Digamos no al ‘burka’

Hace unos días, Stéphane Hessel, el único redactor vivo de la Declaración de los Derechos Humanos de 1948, nos instaba a indignarnos ante determinadas situaciones. La peor actitud, decía, es la indiferencia. Recordando sus palabras y sus proposiciones tenemos que decir no, a la manera de Raimon, ante la aparición de mujeres ocultas bajo un velo integral, que no es un signo religioso. El Corán no propugna la ocultación del rostro de las mujeres. Hay que rechazarlo porque es un signo de inferioridad. La mujer ni siquiera puede enseñar su fisonomía, se hace invisible, no existe como persona. Por otra parte, parece probado que su uso perjudica la visión y altera sensiblemente la salud. Es una humillación tener que pasear por la ciudad bajo un puñado de velos. No podemos admitir la privación del derecho a la igualdad. Los hombres que las acompañan van bien vestidos, con ropas estupendas, en general. Hay también razones de seguridad. ¿Quién es el que va debajo de la túnica negra? Digamos no al burka.-

Print Friendly, PDF & Email

También te podría gustar...