Bendigamos y alabemos

Bendigamos y alabemos a una mujer que vivió hace 2.000 años y que tuvo un hijo sin "conocer hombre", al resto, a las que sienten, a las que piensan, a las que viven, a las que aman… releguémoslas a la marginación, a la incultura, a la sumisión, a la única labor de procrear, al sentimiento de culpa, de vergüenza por ser mujeres, y de indignidad.

 Porque las mujeres son intuitivas, son afectivas, tienen muy desarrollada la vivencia emocional, son placenteras (tentación que hay que demonizar porque todo placer es pecado). Y si hombres y mujeres comparten, son compañeros y cómplices, muchos de ellos y ellas serán felices y vivirán sin trabas de miedos y culpas el afecto y el placer. Y si hombres y mujeres tienen la posibilidad de la plenitud y la felicidad, van a cuestionarse los rígidos dogmas y las férreas normas "morales" con que reprimimos su humanidad. Y si son felices va a ser muy difícil que se avengan a dejar de ser libres y a someterse a nuestras cadenas.
Por tanto, bendigamos a la virgen, a la que no conoció el pecaminoso y abyecto amor carnal, la única merecedora, por tanto, de respeto y alabanza; las demás son pecadoras. Y con esas alabanzas y loores de viente siglos vamos a alimentar constantemente en el subconsciente colectivo la indignidad de las mujeres de carne y hueso, no sea que se pongan a pensar y a poner en peligro nuestros inamovibles dogmas.

…..Ésto es como una pequeña reflexión que resume lo que vengo a pensar sobre el papel de indignidad que las mujeres, por el hecho de serlo, ostentan para los argumentarios de las religiones…., y son ideas que explican muy bien el machismo, la misoginia, los malos tratos, el desprecio a lo femenino, la cosificación de la mujer, y esa rivalidad entre lo masculino y lo femenino que no proviene de las diferencias naturales de los sexos sino que, creo, más bien es fruto del enfrentamiento secular de hombres y mujeres que han alimentado siempre las organizaciones religiosas, relegando a la mujer a un segundo (u octavo) plano vital y reprimiendo en el hombre su ámbito emocional, o sea, anulando la libertad de todos.

En fin, son reflexiones en voz alta con las que pretendo interpretar y buscar significado a unas tradiciones que antes no entendía y que con un mínimo de racionalidad me parecen de lo más absurdas y grotescas.., y que vienen a cuento de esta campaña de MHUEL contra unas oraciones medievales de alabanza a la virgen que siguen haciendo escuchar a todos los ciudadanos en Zaragoza, les guste o no; oraciones que, aunque puedan parecer inofensivas a muchas personas, esconden detrás mucho más de lo que parece. Adoctrinamiento encubierto pero contundente.

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