Carta abierta a Joan Ribó, alcalde de Valencia

Estimado alcalde:

No quisiera dejar pasar este 31 de diciembre sin desearle todo lo mejor a nivel personal para 2016, pero también y ya, a un nivel político, el deseo también de que nuestro Ayuntamiento profundice en democracia, igualdad y libertad. Esto son sencillamente principios laicistas.

Es la primera vez que felicito a un alcalde en esta ciudad porque, como puede imaginar, durante casi 24 años, lo que hemos sentido muchas personas de la ciudad de Valencia ha sido una gran vergüenza teniendo al frente del consistorio a la hoy senadora Barberá.

En este mes de diciembre, de compras compulsivas y mercantilismo puro y duro, estamos asistiendo a hechos sorprendentes de la corporación que usted preside, tales como la instalación de un belén en la sala de Cristal del propio ayuntamiento, que ya criticamos en su momento por considerar que los dogmas, aunque se revistan de artesanía, tienen otro lugar, deben ubicarse en otros espacios.

El evento más reciente, es el encuentro ecuménico de los jóvenes cristianos de Taizé, del día 28 al 1 de enero , donde los poderes públicos de nuevo cruzan la línea de separación entre las creencias y las instituciones que nos deberían representar a todas y a todos.

¿Por qué digo esto? Pues porque no se trata de criticar que 20.000 jóvenes cristianos (o de otra religión o ideología) vengan a Valencia, faltaría más, se trata, y esto es lo que no nos parece bien desde la laicidad, de haberlos recibido con privilegios, con distinciones, facilitándoles el transporte y la coordinación del evento y el otro asunto a considerar ha sido expresar opiniones personales valorativas sobre este movimiento.

Con respecto a lo primero pienso que la iglesia debe asumir plenamente cualquier gasto de este encuentro ya que es su sponsor y la institución a la pertenecen y lo segundo ya es la responsabilidad política como gobernante.

Hemos explicado muchas veces que la neutralidad es precisamente la no interferencia de creencias desde lo público y hacia lo público aunque en algún momento fueran las más próximas o afines a uno mismo.

Sr Ribó, usted sabe muy bien y lo recuerda a veces, cuando esa derecha retrógada le critica todo, que además de las creencias religiosas hay otras formas de pensamiento, precisamente no solo se trata de proteger la libertad de conciencia sino de mantener y promover esa igualdad en la práctica.

Si me dirijo a usted es porque sé que mi alcalde es demócrata y porque estoy segura que preferirá una ciudadanía crítica, exigente y comprometida con una democracia real y no una ciudadanía clientelar que tome todo por bueno.

Desde que usted fue elegido alcalde hemos apoyado públicamente las medidas de separación entre creencias e instituciones que ustedes iniciaron y así lo haremos en lo sucesivo.

Señor Ribó, sabemos que el camino es largo y que ustedes están empezando, pero convendría tener claridad en las actuaciones y no traspasar algunas líneas, sencillamente porque se está discriminando a otras y a otros que tienen otra visón de la vida y fundamentalmente porque ningún grupo ideológico merece una consideración de privilegio.

Precisamente la iglesia católica y todas sus redes de comunicación tienen medios más que suficientes para llevar a cabo sus eventos, algo que nadie discute. Lo que aquí está en juego son los derechos de las demás personas a los que se discrimina por parte de los representantes políticos que deben velar por el ejercicio real en la igualdad, en la libertad y en la democracia sin privilegios para ningún grupo ideológico se llame Taizé, Spagheti Volador o miles más.

Con mis mejores deseos para 2016

Raquel Ortiz Piñero

Coordinadora de Valencia Laica

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