Bautismo, islamismo, provocación y laicismo

En donde impera el Islam, la condición insoslayable para acceder a los mínimos de igualdad y democracia es ser laicos. No hay otra. La deriva islámica del primer ministro turco Erdogán es un aviso de por dónde van las cosas cuando no se res

Magdi Cristiano Allam, subdirector del periódico italiano Corriere Della Sera, ha dejado de ser oficialmente musulmán -de hecho, no lo era desde años atrás- y se ha convertido solemnemente al catolicismo al ser bautizado por Benedicto XVI en el Vaticano. Allam ha dado el paso porque -declara a El Mundo- el Islam es irreformable y colisiona frontalmente con los valores que defiende Occidente. Las declaraciones de Allam, asegurando que el relativismo imperante en Europa con relación al Islam es suicida, se ajustan a la realidad. El Islam es incompatible con los derechos fundamentales de la persona. Basta observar la situación de la mujer en las sociedades musulmanas en las que la Ley Islámica es la norma para comprobarlo. En donde impera el Islam, la condición insoslayable para acceder a los mínimos de igualdad y democracia es ser laicos. No hay otra. La deriva islámica del primer ministro turco Erdogán es un aviso de por dónde van las cosas cuando no se respeta el principio del laicismo a rajatabla.
Allam ha expuesto la situación perfectamente. Ha dejado claro que no se puede abandonar el Islam con libertad -vive rodeado de guardaespaldas- porque esta religión considera apostasía abandonarla y siempre hay alguien dispuesto a hacer pagar con la vida a quien osa vulnerar sus preceptos. Lástima que Allam conceda al Catolicismo unas cualidades de las que carece, porque tampoco en él se dan los parámetros de los que el Islam carece a chorros. Cierto que en el Catolicismo no se llega a a los extremos que se están viendo en el otro lado, pero igualmente las mujeres no tienen el mismo estatus que el hombre. Están discriminadas. Tampoco acepta de buen grado la primacía del poder civil: sus proclamas en contra de las leyes que no se ajustan a la moral que predica son constantes, alienta la desobediencia civil y cuestiona la legitimidad de los parlamentos democráticos para legislar en determinadas materias.
Lo que desde luego es inadmisible es que se afirme, como hace Antonio Tarabini en Diario de Mallorca, que el bautizo de Allam por Ratzinger es una provocación innecesaria al Islam. Su conversión, si le place, puede hacerse a bombo y platillo, como debería poder desarrollarse con plena libertad la "evangelización" cristiana en las tierras del Islam. Exactamente igual como el Islam puede tratar de convertir a los "infieles" en el mundo cristiano. La escandalosa e intolerable provocación a las libertades de todos es precisamente lo contrario, lo que ocurre en el campo musulmán, lo que la estupidez de Occidente se niega a ver. El Islam, como tal, es incompatible con la democracia. Hasta hace muy poco también lo fue el Catolicismo y únicamente el triunfo de la Revolución Francesa consiguió meterlo en vereda, al imponerse los valores laicos, los únicos que eficazmente defienden la libertad de la persona de ser o dejar de ser, de hacer con su vida lo que le plazca.

Dice en El País el profesor Antonio Elorza, acerca de la actualización del Islam y refiriéndose a Erdogan, que la reislamización que promueve en Turquía no es otra cosa que un intento de acabar con el laicismo, el que noventa años atrás implantó Atatürk tras el desmoronamiento de Imperio Otomano, el mismo que perdió en Viena y Lepanto la posibilidad de conquistar Europa. Elorza cita la sura del Corán mencionada por Erdogan para oponerse a la ilegalización de su partido instada por el fiscal general de la República por atentar contra los fundamentos laicos de la Constitución: "Tienen corazones pero no entienden, ojos pero no ven, oídos pero no oyen". Elorza señala que en el Corán son los destinados por Alá al infierno los destinatarios de esta admonición y precisa: "La proyección de tal condena sobre la política turca apunta a los defensores a ultranza del Estado laico, sus adversarios. Islamismo puro". ¿Sigue siendo necesario aportar más pruebas de cargo de lo que hay y a lo que nos lleva?

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