CHA apuesta por la laicidad en las instituciones de Aragón

CHA destaca la necesidad “de que la religión se quede en el ámbito privado, que no haya privilegios económicos ni fiscales para la iglesia católica y que las instituciones sean laicas para que puedan ser sentidas como propias por todos”

CHA ha pedido este jueves en Zaragoza que se avance en Aragón hacia unas instituciones aconfesionales tal y como marca la Constitución o el Estatuto de Autonomía, “para mejorar la convivencia en la sociedad, la igualdad, la justicia y para garantizar la libertad de conciencia”.

La formación considera que es “la manera efectiva de garantizar la paz social, evitar conflictos, odios y crispación”. Aragón, según ha explicado el presidente de CHA, José Luis Soro, “es multicultural y las instituciones deben entender y atender la realidad social”. Por ello, pide“garantías para que se pueda desarrollar la parte espiritual de las personas pero sin que sean las instituciones las que hagan predominar unas creencias sobre otras”.

En este sentido, y como símbolo, se han repartido unos calendarios de 2015 en los que se recogen efemérides aragonesistas para todos los días del año: un Calendario didáctico, práctico y que es alternativa a los tradicionales “santorales”.

Soro ha recordado que “en la práctica, las instituciones no son laicas. La Iglesia Católica mantiene unos privilegios ajenos a una sociedad democrática: sigue estando presente, con sus dogmas, en las decisiones políticas y la configuración de las leyes; sigue recibiendo importantes aportaciones económicas (en 2012 recibió hasta 5.700 millones de euros de dinero público de forma directa), con privilegios como la opción de destinar dinero a través de la Declaración de la Rente o la exención en el pago del IBI en los espacios de culto; los cargos públicos siguen presentes en actos religiosos, se conservan elementos católicos en espacios públicos…”.

Para el presidente de CHA “solo un Estado aconfesional garantiza una sociedad aconfesional con la que mejoraría la convivencia entre culturas” y recuerda que las instituciones públicas están para garantizar la calidad de vida a la ciudadanía “sin guetos, sin discriminaciones, sin privilegios… dependiendo de la opción religiosa que una persona practique”.

FIN DE LOS PRIVILEGIOS 

Desde CHA se han presentado iniciativas concretas para garantizar la aconfesionalidad de las instituciones. José Luis Soro ha recordado algunas de estas iniciativas, como pedir el fin del Concordato con la Iglesia “que establece unos privilegios que no son constitucionales”, que se cobre el IBI de los espacios de culto de la Iglesia “lo cual supondría una aportación económica muy importante para garantizar, por ejemplo, los servicios públicos” y que se retiren símbolos religiosos de los espacios públicos, como el crucifijo del salón de plenos del ayuntamiento de Zaragoza.

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