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Democracia y laicismo: dos conceptos inseparables que deben situarse en el corazón de la construcción europea

Ponencia en el coloquio de Burdeos, 29 y 30 de noviembre de 2003 Versión en castellano de Olga Maccario

Principales temas de la exposición:

Las diferentes facetas del principio de Laicismo y sus implicaciones.

No hay Democracia sin laicismo.

La situación del laicismo y de la secularización en los estados europeos.

Inscribir el Laicismo en las instituciones comunes de la Unión Europea.

¿Cómo pueden los distintos movimientos defender eficazmente el Laicismo?

El MEL (Mouvement Europe et Laïcité) y los movimientos laicos españoles.

Diferentes facetas del Laicismo.

Para intentar dar una definición de Laicismo que sea útil en distintos países, citaré el libro de H. Peña-Ruiz, La laïcité pour l’égalité,  (Ed. 1001 Nuits-A. Fayard).  Este libro no brinda una definición concisa, pero su presentación del Laicismo me permite proponer la definición que sigue:

El Laicismo es un principio de organización del estado fundado sobre un ideal:  la realización de la Libertad y de la Igualdad, y con más precisión, de la Libertad de conciencia fundada en la autonomía de la persona y del espíritu crítico, y de la Igualdad de los ciudadanos ante la ley y dentro de su participación en la vida cívica y política.  Este ideal pretende la construcción de un mundo común, sin discriminación ligada a la pertenencia religiosa o a un origen familiar, de un mundo basado en la preocupación por el interés general, y dentro del cual cada individuo puede dar sentido a su vida.

Para que la Libertad y la Igualdad no se limiten al plano jurídico, que sólo podría agravar las desigualdades de hecho, el estado debe organizar la Solidaridad en materia de salud, minusvalía y paro.

El Laicismo es inseparable de la noción de República, o sea, de la organización de la res publica con el objetivo del bien común, y ésta es necesaria porque en una democracia los ciudadanos no deben estar sometidos a desigualdades de status.  Su elección debe ser meditada y no gobernada por la emoción mediática o decidida por los líderes de “comunidades”.  El laicismo escolar es necesario debido al respeto a la libertad de conciencia y de la formación de ciudadanos.

El principio de Laicismo así descrito tiene una traducción jurídica en la Constitución y en las leyes, pero no se limita a eso.  Sus consecuencias son:  1)  la libertad de pensamiento, expresión y culto, 2) la instauración de una enseñanza pública independiente de toda religión, 3) el rechazo al comunitarismo (que encierra a la gente en sus comunidades de origen), 4) la separación del estado y las religiones (porque éste da a las religiones un status de derecho privado, pero no las niega, ni las rechaza enviándolas a la clandestinidad), 5) la organización de servicios públicos de asistencia social y de salud.

Mi definición es un poco larga.  Si se desea lograr una síntesis en una frase (porque es muy frecuente que no se nos escuche más de 45 segundos), os propongo esta:

El Laicismo es una forma de  organización que pretende construir un mundo común donde cada uno puede dar sentido a su vida y realizar los ideales republicanos de Libertad, Igualdad y Solidaridad.  Para ello es necesario que las religiones no reciban ningún reconocimiento oficial en las instancias del estado y en los servicios públicos.

Comentarios:  La Fraternidad, tercer término de la divisa republicana, es un término sentimental y militarista (por ejemplo “hermanos de armas”); no se fija por ley, mientras que la Solidaridad se organiza mediante la utilización de las contribuciones de los ciudadanos.  Gracias a la Solidaridad, la Caridad no tiene espacio en un estado laico.  No propongo, sin embargo, reemplazar el término “Fraternidad” de la divisa republicana, porque debemos mantener vinculadas las instituciones a la historia.

La libertad de expresión queda limitada por el control comercial de los medios masivos de comunicación.  Pero Internet ofrece medios de expresión accesibles a los individuos y a sus asociaciones.  Los políticos y los medios masivos de comunicación comerciales ven sus monopolios amenazados y hacen todo lo posible para que esa libertad sea percibida como peligrosa.  Todos los pretextos son válidos para censurar lo que representa una verdadera posibilidad de libertad de expresión.

La libertad de conciencia  se considera a menudo como el punto esencial de la Laicidad, pero sólo es una faceta.  En particular, no impide explícitamente la participación forzada en el sostenimiento de los cultos por la vía de las subvenciones públicas.  Habría que agregar la libertad de sustraerse a toda participación en un culto, aún reducida a una contribución financiera.

En resumen, distinguiría tres facetas de laicismo:  las libertades individuales, la separación de las religiones y el estado, el rechazo al comunitarismo.

¿Dónde estamos respecto al reconocimiento universal de estos tres principios?

