El Gobierno lanza un plan para expulsar las pseudoterapias de universidades y centros sanitarios

Los ministros de Sanidad y Ciencia pretenden poner coto a las disciplinas no avaladas por la evidencia científica

El Gobierno socialista de Pedro Sánchez prepara una ofensiva sin precedentes en la Unión Europa contra las pseudoterapias, aquellas disciplinas como la homeopatía que pretenden tener virtudes curativas cuando la evidencia científica ha demostrado que carecen de ellas. El plan tiene como fin último expulsar a las también llamadas terapias alternativas de los centros sanitarios y universidades y ha sido presentado esta mañana por los ministros de Sanidad, María Luisa Carcedo, y Ciencia y Universidades, Pedro Duque.

“Los establecimientos públicos o privados que incluyan pseudoterapias no podrán llamarse centros sanitarios”, ha explicado Carcedo, que ha garantizado que el plan persigue la defensa de la ciencia y el conocimiento científico. “Hay que plantar cara a estas técnicas porque se trata de la salud de las personas”, ha seguido. Por todo ello, la ministra ha asegurado que la nueva regulación afectará a todos los centros públicos y privados.

Duque sostiene por su parte que es fundamental separar la anécdota de la evidencia científica: “La anécdota es que un tratamiento le funcione a un conocido de un cuñado”, ha ejemplificado. Sobre la aplicación del plan, el ministro ha asegurado que los títulos oficiales de grado y máster, un cuya aprobación intervienen ambos ministerios y donde la presencia de las pseudoterapias ya es casi marginal, serán revisados por el Instituto de Salud Carlos III. En el caso de los títulos propios, que se que se rigen por la autonomía de las universidades, Duque ha admitido que “aún no está determinado cuál será la acción que concreten” estas instituciones.

El punto de partida del plan no es solo que las pseudoterapias no funcionan y, por tanto, son un engaño para el usuario. El Gobierno considera, como ya avanzó ante la Unión Europea el pasado mes de septiembre, que estas disciplinas “afectan negativamente a la salud, sea perpetuando algunas dolencias, generando otras o, incluso, aumentando el riesgo de muerte”. Y ello por las siguientes razones: porque “favorecen el retraso o la sustitución de tratamientos convencionales cuya eficacia y seguridad sí está probada” o porque “reducen la efectividad de estos tratamientos, como han demostrado varias investigaciones”.

El proyecto, que tiene el elocuente título de Plan de Protección de la Salud frente a las Pseudoterapias, está estructurado en cuatro líneas principales, cada una de las cuales tiene sus propios objetivos y actuaciones previstas.

La primera es utilizar los medios del Ministerio de Ciencia y del Sistema Nacional de la Salud, como las agencias de evaluación, para “generar y difundir información basada en el conocimiento y la evidencia científica”. El objetivo es someter estas disciplinas al mismo escrutinio que las demás áreas científicas y hacer públicos los resultados, en una estrategia de comunicación que buscará “generar alianzas con las sociedades científicas, los colegios profesionales, las universidades, el movimiento asociativo y la sociedad civil”.

La segunda línea de acción quiere “evitar la publicidad engañosa”. Esto conllevará la modificación de varios reales decretos para imponer “normativamente la necesidad de que las personas estén informadas” sobre la falta de eficacia de estas disciplinas cuando sean ofrecidas en centros sanitarios privados y poner coto a la publicidad de servicios, productos, eventos y cualquier otra forma de presentación de estas disciplinas.

La tercera busca, también con la modificación de varios reales decretos, “eliminar las pseudoterapias de los centros sanitarios” y “garantizar” que todas las actividades que se llevan a cabo en ellos sean prestadas por “profesionales que dispongan de las titulaciones oficialmente reconocidas”.

En concreto, la modificación del Real Decreto 1277/2003, persigue “clarificar la definición de las unidades asistenciales U.101 (terapias no convencionales) y U.900 (otras unidades) para “evitar la inclusión de cualquier pseudoterapia”.

La cuarta línea busca expulsar de las universidades cualquier titulación que dé amparo a las pseudoterapias. Esto se hará mediante un informe previo que “aclare las prácticas y métodos” no avalados por la evidencia científica. Este informe servirá para poner en marcha un proceso de revisión de las titulaciones existentes para excluir aquellas que no tienen el suficiente aval “para ser impartidas”.

El plan también prevé reforzar “los principios del conocimiento y la evidencia científica” en la universidad para que estén presentes de forma transversal en todos los “cursos de grado y máster” relacionados con el ámbito sanitario.

Para ello, Sanidad y Ciencia pretenden “desarrollar alianzas con la Conferencia de Decanos, los rectores, las comunidades autónomas y los colegios profesionales” para “no promover títulos propios u oficiales sobre pseudoterapias”.

Por último, el plan contempla impedir que obtengan “el reconocimiento de interés sanitario” cualquier acto que “promueva la utilización de pseudoterapias”.

El Gobierno considera que el proyecto “no es un documento cerrado”, sino que queda “abierto a nuevas aportaciones de los sectores implicados, comunidades autónomas, colegios profesionales, sociedades científicas y el movimiento asociativo”.

El documento del plan destaca que en su diseño se han tenido en cuenta las propuestas de entidades como la Asociación para Proteger al Enfermo de Terapias Pseudocientíficas, Círculo Escéptico, Farmaciencia, Red de Prevención Sectaria y del Abuso de Debilidad y la Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico. Estas asociaciones han tenido en los últimos años un papel muy activo en la denuncia de la infiltración que las pseudoterapias han alcanzado en el mundo universitario, los colegios profesionales y las administraciones, entre otros.

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