El Estado paga la mitad de la visita del Papa en 2011

A cambio del apoyo, Rouco se compromete con De la Vega a reducir las críticas al Gobierno El acto costará 50 millones de euros

La futura visita de Benedicto XVI a Madrid en agosto de 2011 para la Jornada Mundial de la Juventud contará con el "total apoyo" del Gobierno, la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento, según aseguraron a RD los responsables del evento. Un encuentro eminentemente religioso y "privado" (no es una visita de un Jefe de Estado, sino del líder de una religión) que costará alrededor de 50 millones de euros.

Alrededor de la mitad serán sufragados por las instituciones estatales, mientras que el resto correrá por cuenta de grandes empresas. Entre las que ya han dado el sí se encuentran Telefónica, el Santander y El Corte Inglés.

La principal colaboración del Gobierno está en declarar la visita del Papa "evento de interés especial", al mismo nivel que la Ocean Volvo Race o los Juegos Olímpicos. Esto supone que las empresas que financien la misma contarán con beneficios fiscales, que podrían alcanzar el 80% de los fondos. El Ejecutivo socialista ya ha presentado una enmienda en este sentido a la Ley de Presupuestos de 2010.

La "sacristía", en el Ayuntamiento

A su vez, el Gobierno ha asegurado dar una "total facilidad" a los visados, y alquilará -para ceder de forma gratuita- el Palacio de Congresos de Castellana, que será la sede del Centro de Prensa. También se cederá el aeródromo de Cuatro Vientos, sede principal de la JMJ, junto a la plaza Cibeles. El centro de Madrid acogerá un Via Crucis y la misa de bienvenida de Benedicto XVI, que contará para la ocasión con una "sacristía" de lujo, en la que se vestirán cerca de un millar de obispos: el Ayuntamiento de Madrid.

La seguridad, los transportes y la sanidad también formarán parte de la aportación del Estado, a través de las tres administraciones (Ayuntamiento, Comunidad y Gobierno). La seguridad del evento, la logística y la limpieza también correrán a cargo del erario público, así como los gastos del séquito papal y de la Familia Real.

"La acogida por parte de todas las Administraciones públicas ha sido excelente", indicó a este diario Yago de la Cierva, responsable de Comunicación de la JMJ. La colaboración "será total, porque la visita del Papa será el escaparate internacional de España en 2011. Es un proyecto de todos, cultural, religioso y turístico, y todos queremos que salga bien".

Complicidad con Aguirre, De la Vega y Galladón

Cuando aún restan dos años para el evento, el cardenal de Madrid, Antonio María Rouco Varela, se ha asegurado la complicidad de Gobierno, Comunidad y Ayuntamiento. En las últimas semanas, el purpurado ha mantenido reuniones bilaterales con la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega; la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre; y el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón. Como subrayó el propio Rouco, "se han acordado todo tipo de facilidades y ayudas para el desarrollo con éxito del evento".

Con todo, las negociaciones se llevan a cabo a través de una Comisión Mixta, que ya se ha reunido y de la que forman parte, entre otros, el subsecretario de Presidencia, Juan José Puerta Pascual; la teniente de alcalde y concejal de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Madrid, Ana Botella y el consejero de Presidencia, Justicia e Interior de la Comunidad de Madrid, Francisco Granados. En la misma, se acordó la creación de 20 subcomisiones, con presencia de responsables de los ministerios de Interior, Exteriores, Salud o Administraciones Públicas.

Menos crítica al Gobierno

La total colaboración del Gobierno, sin embargo, tendrá una contrapartida, al comprometerse el cardenal Rouco a mantener un "perfil bajo" en sus críticas a las políticas del Ejecutivo socialista. De hecho, y pese al deseo de muchos obispos, el criterio del cardenal de Madrid se impuso en la manifestación antiabortista, prohibiendo a los prelados acudir a la misma y no ofreciendo valoración oficial alguna sobre el éxito o fracaso de la misma.

Según confirmaron fuentes eclesiales, durante el encuentro con De la Vega, Rouco Varela insistió en que el objetivo principal es que la visita del Papa -que se dará al mismo tiempo en que el cardenal cumple 75 años, edad canónica para su jubilación- sea un rotundo éxito, y deje poso en la sociedad española. Por ello, se espera que en los próximos meses la ofensiva episcopal contra el Ejecutivo socialista se vea notablemente rebajada.

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