El laicismo a debate. Las Fuerzas Armadas y la Laicidad

Según los Acuerdos de 1979, la Iglesia católica se compromete a asistir religiosamente a los militares de las fuerzas armadas. El texto dice así:
La asistencia religiosa a los miembros católicos de las Fuerzas Armadas y el servicio militar de los clérigos y religiosos, constituyen capítulos específicos entre las materias que deben regularse dentro del compromiso adquirido por la Santa Sede y el Estado español de revisar el Concordato de 1953.

Y para realizar esta asistencia religioso-pastoral se establece toda una jerarquía de mandos castrenses empezando por un Arzobispo, que es el Vicario General castrense, y el que tiene a su cargo toda una curia de Vicarios y provicarios, además de una serie de capellanes castrenses. Todos con categoría militar de grados y sueldos propios de su rango.

Como si no fuera suficiente, además de la Conferencia episcopal, tenemos otra Jerarquía militar, acordada por una ley establecida en estos Acuerdos. Todo lo contrario de lo que nos enseñó Jesús: nada de mandos, nada de jerarquías (poder sagrado) sino fraternidad, igualdad, mutua ayuda y servicio de unos a otros.

Como ciudadanos y ciudadanas, y como creyentes rechazamos y denunciamos estos Acuerdos. Los militares tienen derecho a ser atendidos en sus creencias religiosas, es el derecho a la libertad de conciencia propio de todo ciudadano o ciudadana. Pero, estimamos que no es el Estado el encargado de esta tarea, no es el que debe ejercer esa asistencia espiritual, porque en esta materia tiene que ser completamente neutral. Si un militar muere en acto de servicio, el Estado no tiene que hacer ningún funeral religioso, el Estado es a-confesional, no puede atender más a una religión que a otra, más aún, a ninguna religión, a ninguna convicción filosófica. El Estado debe mantenerse al margen de todo credo sea civil o religioso.

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