El presidente del T. Supremo defiende la libertad religiosa frente a la secularización artificial para combatir los conflictos

Afirma que no se puede mantener una actitud neutral contra los problemas derivados de los movimientos migratorios

El presidente del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y del Tribunal Supremo ha defendido este martes la existencia de un escenario en el que las distintas confesiones se encuentren en libertad e igualdad frente a una secularización «artificial» para luchar contra el conflicto religioso producido por los movimientos migratorios.

Así lo ha manifestado durante el discurso pronunciado ante el Rey Felipe VI en el acto solemne de Apertura del Año Judicial, cuya gran parte se ha centrado en los problemas de convivencia e integración que tienen que resolver los jueces derivados de los «intensos» movimientos migratorios.

Según ha dicho, este fenómeno, a su juicio, muy ligado al «drama de los refugiados», ha provocado tensiones en las sociedades occidentales «al tener que enfrentarse al dilema de optar entre la asimilación del individuo al que se acoge a la cultura dominante, exigiéndole que respete los valores presentes en la vida pública de la sociedad que lo recibe», o bien al aceptar un «escenario multicultural».

«La respuesta a estos problemas no consiste en mantener una actitud acrítica y de neutralidad», ha señalado Lesmes, sino luchar por «el respeto a la diferencia» que debe ir paralelamente a la «consecución de la igualdad social».

Así, en el caso del conflicto religioso, para el presidente del Tribunal Supremo y del CGPJ «la laicidad de nuestras sociedades no exige acentuar artificialmente la secularización sino que, más bien, debe propiciar un escenario de libertad para las distintas confesiones, en plano de igualdad, sin favorecimientos de unas frente a otras».

«GLOBALIZACIÓN DE L A SOLIDARIDAD»

En este sentido, se ha remitido a unas palabras del Papa Francisco para subrayar que «emigrantes y refugiados no son peones sobre el tablero de la humanidad». «A la globalización del fenómeno migratorio hay que responder con la globalización de la solidaridad», ha agregado.

Para Lesmes hace falta «técnicas audaces» para que la diferencias étnicas, lingüística, cultura o de creencias existentes se convierta en una «oportunidad de enriquecimiento mutuo» y no un «conflicto interminable entre costumbres e identidades».

El presidente del Poder Judicial, acudiendo a la Constitución, propone, entre otras cosas, que los poderes públicos apuesten por promover las condiciones para que «la libertad y la igualdad sean reales y efectivas» no sólo en individuos, sino también en de los grupos en los que se integran.

CONVIVENCIA SOCIAL EN PAZ

Asimismo, hace hincapié en que los derechos y principios fundamentales deben ser asumidos por todas las personas «con independencia de su origen o de su credo, incluso por quienes dicen no compartirlo». «Es la única manera de garantizar una convivencia social en paz», ha continuado.

Con esta idea de paz social ha concluido su discurso señalando que está convencido de que la justicia española sabrá afrontar la gran responsabilidad de ser el «instrumento para la paz social». Para este reto, Lesmes ha indicado que es necesario tener en cuenta que el mundo actual está caracterizado por la globalización, la multiculturalidad, la progresiva expansión de las nuevas tecnologías, las dificultades económicas y las demandas «cada vez más exigentes» de los ciudadanos hacia los gobernantes y las instituciones.

No obstante, ha advertido que la paz social no se conseguirá si no se garantiza el respeto y la correcta aplicación de la ley en cada caso concreto.

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