1)        Las libertades individuales de conciencia, práctica religiosa, de cambio de religión y de expresión están ampliamente admitidas (incluyendo a la iglesia católica que se opuso durante largo tiempo) y están integradas en las diversas declaraciones de las cartas de Derechos Humanos y son defendidas por la Corte de Derechos Humanos de Estrasburgo.  Muchos estados cuya religión oficial es el Islam las niegan.

El Laicismo escolar es necesaria para respetar la libertad de conciencia de los alumnos y como antídoto a la libertad de conciencia “de las familias” (fuertemente afirmada por diversas cartas) que permiten que el/la “jefe/a” de familia imponga sus opiniones religiosas a los niños y los eduque según esos principios.   La escuela laica es un espacio de libertad necesario para permitir al alumno que conquiste su autonomía.

2)            Respecto a la Separación del estado y las religiones, la situación es mucho más complicada de cara a su evolución.  A pesar de algunos avances, en Suecia (separación desde 2000), en Grecia (no hay más mención de la religión en el documento de identidad), en Alemania (retirada de los crucifijos ante el simple pedido de los padres), se puede decir que la transformación en laicos de los estados, inclusive los europeos, no va tan rápido, por el contrario, se retrocede (España:  curso de religión, Turquía:  el ejército defiende el “laicismo a la turca” contra la voluntad mayoritaria, Alemania:  cada Land debe elaborar su ley en materia de velos islámicos, Rusia:  el clericalismo ha sucedido al ateísmo oficial).

Los más preocupante es la ausencia completa de referencia al Laicismo en el proyecto de Constitución europea (que no reconoce más que la “tolerancia”) y la presencia del artículo 51 que, por el contrario, atribuye un rol institucional a las religiones.  Una constitución europea digna de ese nombre debería incluir:

a)        la afirmación del Laicismo como objetivo fundamental de la Unión Europea en su configuración presente y futura,

b)        la definición laica de las instituciones comunes de la Unión Europea que excluye todo “Consejo de religiones” aunque se agregue una plaza para los “laicos” y/o ateos.

c)         El compromiso de la Comisión Europea de apoyar toda evolución jurídica de los Estados de la Unión con el objetivo de la instauración del  Laicismo.

3)        El rechazo al comunitarismo es una lucha difícil.

Propongo definir el comunitarismo como el reconocimiento jurídico de diferencias culturales.  Su rechazo no es la negación de las diferencia, sino el rechazo de la “diferencia de derechos” basada en el origen familiar.

El debate actual sobre la ley que prohíbe los signos religiosos en las escuelas públicas presenta a los defensores del laicismo como intolerantes, islamófobos y racistas e inclusive como neonazis.

El ejemplo de los países europeos donde el velo, el pañuelo o los turbantes sikhs son admitidos no facilita la defensa de las posiciones laicas.

Agreguemos que  la ley no puede resolver todos los problemas:  porque no puede prever todos los casos, porque el laicismo no es solamente un conjunto de prohibiciones (eso las transformaría en una religión) sino un principio motivado por los valores positivos (la construcción de un mundo común), y porque su puesta en marcha exige un consenso social.  Este consenso se cuestiona en el presente por los integristas musulmanes.  Ciertas reivindicaciones comunitaristas tienen un origen económico y social que la ley no puede suprimir.

El rechazo al comunitarismo es también el rechazo al totalitarismo familiar y al machismo.  Lamentablemente abundan los sociólogos que cantan las glorias de las “raíces”, claman que uno no tiene identidad fuera de una “comunidad” y critican “el universal abstracto” que define a un ciudadano.

¿Hay una escala de laicismo que permita comparar a los diferentes estados?

Ningún estado es completamente laico.  Pero algunos son menos laicos que otros, es deseable dotarse de las herramientas de comprensión y de comparación de los diferentes regímenes políticos, sobre todo si se pretende promover el Laicismo en las organizaciones internacionales y ante todos los estados del mundo.

Hay una gran variedad de situaciones entre, por ejemplo, Arabia Saudita o Pakistán y un estado que se puede considerar laico aunque la aplicación del laicismo no sea perfecta.  El caso de Estados Unidos es especial, dado que aunque el país no es laico en muchos aspectos, la primera Enmienda de la Constitución (cada vez más cuestionada) implica una cierta forma de laicidad.  Sin pretender agotar la cuestión, propondría los siguientes criterios, que deberían permitir evaluar el grado de realización del principio de laicismo por parte de los distintos estados:

•          ¿Hace la Constitución referencia a un dios o a una religión?

•          ¿Hay una religión oficial?

•          ¿Hay una lista de religiones reconocidas?

