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[Chile] Centro Ecuménico, del que la capellana de La Moneda es directora, califica de “dogmática” declaración de obispos sobre la propuesta constitucional

El Centro Ecuménico Diego de Medellín (CEDM) criticó la declaración de los obispos de la Iglesia Católica sobre la propuesta de nueva Constitución, en la que abordaron aspectos positivos y negativos de la propuesta. Para el CEDM, el documento episcopal “no interpreta correctamente los textos de la propuesta de nueva Constitución”, respecto a las materias “controversiales” recogidas por los obispos. Respecto a la eutanasia, indicaron que “los obispos no aceptan la eutanasia o la muerte digna, pero legitiman los ‘cuidados paliativos’. “Hay aquí un umbral de oscuridad, pues es difícil determinar cuándo los ‘cuidados paliativos’ dejan de ser meramente tales y comienzan a acelerar el momento de la muerte”, sostienen. Lamentan, asimismo, que los obispos llamen “ideología de género”, —para descalificarla— a una idea que en las últimas décadas se ha vuelto clave de interpretación de la historia cultural de la humanidad. Afirman además que la Conferencia Episcopal no entiende que con respecto al aborto la propuesta constitucional lo que hace “es despenalizarlo, vale decir “sacarlo del dominio público de lo criminal. En tanto, el economista Joseph Ramos -adherente del catolicismo- manifestó que “la Iglesia no podía tomar palco y dejar de hablar ante un acontecimiento tan importante en nuestra vida social como el plebiscito constitucional”. Aún así, dijo: “ruego que ahora (los obispos) vuelvan a la acción silenciosa”.

El Centro Ecuménico Diego de Medellín (CEDM) -en el que la capellana de La Moneda, Izani Bruch, es directora- y el economista Joseph Ramos -adherente del catolicismo- respondieron a la declaración de los obispos de la Iglesia Católica -emitida el 22 de julio- sobre la propuesta de nueva Constitución, que será plebiscitada el 4 de septiembre.

En la declaración, los obispos destacaron aspectos positivos y negativos del texto constitucional. Entre los primeros, relevaron “los derechos sociales, el medio ambiente y el reconocimiento de los pueblos originarios”. Entre los negativos, apuntaron a “las normas que permiten la interrupción del embarazo, las que dejan abierta la posibilidad de la eutanasia, las que desfiguran la comprensión de la familia, las que restringen la libertad de los padres sobre la enseñanza de sus hijos, y las que plantean algunas limitaciones en el derecho a la educación y a la libertad religiosa”.

CEDM: “No interpreta correctamente”

Para el CEDM, el documento episcopal “no interpreta correctamente los textos de la propuesta de nueva Constitución”, respecto a las materias “controversiales” recogidas por los obispos.

En ese sentido, sobre la interrupción del embarazo, el CEDM sostuvo que “los obispos parten de la base incuestionada de que el embrión es un ‘ser humano’ con ‘derechos inalienables'”, indicaron en un documento.

“Esta afirmación es ‘dogmática’, porque está basada en una hipótesis metafísica —la existencia de una sustancia llamada ‘alma’— y no en argumentos verificables científicamente. Es además ‘sustancialista’ porque define a la persona humana desde el supuesto de la composición de dos sustancias, el alma y el cuerpo”, agregaron.

A juicio del Centro Ecuménico lo que hace la nueva constitución es despenalizar el aborto, vale decir “sacarlo del dominio público de lo criminal donde el Estado tiene competencia, y situarlo en el ámbito de lo privado, en este caso, de un “juicio prudencial” de la conciencia de quien lo practica”.

Al despenalizarlo -prosiguen- el Estado da un paso más hacia el respeto de la libertad de conciencia. En todo caso, advierten, el texto entrega a la ley la regulación del ejercicio del derecho a decidir la interrupción del embarazo, lo que en todas las legislaciones sobre la materia previene abusos o atentados a los derechos humanos.

“La nueva constitución no obliga a nadie a practicar el aborto. Pero, por tratarse de un juicio prudencial, esto es no apodíctico, sería conveniente que el Estado reconociera explícitamente la objeción de conciencia de profesionales que puedan negarse a participar, como médicos o enfermeros y practicantes. Una última consideración es que la afirmación dogmática y sustancialista de los obispos es también criticable por ignorar que lo que principalmente constituye al ser humano como persona es la relación con quienes lo llaman a la existencia, el padre o la madre. Esta condición no se cumple en el caso, por ejemplo, de una violación, lo que legitimaría una decisión que fuera favorable en este”.

Respecto a la eutanasia, indicaron que “los obispos no aceptan la eutanasia o la muerte digna, pero legitiman los ‘cuidados paliativos’ que permiten morir sin dolor. Hay aquí un umbral de oscuridad, pues es difícil determinar cuándo los ‘cuidados paliativos’ dejan de ser meramente tales y comienzan a acelerar el momento de la muerte”.

Asimismo, señalaron que “Los obispos desconocen otras formas de vida familiar que la compuesta por padre, madre e hijos”.

Sin embargo, agregaron, “hay de hecho otras formas de vida familiar que se están hoy día practicando, por ejemplo, en grupos monoparentales o en parejas homosexuales donde ambos convivientes adoptan hijos e hijas. No mencionarlas o negarles el derecho a constituirse como tales es taparse los ojos frente a realidades que históricamente se van produciendo”.

Igualmente calificaron como “lamentable” que los obispos llamen “ideología de género”, —para descalificarla— a una idea que en las últimas décadas se ha vuelto clave de interpretación de la historia cultural de la humanidad. En efecto, distinguir entre “sexo” y “género” permite liberar de supuestos determinismos biológicos el comportamiento y el habla de muchas personas.

Joseph Ramos: “Ruego que vuelvan a la acción silenciosa”

El economista Joseph Ramos sostuvo en una declaración que “no soy de los que se queja por el silencio de la Iglesia. Por el contrario, a mi parecer, a la pérdida de credibilidad de la jerarquía –por los abusos y su encubrimiento– le corresponde la penitencia de un sábado santo de silencio”.

Sin embargo, comentó que “la Iglesia no podía tomar palco y dejar de hablar ante un acontecimiento tan importante en nuestra vida social como el plebiscito constitucional”.

“Temía que fueran sólo palabras de buena crianza o, peor, de sectarismo. Si bien la declaración de los obispos no hace sino reafirmar posturas valóricas conocidas, y que, en general, comparto, considero que lo hace en un tono respetuoso de las conciencias, sin autoritarismo ni dogmatismo”, prosiguió Ramos.

“Ruego que ahora vuelvan a la acción silenciosa y abnegada de la Iglesia en las poblaciones, en los campamentos, con los presos, con los migrantes, con los enfermos, con los más desvalidos y necesitados. Pues hoy más que nunca, Chile, así como la Iglesia, necesita testimonios evangélicos más que declaraciones”, concluyó el economista.

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