El obispo que siembra la discordia en el país de los helvetas

Monseñor no es una persona que se deje impresionar por lo que se le pueda decir, pues está convencido de poseer la verdad y la legalidad divina

El próximo 9 de marzo, las asociaciones católicas pertenecientes al obispado de Monseñor Vitus Huonder, organizan una manifestación en la capital donde se encuentra la sede del  obispado: Saint-Gall. Monseñor Vitus Huonder es también el presidente de la conferencia episcopal suiza.

Está previsto que, al principio de la manifestación de los feligreses y algunos de los eclesiásticos pertenecientes a su jurisdicción episcopal, abra el cortejo una pancarta con grandes letras en la que pueda leerse BASTA YA. Esta protesta general a la aptitud autoritaria y conflictual que mantiene este obispo con los miembros de su diócesis es el resultado de su postura intransigente y fanática de su concepción de la iglesia católica y de sus dogmas. Pues, su manera de concebir las relaciones de los católicos con los creyentes de otras religiones  no corresponde a la mentalidad de la ciudadanía suiza, que hace ya años que cultivan el respeto mutuo y la colaboración entre las diferentes creencias entre ciudadanos.

Monseñor Vitus Huonder, en un país donde los protestantes son mayoritarios,  no ha dudado en proclamar que solo la Iglesia católica es la verdadera. Declaración mal recibida y considerada inadecuada por respeto a la nación y a las buenas maneras que deben regir por una personalidad, que por su cargo tiene que saber utilizar el sentido de la diplomacia y de la medida.

La gota que hizo desbordar el vaso,  fue una carta enviada por su eminencia a todas las parroquias para ser leída a los feligreses en la fecha que se celebraba el día los derechos del hombre. En ella se atacaba a la homosexualidad, declarándola como contraria a la ley de la naturaleza, y fustigando las pretensiones de los homosexuales al matrimonio civil y al derecho a tener hijos. Pero eso no fue todo, también criticó a una organización del Estado, compuesta por representantes de todos los partidos y de expertos, encargados de que se eduquen a los jóvenes en una sexualidad responsable. A esto alegó, que este programa comprendía  una homo-sexualizacion que prepara a la producción de homosexuales.

La reacción de las autoridades suizas fue la indignación y una intromisión de la iglesia en los asuntos internos a un estado democrático.

Monseñor, que  no es una persona que se deja impresionar por lo que se le pueda decir, pues convencido de poseer la verdad y la legalidad divina, esta vez, no se le ha ocurrido otra cosa que poner una denuncia contra la misma iglesia católica de su diócesis, alegando que esta iglesia participa económicamente en una asociación democrática y cristiana que se dedica a ayudar a las mujeres en situaciones difíciles por encontrarse embarazadas. Lo que irrita al prelado, es que esta organización deja a la mujer, en última instancia,  su decisión de recurrir al aborto sin culpabilizarlas.

La llegada de monseñor  Vitus Huonder a un puesto vacante del obispado en Suiza,  se puede considerar como un golpe de póker del Vaticano. Ya que esta misma diócesis tuvo un obispo semejante al presente o todavía peor que envenenó a tal punto las relaciones entre él y los feligreses que se llegó al extremo que el espacio público se convirtió  en una contienda en entre dos entre dos bandos. Los feligreses para evitar que el obispo entrare en la catedral   se tumbaban en el suelo delante de la entrada a la iglesia impidiéndole así el acceso. Al final las autoridades del gobierno tuvieron que interceder ante el Vaticano para que este prelado saliera de Suiza.

Ello represento una espina en la garganta de algunas eminencias vaticanas, que lo ocurrido ahora con el obispo Vitus Huonder, no sabemos si ha sido una coincidencia su nominación o una santa revancha. Solo el Vaticano lo sabe, pero también nosotros sabemos que el Vaticano no habla.

De Monseñor Vitus Huonder sabemos que es un adepto a un movimiento de extrema derecha con sede el Lituania, que los temas de esta organización es el antisemitismo y la homofobia entre otros. Que algunos artículos dirigidos a esta organización salen del obispado aunque no se puede asegurar que son escritos por obispo.

Este relato podría ser una anécdota más, de todas de las que ya se conocen en España. Sin embargo yo pretendo presentarlo como una injerencia más de la Iglesia contra la democracia de los pueblos. No hay duda que la Iglesia vive una desafección  creciente en todos los países de Europa y como ya ha existido en otras épocas de la historia cuando se siente amenaza se radicaliza y ataca. Pues esta institución poderosa e influyente al nivel de algunos de los gobiernos, es incapaz de abrirse a los nuevos conocimientos y a la evolución de la sociedad. Su reacción de defensa y instinto de conservación, además de poseer fortunas es el ataque irracional y obscurantista proclamando el apocalipsis y el fin de la civilización occidental. La humildad y la caridad del evangelio hace tiempo que la ignoran, lo que si ha quedado en su recuerdo es el tiempo de su esplendor terrestre cuando  el Papa era tan fuerte como los reyes y los emperadores. Esto sigue siendo presente en el lujo y la ostentación del Vaticano, y en los tesoros que catedrales e iglesias regentan.     

Casi siempre hemos visto a la Iglesia del lado de los potentes. Siempre del lado de las dictaduras y próximos a los grupos políticos de la extrema derecha o de derecha extrema, pues en ellos encuentran los privilegios, las subvenciones y los honores episcopales que tanto aprecian. En nuestro país, y con el partido en el gobierno encuentran los puestos que le convienen para introducir con las leyes los principios de los dogmas y las condenaciones de costumbres que critican, aunque esas mismas conductas podamos encontrar al interior de congregaciones e incluso al interior del vaticano.

La ONU, por la primera vez en la historia envía al Vaticano sus reflexiones a propósito de la homosexualidad, del aborto y del encubrimiento de pederastia por el Vaticano  El Vaticano esta irritado por considerar estos propósitos una intromisión  en los asuntos internos de la doctrina vaticana. Pero cuantos años hace que la Iglesia esta entrometida en las políticas y leyes de los estados? Desde que los padres de la Iglesia decidieron como tenía que ser  el mundo no han dejado de predicar que estas eran las leyes de Dios, siendo ellos las que las escribieron.

Si el mundo es como es, es porque así lo hizo la naturaleza o Dios para los creyentes. La iglesia no tiene ningún derecho a condenar y menosprecia la dignidad humana ni a juzgar las conductas  de los hombres. El hombre y las instituciones laicas son los legitimados a establecer las normas y las leyes para que todos los ciudadanos sean iguales y respetados. La Iglesia no puede estar por encima de la humanidad de los seres humanos, no tiene ninguna legitimidad del más alto. Es la misma humanidad a la que le corresponde  crear las condiciones idóneas para la convivencia y el respeto de todos los seres humanos. Pues como dice el refrán, aunque los hombres se vistan con sotanas blancas, rojas o granate, ellos también proceden de la evolución de una de las especies de los monos.

Vitus Huonder obispo Suiza

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