1930, el artista sueco Haddon Sundblom comenzó una campaña publicitaria para esta compañía, en la que salía un enorme Papá Noel con un abrigo rojo adornado con pieles blancas, razón por la que toman dicha fecha de 1931 como la del nacimiento del actual Papá Noel. De hecho, la propia web de Coca Cola reconoce este hecho. Estos diseños que estaba claro que hacían referencia a este Santa Claus, y dado que se mantuvieron durante 30 años, el paso del tiempo hizo el resto.
Resulta sorprendente conocer el hecho que cuenta Antonio Gómez Movellán en su artículo en la web de Laicismo.org, acerca de lo ocurrido en la ciudad de Dijon (Francia) en 1951, cuando un cura católico, un pastor protestante y unos 200 jóvenes, quemaron la figura de Papá Noel en las rejas de una catedral de dicha ciudad, por considerarlo una influencia pagana. Sin embargo, tal como acabo de explicar, en realidad su figura era la de un obispo cristiano. En este caso sólo era un muñeco, pero ¿cuántas personas a lo largo de la historia han perdido la vida en la hoguera por atentar contra las creencias, intolerancias e ignorancias de la gente de su época? Ya lo dijo la norteamericana activista social Catherine Fahringer, que “estaríamos 1500 años más adelantados, si no hubiera sido por la Iglesia, arrastrando a la ciencia tomada de sus faldones y quemando nuestras mejores mentes en la hoguera”.
Por último, añadir que este personaje, que representa a un obispo gordinflón de barbas blancas,  es conocido en Holanda como Sinterklaas, y resulta que para los niños de Holanda, Sinterklaas no vive en Laponia, sino que viene en barco desde Madrid, en España y le acompañan unos pequeños pajes conocidos como Zwarte Pieten (Pedros negros). Si bien la festividad de San Nicolás es el día 6 de diciembre, a Amsterdam llega unos 18 días antes, en los cuales los niños ya fantasean con sus regalos. Y esto es así, porque para ellos, los holandeses, en aquella época, el oro llegaba desde España, que como sabemos, salía a su vez de las Américas.
En resumen de lo anterior: A lo largo de los años, las culturas dominantes se han impuesto a las dominadas, y han absorbido las tradiciones de las anteriores. Absorción, modificación e imposición. Siguiente paso: Tradición y fe. Pero a la gente llana, en realidad, sabemos que todo eso le da igual, y lo que quiere son fiestas, por eso ningún gobierno o poder se atrevería a quitar unas fiestas y no poner otras en su lugar. Y por otra parte, como españoles que somos, también nos cabría orgullecernos un poco y lamentarnos al mismo tiempo, del hecho de que los norteamericanos, además de “quitarnos” el invento de la Coca Cola, también nos “quitaron” y se apropiaron de la historia de Papá Noel para adaptarla y hacerla suya difundiéndola por el mundo entero con su gran capacidad de comunicación. Y desde luego, es un poco inaudito, que la figura de los Reyes Magos sólo funciona en España y los países colonizados.

El mundo occidental, influenciado desde tiempos remotos por el poder del Vaticano, toma como referencia la fecha de nacimiento de Jesús para decirnos en qué año estamos. Con anterioridad, ya he comentado que Jesús nació al menos 4 años antes de lo que se supone. Pero es que además, el año 0 realmente no existe, pues los romanos no lo tenían en sus matemáticas, es decir, que se pasa directamente del año -1 aC al año 1, por lo que en verdad, este 2022 en realidad deberíamos de estar en 2026 o algún otro año más al menos.
Si mi sobrino no entendía por qué no se daban los regalos el día de Navidad, yo lo que no entendía de pequeño, era que si esto era así, por qué había esa semana ahí suelta hasta nochevieja para iniciar un nuevo año.
Y es que cada civilización, cada religión, ha medido y mide el tiempo a su manera, basándose en su propia cultura y creencias. Nosotros, en nuestra sociedad occidental, estamos ahora mismo en el año 2022, porque seguimos el calendario gregoriano, que va de enero hasta diciembre, y que fue establecido en 1582 siendo papa Gregorio XIII, pero otras culturas están en otros años porque no tienen el mismo calendario.

