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El josefinismo o josefismo · Eduardo Montagut

Una de las variantes más interesantes de la intervención del poder real en asuntos eclesiásticos en la época del despotismo ilustrado fue el josefinismo austriaco. El emperador José II, del que toma su nombre, hizo una profunda reforma de las relaciones entre el Estado y la Iglesia en los territorios dominados por los Habsburgo, en el siglo XVIII. Estos cambios reciben influencias del galicanismo francés, que hemos estudiado en este medio de El Obrero, así como del regalismo hispano, de alguna manera relacionado también pero mucho más moderado. En todo caso, el josefinismo tiene una impronta propia, muy del momento histórico en el que se dio, en plena Ilustración.

Desde mediados del siglo XVIII se consideró a la Iglesia como una institución, cuya única función era la religiosa y moral. En el resto de cuestiones, las relativas al mundo, la Iglesia debía estar sometida al Estado. El emperador José II comenzó a intervenir en la administración y organización de la Iglesia: nuevas divisiones de parroquias y diócesis, reorganización de los estudios eclesiásticos, suprimió más de ochocientos monasterios y conventos, y vinculó al clero secular al Estado al establecer que sus miembros cobrarían del Estado, creando un fondo económico para ello. En este sentido, con otras particularidades ideológicas, se puede considerar un precedente de la Constitución Civil del Clero de la inmediatamente posterior Revolución Francesa.

Pero, además, dictaminó que el Papa carecía de poder para otorgar exenciones y dispensas en los territorios de la Casa de Habsburgo.

Por otro lado, José II desarrolló una política muy tolerante hacia otras confesiones religiosas como lo demostraría la denominada Patente de Tolerancia del año 1781, que estableció la libertad religiosa para las otras confesiones cristianas, es decir, para luteranos, calvinistas y ortodoxos, al menos en el ámbito privado.

Sin lugar, la política del emperador generó no poca resistencia y oposición de una parte de la Iglesia Católica.

Los sucesores de José II suavizaron esta política, que terminó por suprimirse a mediados del siglo XIX, También se entiende por josefinismo, por extensión, la política general del despotismo ilustrado austriaco.

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