Educación para una ciudadanía educadita

Ahora resulta que la asignatura de Educación para la Ciudadanía no era un problema en sí. Ahora resulta que no había que quitarla, sino aplicarle una reforma estructural.

Con algún matiz para el que no tengo espacio, a mí no me parece mal que en el nuevo temario se aplauda el papel de la iniciativa privada en la creación de riqueza. Aparece en la Constitución Española. Claro que la Carta Magna también habla de la función del Estado como planificador de la economía, del derecho al trabajo, del derecho a la vivienda…

¿Y?, se me dirá. El anterior Gobierno escoró el contenido de la asignatura hacia su atalaya ideológica y lo mismo hace este. Es lo normal. Esto es España.

Ay.

No señor, no es lo normal. ¿Tenemos que soportar que nos vendan como educación para la ciudadanía (ahora cívica y constitucional) un ideario político, por legítimo que sea? ¿Tenemos que ver cómo se caen del temario capítulos enteros que hablaban de igualdad y no discriminación? ¿Ni en esto estaban (estábamos) de acuerdo?

Me temo que los sucesivos gobiernos españoles no han buscado consolidar la existencia una ciudadanía educada, consciente de sus derechos y de los problemas del mundo. En parte es normal: una ciudadanía activa, como la islandesa, evita que el Estado se haga cargo de las deudas de bancos especuladores (e inmediatamente vuelve a crecer). Una ciudadanía militante estaría hoy en la calle, rebelándose contra los datos de la pobreza infantil en España, solo peores que los de Rumanía y Bulgaria.

No, no quieren una ciudadanía educada. Parafraseando al gran Miguel Mihura, quieren una ciudadanía educadita. Adoctrinada y pasiva. Sentada en el sillón. Una no-ciudadanía.

Lo cierto es que a ser ciudadano se aprende, pero se aprende en la práctica y en el seno de la sociedad misma. No sé si hace falta una asignatura. Yo creo más en un temario transversal.

Por ejemplo: un profesor de Derecho Fiscal que se salta el temario para hablar de la función redistributiva de los impuestos; una profesora de Marketing que plantea como caso práctico la elaboración y ejecución de una campaña en apoyo al Banco de Alimentos; un profesor de Trabajo Social que moviliza a 600 universitarios para recorrer las calles de Madrid identificando las necesidades de las personas sin hogar; una profesora de Ingeniería que ofrece trabajos de fin de carrera que cubren necesidades reales de países del Sur; un profesor de Derecho Penal que regala cursillos sobre atención primaria a personas excluidas; una profesora de Psicología que trabaja en clase con dibujos de niños-soldado africanos que ha conocido in situ; un profesor de Empresariales que utiliza la Banca Ética como modelo de buenas prácticas… Todos son casos reales de docentes de la universidad en la que trabajo. Perdón por presumir de amigos.

Ser ciudadano es encargarse de los temas de la “ciudad”, de la “polis”, pero para poder encargarse de ellos hay que conocerlos. Claro que hace falta una Educación para la Ciudadanía. Y para educar hacen falta ciudadanos.

Dibujo de un ciudadano de 3 años (colegio SigloXXI)

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