El rey de los marines invita a rezar

Podría ser motivo de chufla que el presidente de un gobierno como el de los EEUU- cuyos marines evangelizan el mundo a sangre y fuego- invite a rezar a otros presidentes cómplices  en la misma faena evangelizadora. Podría ser motivo de chufla si no revelara la profunda hipocresía, la alta traición espiritual, por así decir. Se pregunta uno a quién rezarán estos hipócritas: ¿al Dios de la paz?¿Al de la Justicia, los Derechos Humanos, la Igualdad, la Unidad, la Libertad o la Fraternidad? Todos quedan descartados inmediatamente. ¿Entonces?…Están los otros: el dios de la guerra (¿HAARP?) el de la injusticia, la desigualdad, la represión policiaca y militar…O sea: al contrario a Dios, ese  cuyo nombre es bien conocido. Esto se agrava todavía más porque algunos de estos minipoderosos creen que forman parte del Olimpo.

Los   fanáticos religiosos y los laicos disfrazados de religiosos, cuando ejercen el poder   tienen “sus” dioses. Unos dioses caprichosos como su ego personal, o crueles como sus conductas. Ni les liberan de la muerte ni de la incertidumbre que  sus oficiantes   intentan provocar de muchos modos  al resto de la humanidad. Lo llamativo es que a la hora de las desgracias    no culpan a ninguno de  esos dioses a los que rinden culto,  sino que culpan a un Dios en el que no creen, y al que nunca rezan,y le critican  porque dicen  que calla,  por supuesto. Su vacío existencial lo colman con esos otros dioses en los que necesitan creer para sentirse vivos, inteligentes sensibles, poderosos, admirados y ricos.
Para llenar su propio Olimpo, ganarse el apoyo popular  y garantizar el opio de los pueblos, se permiten crear ídolos (así les llaman) para las masas, encarnados en políticos, cantantes, deportistas,literatos, filósofos, según afinidades y necesidades del mercado, que viene a ser algo parecido. Les admiran públicamente y desprecian en privado porque los consideran diosecillos menores, pero ante los medios les honran, se inclinan ante ellos, y  les permiten  la foto juntos hasta que dejan de ser rentables. Luego les olvidan ante el empuje de los nuevos ídolos del Olimpo pret-a-porter que se apresuran a poner en su lugar.
  DIOSECILLO AMERICANO CONVOCA A REZAR
Ahora un dios de este mundo está subido en lo más alto del  inestable Olimpo : un dios atlético de color negro, sonriente imperturbable como los buenos actores. Sus seguidores dicen que eso significa un orden mundial nuevo, y se van a rezar con él para asegurarlo. Un halo mesiánico parece envolver todas las manifestaciones de este nuevo avatar y su corte de los milagros.
¿Cambiará este diosecillo por encargo del mundo oscuro la conciencia de las gentes con un poder del que carece sin duda? Porque si no cambia su conciencia  la propia gente, que es lo que puede cambiar el mundo verdaderamente, parece que estre diosecillo   sólo podrá conseguir algunos pequeños remiendos, siempre con el consentimiento de su equipo de guardianes-protectores, los cuales sirven con él a esos otros dioses invisibles de lo oscuro que protegen-vigilan-condicionan a este sonriente avatar negro.
EL INESTABLE OLIMPO
Frecuentemente existen disputas en el Olimpo mundial sobre cual avatar es el más poderoso, porque algunos de los dioses de estos olimpos no quieren perder su propio pedestal y no se someten así como así los unos a los otros.. Y para tener respaldo de sus fieles, ofician en múltiples campos para alimentar al ego de sus seguidores y hacerles creer que les sirven para darles poder, riqueza, y bienestar, pero en su lugar reciben todo lo contrario. Odio, envidia, venganza, codicia, y otras virtudes ofician en parlamentos, palacios y clubs selectos, y las consecuencias de esos manejos las pagan los pueblos del mundo, cada vez más empobrecidos y con menos libertades y derechos:  los súbditos abducidos.  Sin embargo, en todo el mundo sus rostros decoran a diario pantallas y portadas para estar presentes y recibir su dosis de reconocimiento en forma de sumisión admiración… y dinero. Todo eso es la energía material y espiritual que precisan de sus devotos, los crédulos votantes admiradores de su religión, se llame como se llame…
Para identificarse y distinguirse unos de otros usan banderas, uniformes y otros signos añadidos a los nombres de sus dioses. Entonces se llaman “hinchas”, “fans”, “seguidores” “patriotas”, o usan nombres de partidos religiosos camuflados como“cristiano”, “demócrata”, “popular” y cosas por el estilo que son sus señas de identidad. Con ellas, los fieles de todos los rituales convenientemente preparados acuden a sus ceremonias sociales, a sus iglesias institucionales, a una guerra, a entregarles su libertad con un voto, o a donde  quiera se les encamine…
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CAMINO DEL DESPERTAR
 
Pero debe verse en peligro el  laicismo militante  con olor  a incienso,  pues después de tantos siglos con prominentes ateos ocupando sillones de poder religioso, político, militar, financiero, cultural y demás (por encargo de su Olimpo correspondiente) se ve que andan en peligro de perder creyentes, y se ven obligados a convencernos de que hay que rezar a sus mismos dioses. Por eso empiezan los presidentes de gobiernos a dar ejemplo reunidos en cónclave público. Pronto habrá autobuses con Obama sonriendo  a un   mundo cada vez más arruinado y bombardeado  mientras su cuerpo aguante  y los  poderes secretos aliados entre sí se lo orden o permitan. Después, a dios muerto, dios puesto.
El despertar del sueño americano y de todos los demás sueños, es, sin embargo, inevitable. Antes o después se despierta de todos los engaños de este mundo. Es entonces cuando se puede empezar a ver a ese Dios que tan celosamente quieren ocultar los fanáticos religiosos de las Iglesias o de la política que rezan en público a los dioses de la destrucción para hacernos creen en su buena fe.

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