El alcalde de Lorca (PP), un senador y varios ediles, en la bendición de la sacristía y en la donación municipal de la sillería a la Archicofradía de la Virgen del Rosario

La Archicofradía de Nuestra Señora del Rosario, cuya sede religiosa se encuentra en la capilla de esta denominación, en el conjunto monumental de Santo Domingo, ha celebrado el acto de bendición de la renovada sacristía, tanto en la decoración como en la incorporación de una sillería integrada por 16 sitiales, ya que era en este lugar donde se celebraban las reuniones del Cabildo de la Archicofradía que estaba integrado por quince hermanos del Rosario y un capellán.

Este nuevo mobiliario ha sido realizado en los talleres municipales de Empleo bajo la dirección de Manuel Mateo Manzanera. Aunque el número de hermanos era de quince, en recuerdo de los misterios del Rosario, en los últimos años, con Rafael Artero del Álamo, hermano mayor, se reformaron los estatutos y se amplió el número de cofrades, integrando también a las mujeres.

A la bendición, que fue oficiada por el párroco Eduardo Sánchez Carrasco, asistió el Cabildo de la Archicofradía con su hermano mayor, Rafael Artero. Junto a ellos se encontraba el prior del convento dominico de Jerez de la Frontera, el padre Vicente Cudeiro, que dirigió unas palabras sobre la devoción a la Virgen del Rosario, ya que fueron estos los que la difundieron en Lorca cuando la Orden de Predicadores se instaló en la ciudad en el año 1552.

También estuvieron presentes el alcalde Francisco Jódar, el senador Fulgencio Gil y varios ediles, entre ellos, la responsable de Empleo, Eulalia Ibarra. Numerosa fue la asistencia del Paso Blanco, que en esta misma capilla tiene su sede religiosa, con el presidente Lázaro Soto, la presidenta del Coro de Damas de la Virgen de la Amargura, María José Ruiz Cervera, miembros de las respectivas directivas y cofrades.

Hubo varias intervenciones para mostrar el agradecimiento por la donación de la sillería realizada por el Ayuntamiento, y la Archicofradía entregó sendos rosarios de plata, símbolo que lucen los hermanos en los actos solemnes, al ya mencionado maestro ebanista Manuel Mateo, y a Antonio García Rico, que es el autor de las policromías que completan la decoración de la sacristía. Otra de las mejoras incorporadas recientemente a la capilla fue la hornacina del retablo mayor, en la que se venera a la Virgen del Rosario. El trabajo también fue realizado por los alumnos de Empleo en madera tallada e inspirada en el retablo principal de Ganga y Ripoll, destruido durante la contienda civil, y del que solo quedó el cascarón. Hace unos años el maestro ebanista Antonio Morales lo reconstruyó en su totalidad.

La Archicofradía del Rosario concentra sus celebraciones en torno a la fecha del 7 de octubre en que se celebra la festividad de la Virgen del Rosario, con una función solemne.

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