Crónica del acto de Cullera Laica

CRÓNICA DEL ACTO DE CULLERA LAICA EN LAS FIESTAS MAYORES DE CULLERA 2009: CONFERENCIA DEL MAGISTRADO XIMO BOSCH

Alrededor de 400 personas asistieron al acto de 21 de abril que organizó la asociación Cullera Laica en el Salón de Actos de la Casa de la Cultura en las pasadas Fiestas Mayores de Cullera. El acto fue abierto por el Presidente de la Asociación, Joan Baptista Malonda Grau, quien agradeció públicamente a la concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Cullera las facilidades dadas para su celebración, al tiempo que lamentó el trato recibido por parte de la concejalía de Fiestas, pues a pesar de haber solicitado formalmente que el acto fuera incluido a la programación de fiestas, la Asociación no recibió ni tanto sólo una contestación del Ayuntamiento.

 Seguidamente el Sr. Presidente presentó al conferenciante: el Magistrado, Portavoz de Jueces para la Democracia en la Comunidad Valenciana, y Exteniente de Alcalde del Ayuntamiento de Cullera, Ximo Bosch i Grau. En la conferencia, titulada “Libertad religiosa y libertad de conciencia. Los límites de los derechos fundamentales en un Estado aconfesional”, se analizaron los conceptos de libertad de conciencia y de libertad religiosa. Asimismo, se valoró el principio constitucional de aconfesionalidad del Estado, desde la perspectiva de la neutralidad institucional que implica y la imposibilidad de que pueda existir trato de favor hacia alguna confesión religiosa o discriminación de los no creyentes.

A partir de estas premisas se examinaron algunos aspectos más concretos. En este sentido, en referencia a los símbolos en espacios públicos de carácter estatal, se comentó la reciente sentencia de un juzgado de Valladolid, en la que se decretaba que la presencia del crucifijo en las aulas de un colegio público sería inconstitucional. Desde esta perspectiva, la resolución judicial consideró que los menores también tienen el derecho fundamental a la libertad de conciencia y que eso implica la imposibilidad de que el Estado pueda parecer más próximo a una religión que a las otras o que el centro educativo pueda romper la neutralidad en materia religiosa.

También se abordó la problemática entorno a la asignatura de religión, desde el enfoque del carácter opcional de la misma, de acuerdo con los principios constitucionales. En este ámbito, se valoró las distintas posibilidades de impartir la misma y también se analizó el tratamiento docente de esta asignatura en los distintos países europeos.

Otra cuestión que fue considerada fue la de la financiación de las confesiones religiosas, en especial la de la iglesia católica. En este sentido, se pusieron de manifiesto los peligros de ruptura de la neutralidad estatal y de discriminación hacia las otras confesiones o hacia los no creyentes, en la línea de lo que han manifestado varias voces de teólogos cristianos que apuestan por una visión laica del Estado.

Por otro lado, también se examinó el alcance de la influencia religiosa en el ámbito de la configuración de las leyes estatales. Desde esta perspectiva, se pusieron sobre la mesa cuestiones legislativas, como la ley del divorcio, la del matrimonio homosexual o la reforma del aborto. El ponente defendió una separación del espacio público estatal, que lo debería diferenciar de la doctrina moral que cualquier confesión religiosa quiera establecer para sus creyentes. En este ámbito, el pluralismo moral existente en nuestra sociedad resultaría incompatible con la tentación de cualquier religión de ejercer un monopolio espiritual en la creación de las leyes, aunque resulta respetable y enriquecedor un debate público sobre materias que afectan a la esfera pública. No obstante, determinadas actitudes de confrontación desde el ámbito religioso irían más allá de las legítimas aportaciones de argumentos y se situarían en unas pretensiones de imposición moral, propias de un estado confesional, pero incompatibles con nuestro modelo constitucional.

Al finalizar la conferencia tuvo lugar un interesante coloquio sobre todas estas cuestiones, la laicidad, las libertades y los derechos fundamentales, a las que respondió brillantemente el ponente, y que pusieron de manifiesto que el modelo de Estado más democrático es el Estado laico. 

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