Ejemplos de censura y manipulación en nuestros colegios

Hasta hace poco tiempo fuí maestro de Primer Ciclo de Educación Secundaria en un pueblo andaluz aferrado a sus raíces, costumbres y tradiciones. Hace tres cursos llegó a mis manos el Manifiesto por una Escuela Laica (promovido por organizaciones de padres de alumnos, sindicatos, asociaciones…) que presentaba la religión como un hecho relacionado con la fe y las creencias personales, diferente al ámbito de la investigación y el estudio que debe caracterizar a una escuela científica, más en consonancia con la sociedad actual.

Al estar de acuerdo con sus planteamientos, se me ocurrió distribuirlo para recoger firmas entre los compañeros/as que quisieran adherirse (procedimiento usual en los Colegios con la información que nos llega de sindicatos, etc.). Al día siguiente, en el transcurso de un Claustro Ordinario, una de las profesoras de religión, sin haber intentado hablar previamente conmigo ni haber aclarado términos, matices, intenciones… entre llantos, gritos y nervios, me acusó de estar recabando votos para un sindicato, de quitarle el pan a sus hijos, de ser un mal compañero… Totalmente asombrado y desprevenido, intenté hacerle ver que no se trataba de ir contra la religión ni de su puesto de trabajo, que nuestra Constitución dice que somos un Estado aconfesional, que se trataba del ejercicio democrático del derecho a la disensión y a la libertad de expresión… Todo fue en vano, algunos de los que en principio se habían adherido se borraron y sólo me atreví a enviar el Manifiesto a título personal. Al día siguiente se realizó una reunión en el pueblo convocada por la Coordinadora de las profesoras de religión para averiguar qué había pasado en el Colegio (hecho que, cual "advertencia", me comunicaron rápidamente: "Que sepas que…"). Hace dos cursos (ya en otro centro), previendo que podrían volver a producirse situaciones similares, me adherí a una de aquellas asociaciones promotoras del manifiesto (Europa Laica). Cuando el anterior gobierno del PP decidió a través de la LOCE, convertir la religión en obligatoria, computable y evaluable, a través de la asignatura "Sociedad, cultura y religión", obligándonos a ateos, agnósticos, laicos, miembros de otras confesiones… a comulgar con sus planteamientos, decidí repartir entre mis 120 alumnos de 1º y 2º de ESO (como también se hace para informar a sus padres de tantas actividades y temas relacionados con la escuela) una escueta fotocopia de la CEAPA (Confederación de Asociación de Padres de Alumnos) que hablaba sobre el comienzo de la campaña "La religión fuera de la escuela", sus fundamentos, la presentación de un recurso ante el Trinbunal Constitucional y la solicitud de colaboración a quienes quisieran adherirse. Mientras repartía la nota a primera hora en una de las clases, una de las profesoras de religión interrumpió la misma acusándome de "manipular políticamente" a mis alumnos/as, diciendo que había informado del hecho al Equipo Directivo y que ella iba a redactar una nota de respuesta… Como consecuencia de esa intromisión, se entabló una discusión entre los alumnos/as que intenté encauzar del mejor modo posible mediante la realización de una asamblea (confundían el aprecio hacia la profesora con las bondades de la Iglesia y con el que algunos alumnos estaban dando religión en contra de su voluntad por una interpretación sesgada de la ley…). A segunda hora, y mientras repartía la misma nota en otra clase de 1º de ESO, la jefa de estudios (su tutora) entró a decirme que no era el procedimiento adecuado, que se iba a informar sobre si tenía derecho a repartir esa nota y que tenía que habérselo comunicado previamente. Al plantearle que lo mismo hacen con las informaciones y comunicados de Cáritas, Manos Unidas, etc. contesta que no es lo mismo, puesto que aquello figura aprobado en el Plan Anual de Centro (¿no es discriminatorio que no exista el mismo apartado para quienes no participamos de esas creencias?, ¿no es inconstitucional que en el Plan Anual de un Centro Público se programen actividades religiosas?). A los pocos días, en una de las reuniones de Secundaria los planteamientos fueron aún más duros: que si yo tenía libertad para repartir la nota, la Jefa de Estudios la tenía para requisarla, que habían ido madres a preguntar si iban a dejar que aquello quedara así, que si un padre quisiera podría denunciarme… La discusión quedó resumida en el Acta correspondiente bajo una escueta nota "consensuada" que indicaba que los profesores del Equipo Docente de Educación Secundaria se mostraban en desacuerdo con el procedimiento seguido en la distribución de la nota de CEAPA sobre la campaña "La religión fuera de la escuela". Ante el mal ambiente existente, a los dos días acudí al Director (a la sazón marido de la Jefa de Estudios) en busca de amparo, y en la reunión privada que mantuvimos osciló de una supuesta comprensión a las amenazas: me hizo ver que me había echado al Claustro de Profesores encima, que los compañeros/as estaban muy disgustados conmigo, que él no iba a reconvenir a ninguna compañera, que me iba a cesar como coordinador de Secundaria, que me dirigiera a él en lugar de a la Jefa de Estudios, que él mismo pertenecía a una asociación laica, que me iba a invitar a sus reuniones de padres para que les expusiera mis ideas (más adelante afirmó públicamente que él nunca había dicho eso), que si había que denunciar a alguien era a mí… Al poco tiempo, una nota del Director nos informaba de la visita de dos personas de Cáritas Diocesanas que pasarían por las clases para hablarnos sobre esa institución y sobre una carrera solidaria organizada por ellos. Por su parte, la profesora de religión mantuvo durante días en el escritorio de cada clase la conocida hucha de Manos Unidas para recaudar dinero a favor de esa organización. Al final de curso, las dos clases del Colegio que más dinero habían recaudado para Cáritas (una de ellas la tutoría de la Jefa de Estudios), recibieron como premio una excursión gratuita a otra provincia (las demás clases tuvimos que pagar la excursión de nuestro bolsillo). También hubo un reparto de trípticos a todo color de la Conferencia Episcopal sobre la conveniencia y el derecho que asiste a las familias a optar porque sus hijos/as tengan clases de religión "en consonancia con lo reflejado en la Constitución Española"…

Hoy me pregunto: ¿no era una acusación gravísima para un profesor que le dijeran que manipulaba políticamente a sus alumnos?, ¿no era un atentado a la libertad de expresión el cerco que se me tendió?, ¿no se trataba de insultos y acusaciones infundadas?, ¿no existían además de la presión que se ejerció sobre mi persona, auténticas amenazas?, ¿quien era la víctima y quienes los agresores?, ¿quiénes los manipuladores y quien el manipulado?.

No quiero que se pervierta de esta manera nuestra democracia, no puedo permitir que se conculquen impunemente la libertad de pensamiento y de expresión sin hacer nada, hemos de ejercerlas para que nadie nos las pueda volver a secuestrar; quisiera un país en el que no existiera el temor a expresar libremente la propia opinión por muy contraria a la mayoría que esta sea; quisiera un país sin atavismos ni mordazas…

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