El PSOE se compromete a revisar los privilegios que tiene la Iglesia

Los socialistas avivan el conflicto con los obispos al apostar por suprimir su financiación pública Blanco advierte al episcopado de que «nada será igual tras el 9-M» si Zapatero gana las elecciones

La polémica nota de los obispos va camino de convertirse en el mejor mensaje de campaña del PSOE. Ni la retransmisión pública del duelo entre Esperanza Aguirre y Alberto Ruiz-Gallardón, ni el anuncio de un aumento de las pensiones, ni por supuesto la controvertida devolución de los 400 euros pueden compararse con la publicidad que la Conferencia Episcopal le ha regalado al presidente y candidato del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero. Lo saben los estrategas socialistas, que van a intentar sacar el máximo rédito posible de las críticas de la Conferencia Episcopal, pero tampoco se le escapa al líder del PP, Mariano Rajoy, que ha pedido a los suyos que no se distraigan con una nota que puede acabar dando a Zapatero esos votos del centro y la izquierda tan poco fieles como decisivos. Son aquellos a los que preocupa la economía y puede inquietar que el dato del paro de enero sea el peor de la última década.
En este escenario, el PSOE insiste tanto en su optimismo económico como sobre todo en su enfado con los obispos. El secretario de organización, José Blanco, advirtió, ayer, a la Conferencia Episcopal que ha llegado el momento de pasar "de las palabras a los hechos". Con una ambigüedad más que calculada atacó a la Iglesia donde más le duele: la financiación. "La jerarquía eclesiástica viene diciendo hace mucho tiempo que hay que caminar hacia la autofinanciación, pues deberemos dar pasos definitivos", amenazó.

LAS CONCESIONES A ROUCO
¿Significa eso modificar el Concordato con la Santa Sede? "No", asegura Blanco. ¿Dejar sin privilegios económicos a la Iglesia católica? Ya se verá. Eso sí, el número dos del PSOE no dejó pasar la ocasión de vaticinar que mal lo tiene la Iglesia si tiene que depender solo de la buena voluntad de los fieles: "Cada vez lo tiene más difícil porque tiene menos seguidores".
El dirigente socialista fue tan contundente en su órdago a la Conferencia Episcopal como impreciso en su concreción. Insistió en que "nada será igual" después del 9-M si gana Zapatero, pero no quiso dar ningún detalle que pueda comprometer más de lo necesario.
Fuentes socialistas argumentan que lo que dan por seguro es que se acabaron los privilegios que ya sea por cortesía o por costumbre se otorgaba a la jerarquía eclesiástica. Citan como ejemplo el hecho de que el arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela –uno de los más beligerantes– oficiase los funerales de las víctimas del terrorismo.
Mientras, Rajoy intenta rebajar la polémica creada por los obispos. Aunque los prelados quisiesen hacerle un favor, él se esfuerza en dar por amortizada la nota. En un acto en Algeciras, ayer, reiteró que si Zapatero "quiere pelearse con los obispos es su problema".
Si Aznar presumía de su fotografía con Bush y Blair, Rajoy quiere que los electores se queden con su imagen, hace una semana en París, con el presidente francés, Nicolas Sarkozy, y la canciller alemana, Angela Merkel. "España volverá a ser un país serio porque no le voy a dar abrazos ni a darle al pico con Chávez o los hermanos Castro, sino que voy con Merkel o Sarkozy".

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