Carta abierta a los candidatos a Rector de la Universidad de Granada

Escrito enviado a los candidatos a Rector de la Universidad de Granada, en relación al apoyo académico e institucional que esta universidad presta a la E.U. Diocesana «La Inmaculada», que recientemente despidió a un profesor por «su escaso compro

La Escuela Universitaria Diocesana “La Inmaculada” cuyo titular es el Arzobispado de Granada es un centro adscrito a la Universidad de Granada (UGR). Esto implica que la UGR emite sus títulos que son firmados por el Rector.

Esta Escuela, además del refrendo académico disfruta de aplicaciones y servicios desarrolladas y financiados por la UGR, tales como el Acceso Identificado a través de la Web, acceso a la biblioteca de la UGR y otros. En su página Web las bibliotecas de los Centros de la UGR se presentan como “Otras bibliotecas”, además de presumir de ser “pioneros, en la Universidad de Granada, en la integración universitaria de alumnos sordos” y de añadir el logo de la UGR en la portada de su Web, aunque no un enlace a la página de la misma.

La EUD “La Inmaculada” imparte su formación “desde una perspectiva humanista cristiana”, es decir, con el sesgo particular de la confesión católica, y hoy en día, con el sesgo particular del arzobispo granadino, dentro del catolicismo.

Todos estos son privilegios inadmisibles que la Universidad Pública concede a una institución cuya ideología contraviene los principios de pluralidad y libertad de cátedra, como demuestra el reciente despido de Josué González, profesor de educación Física de esta Escuela. Este hecho ha puesto de manifiesto una situación irregular que afectan gravemente a esta Universidad:

  1. La existencia de un centro confesional adscrito a la Universidad de Granada que prepara profesores de educación primaria e infantil para la promoción de la doctrina católica. De este modo la universidad pública, financiada con dinero de todos los españoles, otorga respaldo académico y servicios a un centro cuyo fin es preparar adoctrinadores de una determinada confesión. Una confesión, la católica, que incluye en su doctrina dogmas y normas –sobre todo las relativas al sexo, a la familia, los derechos de mujeres y homosexuales– que atentan contra los derechos humanos. Y un centro en cuyo funcionamiento interno –selección del profesorado, elección de cargos, transparencia, controles académicos– se da una trasgresión palmaria de principios democráticos, académicos y laborales. La Universidad de Granada respalda actualmente esta situación y estos hechos.
  2. El despido de un trabajador por razones ideológicas y religiosas: Este trabajador ha sido despedido “por su escaso compromiso cristiano”, es decir, por no promover entre los futuros profesores la fe católica con suficiente ardor. Esto contraviene la “Declaración de los Derechos Humanos” de 1948, la “Declaración de la ONU Contra Toda Discriminación por Razón de Religión o Conciencia” de 1980, la Constitución española y los derechos laborales más elementales. La Universidad de Granada respalda actualmente estos graves hechos.

Ante estas gravísimas situaciones, desde Ganada Laica pedimos que:

  1. El Rector de la Universidad de Granada exija que los centros adscritos a la misma, tengan como único ideario el que se aplica a sí misma, el que ha de tener como servicio público de educación superior, y por tanto impida que en ellos se produzca limitación alguna por motivos religiosos o ideológicos, tanto a alumnado, profesorado, como cualquier otro trabajador o trabajadora de la misma.
  2. Puesto que es difícil que el arzobispo de Granada se avenga a estas exigencias, el Rector de la Universidad de Granada ha de rescindir inmediatamente el apoyo académico y los servicios que presta a este centro de la Iglesia.

Dado que Vd quiere dirigir la Universidad de Granada desde la más alta instancia, y dada la gravedad de las situaciones que aquí denunciamos, es inexcusable que se pronuncie, y confiamos en que lo hagan en el sentido aquí demandado, acorde con una universidad escrupulosamente respetuosa de los valores democráticos y el respeto a la libertad de conciencia.

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