El «santo expolio»

La construcción, entre otras edificaciones, de una casa eclesial con una fachada de 140 metros en un terreno en las que hay varios monumentos y elementos arquitectónicos catalogados como Bienes de Interés Cultural supone la destrucción de un p

“Manuel cruzó despacio el Viaducto, llegó a las Vistillas, miró cómo unos traperos hacían sus apartijos, después de extender el contenido de los sacos en el suelo, y se sentó un rato al sol. Veía, con los ojos entornados, los arcos de la iglesia de la Almudena, por encima de una tapia; más arriba, el Palacio Real, blanco y brillante; los desmontes arenosos de la Montaña del Príncipe Pío, y su cuartel rojo y largo, y la hilera de casas del paseo de Rosales, con sus cristales incendiados por la luz del sol”

“La busca” de Baroja
Este lugar emblemático del paisaje madrileño con unas magníficas vistas de la ribera del Manzanares, está ubicado en la fachada occidental de la ciudad, fachada inmortalizada por numerosos artistas de prestigio; pero si Manuel, el personaje protagonista de “La busca” de Baroja, repitiese su recorrido en el año 2011 lo que verían sus ojos sería una edificación construida para “mayor gloria y loa” de Monseñor Rouco Varela.

El “santo expolio”
Así es como denomina la Federación Regional de Vecinos de Madrid (FRAVM) la operación de trueque entre el Arzobispado de Madrid y su gobierno municipal, un “mano a mano” entre Rouco y Gallardón con la oposición de PSOE e IU que es la causa de que uno de los escasos pulmones de oxígeno de la contaminada capital inicie un viaje sin retorno de la “mano de la iglesia”.

Las palabras del teólogo Juan José Tamayo aportan una curiosa visión del tema:

“Rouco y Gallardón, la misma cosa son: quieren recatolizar España de nuevo y hacer visible a la Iglesia en cualquier lugar".

“Hormigón y ladrillo”
Agotada ya la opción de la solución política porque "el proceso político y el proceso administrativo están amortizados” según Ángel Lara, concejal de IU en el ayuntamiento madrileño, a los vecinos, que no están dispuestos a aceptar que se cubra de “hormigón y ladrillo” el patrimonio histórico, no les queda otra alternativa que la movilización ciudadana, aunque si las movilizaciones a pie de calle y el recurso contencioso-administrativo que los vecinos han interpuesto contra el proyecto, no lo remedian, en el año 2011 los ciudadanos y visitantes de la villa y corte ya no podrán ver desde la Pradera de San Isidro la arboleda situada entre Las Vistillas y el ábside de la basílica de San Francisco el Grande.

La construcción, entre otras edificaciones, de una casa eclesial con una fachada de 140 metros en un terreno en las que hay varios monumentos y elementos arquitectónicos catalogados como Bienes de Interés Cultural supone la destrucción de un paisaje histórico.

Gobierno al dictado de la Iglesia
Las quejas vecinales por la imposición del ya conocido como “minivaticano”, la jerarquía denomina el proyecto “la ciudad de Dios”, son múltiples y abarcan desde las críticas a Gallardón, al que califican como “político católico que gobierna al dictado de la Iglesia” hasta el total desacuerdo con que “los bienes públicos se pongan al servicio de una empresa privada, la Iglesia”.

La evolución de las relación entre Gallardón y Rouco
Como “curiosidad” hay que reseñar la evolución de la relación entre Gallardón y Rouco.

En el mes de noviembre el alcalde acusó al presidente de la Conferencia Episcopal de vetar la visita que tenía prevista al Vaticano y adujo que lo había hecho para evitar que pudiese denunciar ante el Papa a la COPE y a Jiménez Losantos.

Gallardón en una entrevista dijo que, en una reunión preparatoria de la audiencia papal, notificó a Rouco su “intención” de hacerle saber al Papa el “efecto perverso que produce en la sociedad española el mensaje permanentemente injurioso y de odio que se transmite desde un programa de la emisora de la Conferencia Episcopal”.
Según Gallardón, Rouco canceló el encuentro después de conocer la intención del alcalde.

Un “minipapa” para un “minivaticano”
Algo tuvo que ocurrir para que el alcalde de Madrid le ofrezca al monseñor como ofrenda, 25.000 metros cuadrados en la Cornisa de San Francisco el Grande para que pueda dar rienda suelta a su vanidad y proclamarse como el “minipapa” del “minivaticano”.

La Fundación Madrid Vivo y la ICAR S.A.
Rouco Varela se reunió en su calidad de representante de la empresa ICAR S.A. (Iglesia Católica Apostólica Romana, Sociedad Anónima) con los presidentes de la CEOE, CEIM, Banco de Santander, BBVA, la Caixa e Iberdrola (entre otros) y consiguió su apoyo para constituir la Fundación Madrid Vivo que tiene entre sus fines recaudar unos 60.000 millones de euros para el acto festivo con la juventud que se celebrará en Madrid en el 2011 con la presencia del Papa y la apuesta por “la espiritualidad para combatir las raíces morales de la crisis económica”.

Rouco, aprovechando que “Benedicto XVI pasa por el Manzanares”, espera la santa bendición para su personal proyecto del hormigón.

A pesar de lo que las apariencias puedan hacer creer, esto ocurre en una de las comunidades autónomas de un estado aconfesional, un estado que no puede reconocer una religión oficial y que sin embargo se somete a los dictados de la jerarquía católica y sigue respetando un tratado de colaboración firmado por un dictador y la jerarquía eclesiástica que lo paseaba bajo palio.

Print Friendly, PDF & Email

También te podría gustar...