Churras creacionistas

Respuesta del Coordinador de Granada Laica en el periodici IDEAL ante un artículo del profesor Armando Segura sobre el tema del creacionismo y el evolucionismo. El artículo puede leerse en la sección de Ciencia y religión.

El profesor Segura (Creacionismo o evolucionismo: Cuestión de método, IDEAL 4 de octubre) deslinda los campos del creacionismo (teología) y el evolucionismo (ciencia). Imagino que con "evolucionismo" se refiere a la Teoría de la Evolución (TE) de Darwin, teoría que ha sido confirmada por todos los hechos y evidencias conocidos con tanta o mayor precisión que la teoría cuántica de la materia. Tan grande ha sido su éxito explicativo que no existe ninguna otra teoría científica alternativa. Como dijo el gran científico Theodosius Dobzhansky "Nada tiene sentido en biología si no es visto a través del prisma de la Evolución".

Me sorprende por tanto que el prof. Segura diga que "la mayoría" de científicos son evolucionistas. ¿Qué son la minoría?. Otra cosa que es que haya matemáticos, ingenieros, carniceros, filósofos o fontaneros que desconfíen de la TE: todo el mundo es libre de ignorar lo que le apetezca.

Así de clara está la cuestión científica, pero muchos teologos creacionistas, que no están de acuerdo con el prof. Segura, pretenden travestir como "ciencia" lo que es fe, provocando confusiones entre los incautos. Pero es que el propio profesor Segura parece caer en el error de método que critica, mezclando churras con merinas, pues dedica parte de su artículo a glosar presuntas debilidades inexistentes de la TE, como si eso fuera un argumento a favor de la teología de la creación. ¿En que quedamos? No hay "eslabones perdidos" sino miles de eslabones hallados, no hay evoluciones "hasta el hombre, o más arriba", pues el hombre no ocupa una cúspide superior a la del ornitorrinco, ni "evolución al revés" pues el presunto enanismo del presunto "homo fiorensis" no deshace ningún camino, no hay saltos cualitativos que no se reduzcan a lo cuantitativo, ni mutaciones inexplicables que necesiten mágicos "agentes externos" (¿externos a qué?).

El profesor Segura afirma que "El tema de fondo es que no se tiene en cuenta el lado inverificable de realidad que sustenta los fenómenos", repitiendo la tesis de Benedicto XVI en Ratisbona. Esto no es cierto: por supuesto que "se tienen en cuenta", pero se trata de no mezclar los verificable (donde el acuerdo es posible), con lo inverificable (donde cada uno es cada cual). No distinguir las churras de la merinas es un error de pastor incompetente.

El gran matemático Whitehead a quien el profesor Segura admira expresó este deseo: "la religion no recuperará su antiguo poder si no afronta los cambios con el mismo espíritu que la ciencia". Y eso, por gracia o por desgracia, no parece que vaya a ocurrir antes de fin de año.

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