Benedicto XVI, un teólogo con miedo a las legítimas opciones

Frente a su antecesor, Juan Pablo II, Benedicto XVI, que tiene que lidiar sin el carisma del polaco, enciende los ánimos allá por donde va

Frente al perfil mediático de su antecesor, Juan Pablo II -también conocido como el pontífice viajero-, Benedicto XVI enarbola la bandera de su pasado como estudioso y profesor y sus amplios conocimientos en Teología. Pero Joseph Ratzinger también tiene que lidiar con el carisma del polaco, del que carece el alemán, y que enciende aún más los ánimos allá por donde va. Hace casi un año, lograba algo casi milagroso: que la polémica comenzase incluso antes de que su avión tomara tierra en España. En pleno vuelo, Benedicto XVI comparaba el “laicismo agresivo” actual del país con el “anticlericalismo” de la Segunda República.

Esta vez, en su visita durante las Jornadas Mundiales de la Juventud, la polémica ha llegado de la mano de los astronómicos números que mueve la organización, la financiación con fondos públicos de parte del presupuesto y con la movilización de la población contraria a dicha ayuda económica. Un rechazo a que el Papa recomendaba hacer frente con “radicalidad evangélica”, que nada tendría que ver –suponemos- con la agresión que uno de los voluntarios de las JMJ preparaba contra los manifestantes laicos. Pero sus palabras no hicieron más que incendiar los ánimos de sus detractores y no dejó de tocar ningún tema polémico: arremetía contra los que “se creen dioses y deciden sobre quien es digno de morir”, advertía a los profesores sobre el “utilitarismo” de la Educación y los peligros de la “ciencia sin límites”, o cuando pedía respeto entre las “legítimas opciones” de pensamiento.

También es cierto que muchas veces no es el que provoca titulares, sino los que le rodean: como el Ministerio de Interior por permitir que los peregrinos obstaculizasen el recorrido de la marcha laica, como las Fuerzas de Seguridad disolviendo con violencia las concentraciones e impidiendo una besada homosexual, o como el Arzobispo de Granada -que tras considerar que “un varón tiene licencia para violar a una mujer que haya abortado”- insiste en que la interrupción del embarazo es “mucho peor” que un abuso sexual, teoría acuñada hace años por el cardenal Cañizares.

Pero sus detractores recuerdan que pese al discurso de austeridad del buen cristiano, la Iglesia dio un donativo para el Cuerno de África de 50.000 euros, frente a los 50 millones que costó su visita de cuatro días. O que frente a la fórmula para superar la crisis económica “con valores éticos”, los enviados de Dios en la Tierra llevaban a la quiebra Cajasur.

 

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