Derechos humanos y libertad de religión y de creencia

En palabras simples, la libertad religiosa implica que una persona tiene la libertad de creer y de no creer y, la libertad de vivir su fe en público y en privado sin sufrir discriminación de ningún tipo. Este derecho implica, necesariamente, varias libertades individuales como la libertad de expresión y de reunión pacífica. 

Naciones Unidas celebró ayer por primera vez el “Día Internacional en Conmemoración de las Víctimas de Actos de Violencia basados en la Religión o las Creencias”, una jornada que invita a reflexionar sobre la situación que están viviendo millones de personas en el mundo, porque aunque nos parezca paradójico en pleno siglo XXI, todos los estudios sobre el tema de la libertad religiosa apuntan a un agravamiento en los últimos tiempos.

Fuentes confiables señalan que el 61% de la población mundial vive en países donde no se respeta la libertad religiosa, lo que significa que 6 de cada 10 personas en el mundo no pueden expresar con total libertad su fe.

Cuando ya han pasado poco más de 70 años de la Declaración Universal de Derechos Humanos  que en su artículo 18 consagra el derecho a la libertad religiosa – la ONU reconoce que este derecho está siendo violado en muchos lugares. En mayo de este año, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la correspondiente resolución, propuesta por Polonia y con el apoyo de Estados Unidos, Canadá, Brasil, Egipto, Irak, Jordania, Nigeria y Pakistán.

En el texto se señala la preocupación “por los actos de intolerancia y violencia basados en la religión o las creencias que siguen cometiéndose contra las personas, incluidas las pertenecientes a comunidades religiosas y minorías religiosas alrededor del mundo y, por el creciente número e intensidad de esos incidentes, que a menudo son de carácter criminal y pueden tener características internacionales”.

Tan solo en los últimos cinco años se han dado dos casos de genocidio de minorías religiosas: en Irak y en Siria se atacó a cristianos y yazidíes, mientras que en Myanmar, la minoría musulmana de los rohinyá también está siendo perseguida.

Pero ¿qué es la libertad religiosa? En palabras simples, implica que una persona tiene la libertad de creer y de no creer y, la libertad de vivir su fe en público y en privado sin sufrir discriminación de ningún tipo. Este derecho implica, necesariamente, varias libertades individuales como la libertad de expresión y de reunión pacífica. Por eso, para ver si una sociedad respeta los derechos fundamentales de las personas, es imprescindible ver cuál es el estado de la libertad religiosa.

Esperamos que este 22 de agosto haya sido el inicio de un proceso que lleve a la comunidad internacional a un plan de acción coordinado –tal como lo aseguró el secretario general de la ONU, António Guterres- para reafirmar nuestro apoyo inquebrantable con las víctimas de la violencia motivada por la religión y las creencias, junto con hacer todo lo posible para prevenir esos ataques y exigir que los responsables rindan cuentas de sus actos.

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