El episcopado no cambiará de actitud pese a la mediación del nuncio vaticano

Los prelados recuerdan a Zapatero que son ellos los interlocutores del Gobierno

Las espadas siguen en alto en el enfrentamiento entre los socialistas y la jerarquía de la Iglesia católica por la Nota episcopal sobre cómo votar en las próximas elecciones. Peor, incluso. Los obispos creen que el PSOE ha iniciado "una furibunda campaña" contra ellos con la disculpa de aquella Nota, y están decididos a enfrentarla "con la cabeza muy alta".

Al "no nos callarán" del cardenal primado de Toledo, Antonio Cañizares, de hace una semana, se unen este fin de semana varias pastorales con igual decisión, entre otras una del cardenal de Valencia, Agustín García-Gasco, y otra del ex portavoz de la Conferencia Episcopal y obispo de Guadalajara-Sigüenza, José Sánchez.

"¿Se cree seriamente que Roma o el nuncio del Papa nos han dado la espalda?" La pregunta con que ayer explicó su posición uno de los arzobispos reflejaba el estado de ánimo del episcopado ante la cena ofrecida anteanoche al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, por el embajador vaticano en Madrid, el arzobispo portugués Manuel Monteiro de Castro.

Los obispos tienen "la certeza" de que el Gobierno ha intentado transmitir con esa cena en la Nunciatura "un mensaje de división entre nosotros", subrayando la supuesta actitud más dialogante de la Santa Sede. Replican con otros tres mensajes. "Uno: La unidad plena en la Conferencia Episcopal al redactar la nota sobre las elecciones. Dos: El interlocutor del Gobierno en asuntos de la Iglesia católica en España somos la Conferencia Episcopal, no la Santa Sede. Y tres: Estamos en comunión con el Papa punto por punto; léase L'Osservatore Romano [el periódico oficial del Vaticano] del día 8 y verá que no sólo los obispos no tenemos que rectificar nada, sino que tenemos el apoyo del Santo Padre porque hemos emitido la doctrina de la Iglesia".

Asunto aparte es el "juicio de oportunidad" de la cena en la nunciatura. Las opiniones difieren, con voces críticas, de indiferencia o de perplejidad. La más autorizada es la del arzobispo emérito de Navarra, Fernando Sebastián, autor de muchos de los grandes documentos pastorales de la Conferencia Episcopal en las últimas décadas, entre otros, el referido a la política antiterrorista. Sebastián expresó su opinión con ironía. "La reunión es poco propicia en tiempos de elecciones", dijo.

Otro eclesiástico relacionó "la famosa cena con esa ridícula idea que se le pasa por la cabeza a algunos políticos de que los católicos españoles, y sobre todo sus obispos, somos como ciudadanos de un Estado extranjero".

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