El rey vuelve (pero no devuelve) por navidad

Quienes quieren ver a Felipe como un rey laico tienen desde hoy más faena. Añadan ahora la emisión de un discurso “de Navidad” en “Nochebuena”, y con su belencico.

   El rey, en su discurso de navidad, defraudó a quienes pensamos que sí que puede contribuir a la regeneración democrática de España: desafortunadamente, no anunció su abdicación en pro de una república que continúe y actualice la tarea de la Segunda, que devuelva a los ciudadanos la legitimidad democrática despojada por los facinerosos en 1936.

   También decepcionó que, después de decir “que desempeñar un cargo público no sea un medio para aprovecharse o enriquecerse”, no avanzara medidas para llevar la cacareada transparencia a las acciones (en particular económicas) de la casa real desde que su padre llegó a la jefatura del Estado. ¿Qué bienes posee la familia real?, ¿cómo los ha obtenido? Yo no puedo afirmar que haya habido irregularidades graves, pero, sin esa transparencia, tampoco puedo afirmar que no las haya habido y que no haya nada que devolver. ¿No es lamentable?

    La república a la que Felipe voluntariamente no nos devuelve sería laica, por supuesto. Quienes quieren ver a Felipe como un rey laico tienen desde hoy más faena. Ya no son sólo los gestos de los meses anteriores (por no hablar de sus años de príncipe), como el doblar la regia cerviz ante cualquier obispo que se le ponga por delante. Añadan ahora la emisión de un discurso “de Navidad” en “Nochebuena”, y con su belencico. ¿Qué alcance tienen estos símbolos y gestos ante la arrebatadora Iglesia católica? En fin, puestos a seguir la tradición navideña, hubiera sido merecedor de aplauso verlo, tras acabar el discurso, esfumarse por una chimenea. Será que no ha caído aún.

Print Friendly, PDF & Email

También te podría gustar...