•          ¿Hay diferencias de derecho entre los ciudadanos en función de sus pertenencias religiosas o étnicas?

•          ¿Está prohibido criticar una religión particular, o todas las religiones? ¿”blasfemar”? ¿Qué gravedad tienen las penas? ¿Posee la noción de religión un status jurídico privilegiado en materia de libertad de expresión?

•            ¿Existe un sistema de enseñanza pública? ¿incluye enseñanza religiosa? ¿están autorizadas las escuelas confesionales? ¿están subvencionadas con fondos públicos, estatales o regionales?

•          ¿Son confesionales los servicios médicos y sociales? ¿están abiertos a las congregaciones?

•            ¿Están autorizados los partidos y sindicatos confesionales?

•          ¿los salarios de los religiosos se pagan con fondos públicos? ¿directa o indirectamente (por deducciones de impuestos o desgravaciones de los donantes)? ¿cuánto cuesta en promedio a cada ciudadano?

•          ¿los dignatarios religiosos tienen un papel político (escaño en los congresos, consejos o comités oficiales)? ¿son invitados a las ceremonias oficiales?

•          ¿Qué lugar ocupan las emisiones religiosas en los medios masivos de comunicación de titularidad pública?  ¿Son estos medios críticos hacia las religiones?

•          ¿Tiene el estado un embajador en el Vaticano?

A partir de las distintas respuestas a estas preguntas, se tendrá para cada estado, una visión de la situación del laicismo, del grado de poder clerical y de su división en comunidades, religiosas o de otro tipo.

Papel y objetivos de las asociaciones laicas.

El término “sociedad civil” es a menudo utilizado para designar las asociaciones, las ONGs, los sindicatos y los grupos de presión de todo tipo.  Los políticos presentan su consulta, y su colaboración, como un progreso democrático, esto se puede cuestionar.  Las consultas a la “sociedad civil” previas a la redacción de la Carta de Derechos Fundamentales y de la Constitución Europea no son más que una apariencia de democracia.  Otorgan más peso a las organizaciones más ricas y mejor organizadas, contribuyen a desvalorizar las representaciones democráticas institucionalizadas.  Las audiencias de las comisiones “Debré” y “Stasi” sobre el laicismo parecen organizadas de manera honesta; habrá que ver qué utilización se hace de sus trabajos.

Subrayemos que no es habitual que estas asociaciones deban movilizarse por la defensa de valores tan fundamentales como los Derechos Humanos y el Laicismo.  Debería ser el papel de la justicia, el Consejo de Estado y el Consejo Constitucional.

¿Cómo ser eficaces en la defensa del laicismo?  ¿Cómo influir sobre las decisiones políticas, las leyes y la redacción de textos como la futura Constitución Europea?  Esto exigiría que los elegidos defendiesen con energía los ideales laicos.

Por múltiples razones (falta de afiliados, de patrocinadores, disputas teóricas) las asociaciones que defienden el Laicismo no son muy escuchadas.  A pesar de todo el trabajo de base, la opinión pública no se interesa por el laicismo más que en casos de crisis:  visita del papa, tema de los pañuelos y velos y otras reivindicaciones que se perciben progresivamente como insoportables, subvenciones a la enseñanza privada.  Haría también falta que los medios masivos de comunicación informasen de las cuestiones referentes al laicismo de manera objetiva y no como pretextos para seudo debates de los que no se obtiene nada.

Los intercambios de información entre asociaciones de diferentes países son esenciales y las acciones internacionales acordadas deberían adquirir importancia.  La suerte del artículo 51 será una prueba de su eficacia.

Para terminar, presentaré un movimiento laico francés que trabaja desde hace 50 años por la promoción internacional del Laicismo y por otro lado, la emergencia muy reciente de un movimiento laico español.

El Movimiento Europe et Laïcité

Se fundó en 1954 con el nombre de CAEDLE, Centre d’Action Européenne Démocratique et Laïque, para promover la laicidad en la comunidad europea,

Sus principales temas de acción y de tomas de posición son la estricta separación del estado y las religiones y la lucha contra los grupos de presión religiosos, regionalistas y económicos.  Su acción no es antirreligiosa; la libertad de expresión es para todos, creyentes y ateos.  La promoción de la laicidad es una acción constructiva destinada al futuro y no a la preservación de una “herencia”.  El MEL rechaza el dogmatismo ultraliberal y los dogmatismos religiosos.  Está abierto al diálogo entre asociaciones dentro del respeto mutuo a sus opciones y a las acciones y medidas comunes acordadas.

Su sitio es:  http://www.europe-et-laicite.org

La defensa de la laicidad en España

De acuerdo con los documentos trasmitidos por Juan Francisco González Barón, contacto:  dariogon@audinex.es, invitado al Coloquio pero imposibilitado de asistir.  http://www.europe-et-laicite.org/DesafiosLaicismo.doc.

