De nuevo Monseñor

Nos sorprendemos cada vez que sucede aunque ya deberíamos estar curados de espanto. Ni es la primera vez ni, por desgracia, será la última ocasión en la que prelados eclesiásticos enfundados en sus elegantes casullas,  engalanados con sus altas mitras, o simplemente ataviados con el alzacuello resaltando en un traje de sastre hecho a medida nos ofrezcan la escenificación de uno de sus esperpentos. Desde el pulpito o en la calidez de una comparecencia ante la prensa amiga, el escenario es lo de menos, lo destacable, que no importante, es la postura política que adoptan. Digo que no es importante porque a pesar del enorme altavoz mediático del que disponen afortunadamente cada vez llegan a menos gente.

Viendo su comportamiento, atrapado en los albores del desarrollo intelectual de la humanidad, no es de extrañar que las sociedades avanzadas le estén dando la espalda a sus ideas retrógradas e insultantes. Con un pequeño estudio social – no hace falta estar en posesión de varios másteres en sociología ni en estadística, ni en psicología, ni en cualquiera de las ciencias que estudian el comportamiento- observamos que, casualmente, los países que se encuentran en un menor estado de desarrollo en derechos humanos, en avances sociales, en respeto a las personas, es decir en todos los órdenes de la vida, son aquellos que tienen una estructura social más apegada a dios. 

Así los estados teocráticos de religión musulmana viven con las estructuras feudales de la edad media. No hace falta enumerar las condiciones de vida de los súbditos de esos países, ni la fuerza que tiene el clero en esas estructuras sociales. 

En esta clasificación, inmediatamente después de las teocracias musulmanas, encontramos en el subdesarrollo a los países con profundas raíces cristianas vinculadas a la secta católica. Las sociedades latinoamericanas que no consiguen desprenderse del yugo eclesiástico siguen martirizadas por la falta de desarrollo y de justicia social. 

A continuación en el ranking ¡Cómo no! La reserva espiritual de occidente, el faro y guía de la humanidad, la sacrosanta nación que padece un acuerdo infame con el Estado Vaticano por el cual estamos los españoles condenados a sufragar los gastos de la curia. Nos guste o no nos guste. Un acuerdo por el cual la religión se imparte como asignatura en las aulas, cuando sería deseable que las creencias se enseñaran en las iglesias. Una religión presente en los actos civiles y en los protocolos políticos. Una religión con un extraordinario poder de influencia en las decisiones políticas a través de sus muchos grupos de presión y sus cofradías de apoyo. 

Pues bien, Monseñor Sistach Arzobispo de Barcelona, en su homilía regala una serie de epítetos descalificantes a laicos y agnósticos, tildándoles de gérmenes peligrosos por su beligerancia contra dios. Como no sabe de lo que habla, o lo sabe y miente. Antes de expresarse tan alegremente le recomendaré que se aplique el octavo mandamiento: ¨no dirás falsos testimonios ni mentirás¨.

En primer lugar Monseñor infórmese del significado del laicismo, después no confunda y engañe a sus fieles buscando un enfrentamiento con personas que lo único que anhelan es que individuos como usted no tengan poder de decisión en la vida pública española. Deje de decir que defiende intereses divinos, lo que usted defiende son intereses tan mundanos como el Palacio Episcopal en el que vive.

Dado que los prelados se encuentran en una permanente carrera de méritos para ver quien destaca mas, no podía faltar en la función Monseñor Reig Pla, Arzobispo de Alcalá de Henares. Este buen hombre tiene varias fijaciones, entre ellas destacan sobremanera su desprecio por las mujeres y la cruzada homofóbica que ha emprendido. Los dirigentes de la Iglesia Católica española deberían ser cuidadosos en sus comparaciones porque pueden volverse contra ellos. No son los más idóneos para buscar similitudes utilizando los trenes cargados de inocentes que se dirigían a los campos de concentración nazis. Monseñor Reig es el heredero de los obispos que llevaron bajo palio al único Jefe de Estado europeo que envió tropas para defender al Reich. ¡Qué curioso! Me acabo de dar cuenta que Reig y Reich suenan casi igual. Será coincidencia. 

Ya que es inútil hablar de ciencia con un individuo que ocupa un lugar prominente en una organización que ha quemado personas por estudiar el cuerpo humano y por decir que existe la circulación sanguínea, le hablaremos utilizando el lenguaje que entiende. 

El embarazo no debe representar para una mujer la tasa obligatoria que debe pagar por haber realizado el acto sexual. Los motivos por los que ha fornicado son personales, no son de la incumbencia del señor obispo y son irrelevantes. La mujer es la única que está en disposición de decidir si los actos que ha tenido, voluntarios, involuntarios o medio consentidos, tienen consecuencias o no. Y la gestación es una consecuencia. ¡Nunca debe ser considerado un castigo por pecadora! 

Como me imagino que no lo va a entender – porque  para Monseñor las mujeres son un pozo de corruptelas pecaminosas y entre las piernas tienen su peor arma – le diré que no se preocupe, mucho tiene que cambiar esto para que él tenga necesidad de abortar. La única pretensión de la sociedad es que no sea usted la persona que se auto-otorgue el privilegio de decidir quién puede hacerlo.  

Por otra parte su sentido de la oportunidad deja mucho que desear, ahora que la Agencia Efe se ha disculpado por un error en el cuál llamaba a Rajoy mariquita, no es el mejor momento para hablar del lobby homosexual que domina al Gobierno y al Partido Popular. ¿Le dirá algo Rajoy, o se lo dirán los servicios jurídicos de Presidencia de Gobierno? ¿O bien se olvidará todo entre amigos pertenecientes al mismo lobby?

Sistach, en la misa de la Mercé 2014

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