El Vaticano antepone religión a sátira y condena la violenta reacción contra las caricaturas

   El Vaticano argumentó ayer que la libertad de expresión "no puede implicar el derecho de ofender el sentimiento religioso de los creyentes, principio válido obviamente en referencia a cualquier religión", según un comunicado del portavoz de la Santa Sede, el español Joaquín Navarro Valls. Desde que arrancó el conflicto por las caricaturas sobre Mahoma en la prensa danesa, consideradas ultrajantes por los musulmanes, y publicadas luego por otros diarios europeos, la oficina de prensa de la Santa Sede ha recibido numerosas peticiones para que se pronunciara al respecto.
   El comunicado subraya que "algunas formas de crítica exasperada o de mofa de otros denotan una falta de sensibilidad humana y pueden constituir en algunos casos una provocación inadmisible", sugiriendo así que la publicación de las caricaturas pudo ser inoportuna. "La lectura de la historia enseña que por esta vía no se sanan las heridas existentes en la vida de los pueblos", concluye, tras recalcar la necesidad de "un clima de mutuo respeto".
   Con todo, la Santa Sede arguye también que "las ofensas inferidas por una sola persona o por un medio de comunicación no pueden ser imputadas a las instituciones públicas del país implicado, cuyas autoridades podrán y deberán intervenir, eventualmente, según los principios de la legislación nacional".
   En cualquier caso, reza la nota de Joaquín Navarro Valls, "las acciones violentas de protesta son igualmente deplorables". Sin citar en ningún momento el islam, los asaltos a embajadas occidentales o las quemas de banderas danesas, el comunicado de la Santa Sede afirma que "para reaccionar a una ofensa, no se puede faltar al verdadero espíritu de toda religión". "La intolerancia real o verbal, venga de donde venga, como acción o como reacción, constituye siempre una seria amenaza para la paz", concluye.

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