El alcalde (PSOE) de Vigo y la mayoría de la Corporación en la procesión del Cristo de la Victoria

Las altas temperaturas que ayer volvieron a poner a toda la comunidad en alerta naranja no pudieron con la pasión y devoción que los vigueses sienten hacia en Cristo de la Victoria. Miles de personas volvieron a arropar al Santísimo durante las dos horas y media de recorrido entre la Concatedral de Santa María y Porta do Sol. Los soportales de O Berbés estaban abarrotados y las botellas de agua se contaban por miles, pero los fieles lo son en cualquier circunstancia. A las siete y media de la tarde salió la imponente talla por las puertas de la Colegiata bajo una atronadora ovación y con los acordes del himno nacional de fondo. «¡Viva el Cristo!», gritaban los presentes antes de adentrarse en la calle Real.

La intensa ola de calor que concluía ayer hizo que numerosos devotos adelantasen varias horas la procesión. Muchos completaron el recorrido justo después de que el obispo de la diócesis Tui-Vigo oficiase la misa solemne de la mañana. Muchos otros lo realizaron desde primera hora de la tarde y los más atrevidos se animaron a marchar en la noche del sábado. Sus velas sirvieron para iluminar el barrio histórico antes de que se apagase definitivamente a altas horas de la madrugada.

El exdirector del Puerto de Vigo, Luis Lara, encabezó la comitiva que acompañó al Santísimo por las calles de la ciudad. Los primeros metros del recorrido son también los más espectaculares. La estrechez de la calle Real consigue que la figura pase muy cerca de los balcones y que los propios vecinos puedan acariciar su imagen. El alcalde Abel Caballero y buena parte de la corporación local también mostraron su respeto y fervor por el Cristo durante todo el trayecto. También estuvo presente el obispo Quinteiro Fiuza, la pregonera de esta edición, Victoria Besada, y la Hermana Mayor de la cofradía, Marora Martín-Caloto, entre otras autoridades.

Como es habitual cada primer domingo de agosto, los hostaleros quisieron aportar su granito de arena y retiraron sus terrazas para facilitar el paso de la comitiva. Durante unos metros el Santísimo compartió postal con las pistas de skate y BMX instaladas en As Avenidas de cara a la XVIII edición de O Marisquiño, que volverá a llenar de gente el centro de la urbe olívica durante el próximo fin de semana.

La movilización de miles de personas obligó a un importante dispositivo de seguridad por parte del Concello, que entre agentes de la Policía Local y miembros de Protección Civil movilizó a casi un centenar de efectivos. Su principal labor fue la de cortar y regular el tráfico en las calles afectadas por la procesión. A mayores, Cruz Roja dispuso de sendas ambulancias ante posibles emergencias médicas.

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