El Acuerdo con el Vaticano blinda el poder de los obispos en el aula ante la ‘Ley Celaá’

La Lomloe suprime el punto que da a la jerarquía el control de la materia de Religión, pero el pacto España-Santa Sede garantiza la continuidad del modelo
El control de la CEE permite que en Primaria se evalúe “reconocer la incapacidad de la persona para alcanzar por sí misma la felicidad”
Unidas Podemos mantiene una enmienda para sacar la enseñanza confesional del horario lectivo, algo que también choca con el texto de 1979

En España hay alumnos de Primaria que aprenden en la escuela pública a “reconocer la incapacidad de la persona para alcanzar por sí misma la felicidad”. Así lo establece la Conferencia Episcopal Española (CEE), que diseña los contenidos de la asignatura de Religión, finalmente aprobados por el Ministerio de Educación sin modificación alguna. El articulado de la conocida como Lomloe, todavía pendiente de aprobación, arranca de la letra de la norma central educativa la mención expresa al control que los obispos ejercen sobre el contenido de la asignatura de Religión en la educación española. ¿Cómo? La nueva norma retira el párrafo de la ley orgánica que bendecía esta práctica. No obstante, se trata de un cambio que no hace sino desvelar el poder e influencia que mantienen los Acuerdos entre el Estado español y la Santa Sede de 1976-1979, que a pesar del cambio legal blindan el control de los contenidos de la asignatura por parte de la jerarquía católica. Estos acuerdos evitan también la exclusión, pretendida por Unidas Podemos, de la asignatura de Religión del horario lectivo.

La ley cambia. Los Acuerdos permanecen.

El acuerdo de 1979

El acuerdo educativo entre España y el Vaticano de 1979 establece que “los planes educativos” a lo largo de todos los ciclos “incluirán la enseñanza de la Religión Católica […] en condiciones equiparables a las demás disciplinas fundamentales”.

Es una afirmación que incluye un adjetivo, “equiparable”, en el que han cabido diversas consideraciones de la asignatura, siendo evaluable y no evaluable con el mismo marco. Lo que sí deja claro el acuerdo es que su oferta es obligatoria. Y esto siempre se ha cumplido y se seguirá cumpliendo. También su docencia en horario lectivo.

El acuerdo con Roma, en su artículo 6, fija también lo siguiente: “A la jerarquía eclesiástica corresponde señalar los contenidos de la enseñanza y formación religiosa católica, así como proponer los libros de texto y material didáctico relativos a dicha enseñanza y formación”. Es decir, son los obispos los que deciden qué se enseña y proponen con qué materiales.

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