Del laicismo a las procesiones

LA propuesta sobre laicismo emanada del último congreso federal del PSOE van a poner a más de un miembro del partido en una difícil tesitura. De entrada, parece positivo que se marquen distancias entre estado y religiones, sin que haya que olvidar que no todas las creencias tienen la misma implantación social ni desarrollan en este país la misma asistencia social. Sin embargo, esa profundización en el laicismo promete tener consecuencias en la presencia de cargos socialistas en manifestaciones de religiosidad popular como pueden ser la romería del Rocío, las procesiones de Semana Santa o los actos patronales de la Virgen de la Cinta, por poner ejemplos propios y no sólo de esta provincia.

Cualquiera puede recordar, por ejemplo, la profusión de concejales socialistas en procesiones religiosas, sobre todo en época preelectoral. La propia Manuela Parralo, que sintoniza, al menos aparentemente, con esas clases medias a las que Chaves quiere acercarse ahora, es decir, el votante urbano, ha participado en procesiones y lo ha hecho de manera tal que en sus ojos podría traslucirse un destello de fe sincera. Como ella lo han hecho otros compañeros del partido en pueblos y capitales, y no digamos en el Rocío, donde se da cita un elevado porcentaje de cargos públicos, mucho mayor cuando llegan elecciones.

Es decir, que como parece ocurrir con otras resoluciones del congreso federal del PSOE, todo apunta a que el camino hacia el laicismo va a ser lento pues querámoslo o no este país tiene la cultura social que tiene de la que, por supuesto, forman parte los votantes socialistas, muchos de ellos preclaros cofrades y convencidos penitentes.

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