El aborto, Alberto Ruiz-Gallardón y su padre, don José María

Los políticos y Freud: Bush invadió Irak, porque ‘Saddan intentó matar a mi papá’; el ministro es el azote del aborto ¿porque su papá no logró evitar su aprobación?

La historia es conocida en su arranque. Cuando el Gobierno de Felipe González en 1985 aprobó la primera ley del aborto, lo que entonces era aún la Alianza Popular, montada con los 'progres del franquismo' y la derecha 'más dura de los demócratas' corrió al Tribunal Constitucional, artículo 15 en mano. El TC pareció que les daba la razón en su sentencia, y así lo celebraron, pero una lectura más cuidadosa demostraba que los magistrados lo que decían era que fallaba la forma, pero el fondo (los supuestos para abortar) salían refrendados.

Quien llevó aquella demanda al Constitucional era uno de los más conocidos diputados de la AP de Manuel Fraga, su gran amigo personal José María Ruiz Gallardón. Como tal, en el primer momento de euforia y de supuesta victoria, Ruiz Gallardón padre protagonizó la rueda de prensa posterior. Una rueda histórica que don José María tuvo el soberbio humor de concluir con una frase que en su momento se hizo célebre: “y con esto y un bizcocho, esta noche me emborracho”. Tan feliz estaba.

El nasciturus, la preocupación de una carrera
Era un hecho mucho más conocido entonces -a la sazón corría el 11 de abril de 1985- que don José María era un hombre de moral lasa y comprensiva con algunas de las debilidades que, como humanos, todos tenemos. Pero aquello del aborto le parecía definitivamente pecado mortal. Le sacaba de sus casillas, y la lucha contra la interrupción del embarazo y la defensa del nasciturus se había convertido en poco menos que la misión de su vida.

Lo que menos se recuerda es que Alberto, entonces un joven prometedor y ambicioso, era la sombra de su padre, por el que sentía amor filial, por supuesto, pero también una admiración ciega como político, incluido al parecer el lado oscuro que estos amores ciegos inapelablemente tienen. Vamos, que Alberto era una sombra que absorbía todo lo que hacía y rodeaba su padre, José María.

“Con esto y un bizcocho… esta noche me emborracho”
Cuentan, como prueba de aquella adoración, que esa noche de abril de 1985, una diputada socialista y Ruiz Gallardón padre, estaban invitados a debatir en un miniespacio informativo, ‘Punto y aparte’, con el que se cerraba entonces el Telediario de las 9. Al parecer, mientras esperaban a entrar en el plató, vieron los Ruiz Gallardón juntos cómo se emitía lo del “bizcocho” y lo del “emborracho’ y montaron en cólera, amenaza por parte de don José María de abandonar los platós de TVE.

La obsesión por el tema del nasciturus y el aborto siguió a Ruiz Gallardón padre hasta su prematura muerte.
Hay quienes dicen que en esto del furibundo antiabortismo en Alberto se reúnen los genes de su padre y tendencias ultracatólicas propias, y recuerdan en favor de su tesis el supuesto comentario que el Ruiz Gallardón senior habría repetido sobre el junior: “la gente dice que yo soy de derechas, pero el que de verdad es de derechas es mi hijo”. Incluso, los hay más malintencionados, y dicen que lo que busca con esta campaña el ministro de Justicia es ganarse pensando en el futuro -que Rajoy no va a durar siempre- los votos de la derecha ‘popular’, que tampoco le quería hasta que se metió en ésta y otras ‘ultraguerras’ similares.

Las guerras de papá
Pero quienes rodean, y más quieren al actual ministro de Justicia, dicen que no hay duda, que fue como parte de la herencia política de su padre, como Alberto recogió el furor por la cruzada antiabortista. Ese furor que le lleva no sólo a denunciar la actual ley de plazos -la más común en el mundo occidental-, sino a despreciar la ley de supuestos -que Aznar ni se planteó tocar en sus años de presidente-, y cegarse hasta el punto de intentar retirar la posibilidad de abortar a las madres que sepan, para su desgracia, que van a tener un hijo con malformaciones. Es decir, aseguran, Alberto lo que hace es seguir luchando las guerras de papá.

Y no puede olvidarse entonces que esto no es tan inhabitual entre emperadores, monarcas y demás personas con el discutible sentimiento desde el punto de vista democrático, de la herencia dinástica. Y seguro que en seguida recuerdan el último caso conocido de un junior luchando las guerras de papá ¿Recuerdan las declaraciones del presidente norteamericano George W. poco antes de iniciarse la guerra de Irak, de la que aún no hemos logrado librarnos y quién sabe cuánto seguirá abierta? Dijo el Bush junior que iniciaba aquella guerra porque “Saddam es el tipo que intentó matar a mi papá” (Saddam was the guy who tried to kill my dad).

Print Friendly, PDF & Email

También te podría gustar...