El Gobierno sudanés señala a dos periodistas españoles como enemigos del Islam

Consiguieron grabar fosas comunes en Darfur y pruebas del genocidio

Los periodistas españoles Julio Alonso e Iván Durán, autores del documental "Darfur, las pruebas del genocidio" han sido señalados por el Gobierno de Sudan como "enemigos del Islam". El reportaje denunciaba la violación sistemática de los derechos humanos en Darfur y el exterminio de la población civil. La investigación de estos dos reporteros fue incluida como prueba en la causa del Tribunal Penal Internacional de La Haya (TPI) contra el presidente de Sudán, Omar al Bashir. Los testimonios incluidos en el documental y las imágenes que demostraron la existencia de fosas comunes fueron fundamentales en la orden internacional de arresto contra él por crímenes contra la humanidad y de guerra.

Alonso y Durán estuvieron en los campos de refugiados en 2006 y consiguieron grabar varias fosas comunes en las que había miles de víctimas sin identificar y que el Ejército se había encargado de ocultar a la opinión pública. Ambos periodistas recogieron además los testimonios de dos niñas de 13 y 14 que habían sido violadas y torturadas por los soldados, así como el de Mohamed, cuya familia al completo fue asesinada. El trabajo de estos reporteros fue incluido en la causa del TPI contra las autoridades sudanesas y supone una evidencia del genocidio en la zona, algo que el Gobierno de Bashir niega sistemáticamente.

¿Colaboradores de Israel?
Ahora, las autoridades sudanesas les culpan de trabajar para el fiscal del Tribunal de la Haya, Luis Ocampo, con el fin de fabricar pruebas falsas contra Bashir, en colaboración con los servicios de inteligencia de Israel. Por ello, son considerados enemigos del Islam.

Evidencia de los crímenes
Iván Durán ha valorado esta “preocupación del Gobierno sudanés por desmentir la existencia de fosas comunes y la violación sistemática de los derechos humanos”, como una nueva evidencia de la veracidad de su reportaje.

Una nueva oportunidad
Por su parte, Julio Alonso interpreta que esta amenaza les da la oportunidad de volver a denunciar el genocidio: “Quiero dar las gracias al Gobierno de Sudan y al señor Al Basir por darnos la oportunidad de volver a ser la voz de cientos de niñas y mujeres violadas, miles de hombres torturados y decenas de miles de muertos ocultos en fosas comunes. También le damos las gracias en nombre de los imanes fur, que fueron asesinados tras quemar sus mezquitas y profanar su Coran, los imanes de Mukjar, Bindisi y Al Fasers”.

Condenado a muerte
Tras su participación en el documental, Mohamed fue condenado a muerte de facto (sin juicio previo) y se vio obligado a huir del país, del que pudo salir gracias a la ayuda de los dos reporteros. Era un testigo incómodo ya que pudo sobrevivir a la matanza de la mayoría de los vecinos de su aldea, entre ellos su padre y sus hermanos. "En 2003, cuando comenzó la brutal ola represiva, en sólo media hora fueron asesinados una tercera parte de sus 600 habitantes", explicó. Mohamed declaró ante los investigadores TPI sobre las torturas y asesinatos indiscriminados en su país, y su testimonio, además de las imágenes del reportaje fue incluido en el sumario contra varios miembros del Gobierno, la Policía, el Ejército y las milicias paragubernamentales janjawid.

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