El trato discriminatorio de los niños que no siguen la enseñanza religiosa en las escuelas públicas ha suscitado desde hace unos 4 años el reagrupamiento de diversas asociaciones laicas de padres de alumnos y la creación de asociaciones que tienen como objetivo la abolición de numerosas leyes españolas contrarias a la laicidad.  Así, la asociación Europa Laica, muy próxima al MEL, fue fundada en 2001.  Sus asambleas por la Laicidad en España se organizan en julio.  (Ver http://www.europe-et-laicite.org/Albacete2003.html).  De allí surgió una Coordinación laica que presenta sus objetivos en un manifiesto resumido más abajo.  Estas asociaciones mantienen contactos regulares con el MEL, la Libre Pensée, le CLR Republica e Laicidade (Portugal), l’UARR (Union des Ates et des Agnostiques Rationalistes, Italie), le Bund gegen Anpassung (l’Alliance contra le Conformisme, Alemania).

El Manifiesto de la Coordinación Laicista

La Coordinadora Laicista agrupa una decena de asociaciones españolas y propone un manifiesto cuyas grandes líneas son las siguientes:

1)            Primacía de la libertad de conciencia que ciertos grupos confesionales intentan restringir bajo el término de “libertad religiosa”.

2)        La Constitución define el estado como “no confesional”.  La Coordinadora Laicista exige por lo tanto la abolición completa del Concordato de 1953 que fue mantenido y reformado en 1976 y en 1979 bajo la falacia de que se trata de un acuerdo internacional y que debe prevalecer por encima de la Constitución.  Esto lleva a exigir el retiro inmediato de todos los símbolos y denominaciones religiosas en las escuelas públicas y a prohibir los actos litúrgicos durante el horario escolar y en el marco de las actividades complementarias que conciernes al conjunto del alumnado.

3)            Abolición de la “Ley Orgánica de Libertad Religiosa de 1980” que permite otorgar derechos especiales a ciertos grupos confesionales, y restringe el ejercicio de la libertad de conciencia para aquellos cuyas opciones no religiosas son reducidas a “no creencia” o “falta de convicciones”.

4)        Si el “derecho de las familias” a educar a sus hijos según sus convicciones religiosas y morales debe ser ejercido en el marco de la escuela pública, el humanismo ateo debe gozar de los mismos derechos que las religiones establecidas (empezando por la católica) y de ser enseñado.  Pero esta solución es de hecho imposible porque se tendrían que satisfacer  todas las demandas religiosas y/o morales.  La única solución es suprimir este tipo de enseñanza de los programas escolares y dejar a las familias a su cargo.

5)            Abolición de los artículos de la Ley Orgánica Reguladora del Derecho de Asociación de 2002 que concede privilegios a las organizaciones religiosas.  El Concordato y esa ley hacen de la Iglesia Católica un organismo de Derecho Público, en oposición clara a la afirmación constitucional de que ninguna confesión puede tener un status estatal.  Como consecuencia la Iglesia Católica goza de una impunidad financiera a pesar de los escándalos recientes.

6)           Hay que terminar con el deterioro constante de la enseñanza pública y frenar el actual régimen de conciertos cuyo principal objetivo es reforzar el poder de la Iglesia Católica.

7)            Finalmente, la Coordinadora Laicista está muy preocupada por la tentativa surgida de diferentes sectores de la sociedad civil y del mundo político, de consagrar privilegios y desigualdades en nombre de la “laicidad moderna” o bien “abierta” o de cualquier otra denominación.  Una nueva revisión de los acuerdos Iglesia-Estado no serviría más que para paralizar las fuerzas que intentan obtener un Estado completamente aconfesional.

En ese sentido, la tentativa de introducir en el programa de la enseñanza obligatoria y para el Bachillerato una materia llamada “enseñanza no confesional del hecho religioso” o una “educación moral y cívica”, parece servir para mantener en el sistema educativo a los profesores de religión católica, con un adoctrinamiento oculto de todos los alumnos.

El problema del “reciclaje” de los catequistas escolares debe ser abordado de otra manera.  En cuanto a las dos horas semanales de religión, deberían consagrarse a reforzar las materias clásicas capaces de brindar una formación humanista auténtica.

La Coordinadora Laicista hace un llamamiento a todos los sectores progresistas de la sociedad para revitalizar los valores basados en los Derechos Humanos, la libertad y la igualdad, verdaderos pilares de la Democracia, y en la solidaridad capaz de asociar a los individuos en torno al bien más preciado:  la libertad de conciencia.

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