Dioses hechos a imagen del hombre

La falta de laicidad sigue atrás de la infiltración de lo religioso en reformas legales recientes. Prejuicios religiosos restaron claridad a la propuesta legislativa para permitir el matrimonio entre personas del mismo sexo en la ciudad de México, ya que se enfrentan controversias por dos lados. Desde la derecha, la diputada federal panista María de la Paz Quiñones Cornejo exige que se someta a plebiscito, porque “es un tema controvertido que suele dividir a la sociedad… excluye la complementariedad sexual hombre-mujer que lo define, y elimina la procreación como uno de sus fines, buscando modificar las leyes relativas a la adopción”. Desde la izquierda, estoy de acuerdo con la dura crítica que hace la diputada por la diversidad Enoé Uranga porque la iniciativa evita el derecho a la adopción: Personalmente apunté que no admitiría una reforma cuya ganancia fuera legislar para que jurídicamente se establezca que las lesbianas y los gays tenemos tal daño que se debe evitar que tengamos hijos, eso alimentaría el estigma y la homofobia y agravaría la represión hacia vidas que no son las suyas.

La visión retrógrada afectó también la vida de Adriana, originaria de Tamaulipas. Mujeres de la constituyente feminista nos hacen llegar su testimonio: se trata de una joven de 21 años, madre de un chiquito de cuatro. Es la única mujer en el penal de Victoria, donde lleva tres años cumpliendo una sentencia de 22 años seis meses por el delito de abortar. Todo indica que se trató de un aborto espontáneo, pero a nadie le importó la diferencia, abortó y se le metió a prisión.

Mientras Adriana seguirá por mucho tiempo en la cárcel, a la senadora María Teresa Ortuño, del PAN, le preocupa reforzar la objeción de conciencia en la ley, a fin de que los médicos puedan excusarse de participar en servicios de aborto para las mujeres que lo necesiten y que la ley les autoriza (por violación en todo el país, por salud, entre otras causales en muchas entidades, y por decisión de la mujer en la ciudad de México).

Del mismo grupo parlamentario, el senador Augusto César Leal quiere ganarle la carrera a Beatriz Paredes y pasar a la historia con el proyecto de decreto para reformar nada menos que el primer párrafo del artículo primero de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos para proteger la vida humana desde el momento de la concepción biológica, texto de originalidad inigualable.

Por fortuna, la creatividad no falta en los movimientos de resistencia feminista y así se realizó un importante acto de recaudación para el Fondo de Aborto para la Justicia Social MARIA (Mujeres, Aborto, Reproducción, Información y Acompañamiento), que recibe apoyo financiero para mujeres del interior de la República que no cuentan con suficientes recursos para poder transportarse a la ciudad de México y acceder a los servicios de aborto legal disponibles en este territorio, que cada vez es más libre. Si usted no se enteró y quiere aportar, la cuenta está en Scotiabank, el número es 001041422764, está a nombre de la organización Balance Promoción para el Desarrollo y Juventud AC (se reciben desde 20 pesos para un desayuno hasta 3 mil para servicio médico y sicológico, en caso de las víctimas de violación).

Tantas iniciativas basadas en la moral religiosa me hacen poner en duda si ya se superó en México la lucha entre Ilustración y religión, y me llevan a recordar que los dioses están hechos a imagen del hombre y no a la inversa.

El modo de invención del dios de los cristianos no es muy distante del de los yoruba, de Nigeria: un dios masculino, poderoso y ambivalente en lo sexual; según la narración de Marc Augé la gente describe a los dioses como siluetas humanas y su representación material toma elementos del cuerpo humano: es un ser sexuado aun cuando su carácter divino se expresa a veces por la ambivalencia sexual. Es menester alimentarlo y, lo mismo que un hombre, tiene prohibiciones y preferencias, tal como las ofrendas que este mes se le llevan a la virgencita de Guadalupe. Los dioses se reproducen en el espacio y no en el tiempo ni en intervalos generacionales.

María fue concebida sin pecado original, dice el relato católico, porque ella es la expresión femenina de Cristo, aunque no una diosa –jerarquía inaccesible a las mujeres– ni tampoco explican si su orientación era heterosexual, aunque la suponemos por los progenitores míticos: Dios Padre y San José. Al morir, el cuerpo del dios es el cadáver del rey, hay un proceso en que se pasa de la realeza a la divinidad; esta parte del relato me recuerda la muerte de Juan Pablo II –hombre y célibe como Cristo–, él y su heredero al trono son emisarios del mensaje de dios, quien condena el aborto y el matrimonio entre personas del mismo sexo, es decir, el sexo no reproductivo. “Entre el cuerpo de los hombres y el cuerpo de los dioses las transferencias son incesantes [porque] es el hombre y no los dioses quien organiza los significados y establece las relaciones sociales partiendo de la única materia de que dispone: la naturaleza, o si se prefiere: el cuerpo (Dios como objeto, Gedisa, 1996).”

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