  • Los musulmanes están en el año 1443, y su calendario se inició por orden del profeta Mahoma, para recordar cuando fue acosado por sus adversarios y tuvo que huir de la ciudad de La Meca hacia la ciudad de Medina. A esto se le dio en llamar “la Hégira” (huida). Su cambio de año al 1444, en esta ocasión es el día 29 de julio, pero es una fecha variable, pues sus años duran 354 o 355 días.
  • Los budistas (Sri Lanka, Camboya, Laos, Tailandia y Birmania) están en el año 2563 y pasarán al siguiente año entre el 12 y 15 de abril. Su calendario se inicia con el nacimiento de Buda, aunque ellos también tienen problemas con esta fecha, y no tienen claro si esto fue en el 543 aC o en el 480 aC.
  • Los chinos están en el año 4719, y se inicia este año el 1 de febrero (no es fijo, pues dura 353 y 355 días). 
  • Los judíos viven en el año 5782, e iniciarán en siguiente el 25 de septiembre. Ellos iniciaron su calendario con el Génesis, que para nosotros vendría a ser el 7 de octubre del año 3760 aC. Evidentemente, el mundo como tal ya existía antes de eso.
  • Aunque ya no se sigue, el calendario maya se inició en el 3114 aC, y dura 5125,36 años solares, por lo que su calendario de cuenta larga acabó en el 2012, y ahora estarían en el año 10 del nuevo ciclo (o en el año 5135). Este es un calendario basado en los movimientos del Sol y de la Luna.
  • Los romanos iniciaban su calendario con la fecha de la fundación de Roma (ab Urbe Condita), que se sitúa en el año 753 aC (tercer año de la sexta olimpiada). Fue utilizado durante 1.278 años, hasta nuestro actual 525 anno domini, en el que tras los cálculos de Dionisio el Exiguo, se cambió el cómputo, que no obstante no se aplicó hasta el reinado de Carlomagno. De todas formas los romanos no tenían esto mucho en cuenta, pues databan los años según el gobernador que hubiera habido en dicha época.

Nuestro calendario occidental, está basado en cierto modo en el calendario romano, que a su vez estaba basado en el egipcio (que tenía en cuenta los ciclos solares). Los romanos iniciaban los días a medianoche. Inicialmente fijaba los meses en 29 días, 12 horas y 44 minutos, habiendo diez meses a lo largo del año. Pero por influencia griega se amplió a 12 meses, con un año que inicialmente tenía 368 días y 3/4 de otro, con meses alternos de 29 y 30 días, y cada dos años, uno de 13 meses. El año se iniciaba en primavera con el dios de la guerra (martius), seguía el mes que se abre, o quizá dedicado a Apru -Aphrodita-  (aprilis), el del crecimiento por la diosa de la primavera Maia (maius), y el del florecimiento por la diosa Juno (junius). Tras esos cuatro meses, luego seguían otros seis en orden (quintilis -luego iulius, por Julio César-, sextilis -luego augustus, por Octavio Augusto-, septembris, octobris, novembris, y decembris). Finalmente estaban el mes de apertura de los trabajos agrícolas (januarius) y el mes de las purificaciones (februarius). Si se añadía otro mes, aunque no tenía nombre, se le llamaba “mercedonius”, por estar consagrado a la paga. Como se ve, el calendario romano inicial era bastante caótico, y además sus semanas podían tener entre 4 y 9 días. En el año 46 aC, el dictador y Pontifex Maximus Julio César, asesorado por el griego Sosígenes de Alejandría, decretó una reforma de este calendario, creando así el calendario juliano, que tampoco era perfecto, y de hecho se tuvo que cambiar en 1582, con los cálculos de Dionisio el Exiguo, por el ya mencionado calendario gregoriano actual, y para adaptarlo, hubo que suprimir diez días, del 6 al 15 de octubre de dicho año. De hecho, la famosa santa Teresa de Jesús murió el 4 de octubre del calendario juliano y fue enterrada el 15 de octubre del gregoriano. Por eso su festividad es dicho día.

Así pues, visto que cada cultura y cada religión tiene un calendario diferente, que a lo largo de los años ha habido muchos calendarios para medir el paso del tiempo, lo cierto es que cabría pensar que nuestra civilización no tiene por qué estar en lo cierto, máxime si además ya hemos visto que la fecha del nacimiento de Jesús no es correcta.

Aun así, y asumiendo esos errores, tenemos que los romanos iniciaban el año con el equinoccio de primavera, que es una fecha y un evento astronómicamente constatable, estable, y con sentido común, pero años después, en el año 153 aC, el Senado romano decidió que los cónsules tomaran posesión de su cargo no en la fecha establecida de los idus de marzo, cuando comenzaba su año, sino antes, el 1 de enero. Ese hecho, provocado por un pueblo, el celtibérico Sekaida, generó años después, en el 46 aC, con el calendario juliano, que desde entonces iniciemos el año en el mes de enero, y lo dividimos en meses y semanas, con meses de 30 o de 31 según nos da, con un criterio totalmente arbitrario y sin sentido alguno.

Así, terminamos el año el 31 de diciembre como podía ser otro día cualquiera, como de hecho ocurre con las demás culturas, que para nosotros nos parece que cambian de año en un día cualquiera, sin tener eso mucho sentido (para nosotros). En definitiva, el cambio de año de diciembre a enero, es un evento puramente circunstancial, alejado de cualquier tipo de connotación que trascienda más allá de pasar una hoja del calendario o cambiar el último dígito del año.

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