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Argentina: El religioso Rosa Torino ejercía “una manipulación de conciencia”

El religioso recibió una pena de 12 años de prisión efectiva y fue detenido de inmediato. La fiscalía había pedido 22 años y dijo que apelará la sentencia en cuanto a este punto. La defensa pretendía la absolución lisa y llana. 

La fiscala Verónica Simesen de Bielke consideró que la sentencia de condena al cura Rubén Agustín Rosa Torino puede sentar un precedente a la hora de investigar otros hechos deabusos sexuales eclesiásticos, aunque señaló que aún no está firme.

La Sala IV del Tribunal de Juicio de la ciudad de Salta, integrado por los jueces Maximiliano Troyano y Roberto Lezcano y la jueza Norma Vera, condenó ayer a 12 años de prisión a Rosa Torino, por abuso sexual en perjuicio de tres personas que integraron su organización religiosa. El sacerdote, que había llegado a juicio en libertad, fue detenido y llevado al penal de Villa Las Rosas

Se trata de la primera condena por este delito en Salta al fundador de una orden religiosa. Mientras se juzgaba al cura, fuera de la Ciudad Judicial se manifestaron dos expresiones bien distintas: por un lado, organizaciones sociales fueron a dar su apoyo a lxs denunciantes y, por otro lado, un grupo de seguidorxs de Rosa Torino, que portaban crucifijos y entonaban canciones religiosas.

Simesen de Bielke había pedido una condena de 22 años de prisión y aunque la pena impuesta fue más baja, consideró que el Tribunal estuvo a la altura de los acontecimientos, y aseguró que esta condena es muy importante para las víctimas de abuso. “Fueron tres jueces que fallaron en forma unánime entendiendo que los hechos que denunciaron así ocurrieron, por eso hoy tenemos esta condena, tal vez no con el pedido que hizo el Ministerio Público Fiscal, pero no deja de ser una satisfacción que una vez más las víctimas puedan tener justicia”, expresó la fiscala en conferencia de prensa al terminar el juicio.

Asimismo, dijo que es su obligación casar la sentencia en cuanto a la cuantificación de la pena, pero para ello “vamos a leer primero los fundamentos del Tribunal. Por el momento entiendo que ha compartido toda la teoría del caso del Ministerio Público Fiscal”, aseveró.

En cambio, los abogados de la defensa, Humberto Oliver y Fabio Núñez, se retiraron detrás del cura por una puerta trasera de la Sala de Grandes Juicios, sin responder las consultas de la prensa. En los alegatos, Núñez, dijo que las denuncias contra el religioso son infundadas y mentirosas, intentó desacreditar el relato de las víctimas y señaló que hay un complot en contra de Rosa Torino y pidió la absolución lisa y llana. También planteó la inconstitucionalidad de la calificación fiscal de abuso sexual gravemente ultrajante, y pidió la prescripción de la denuncia de la exmonja V.Z., y en subsidio pidió la absolución por el beneficio de la duda. El Tribunal no hizo lugar a ninguno de estos pedidos. 

“No son solo estas tres víctimas”

Simesen de Bielke consideró que este proceso marca un antes y un después en materia de jurisprudencia en Salta.  Ante las dificultades de las víctimas para obtener justicia por los planteos de prescriptibilidad que hacen las defensas de los curas acusados, manifestó que “es inminente un cambio en la legislación penal en orden a declarar imprescriptibles estos abusos cometidos dentro de estos marcos”. 

La fiscala contó que desde que se inició el juicio le llegaron “mensajes” de otras personas que, tras la “valentía” de lxs tres denunciantes, le dijeron que “también quieren contar su verdad”. Sostuvo que el obstáculo mayor que tuvieron fue que el Arzobispado de Salta envió tarde las más de diez denuncias canónicas contra el sacerdote ahora condenado y la presentación tardía de estas pruebas no fue aceptada por el Tribunal de Juicio. “No son solo estas tres víctimas, son muchísimas más las que han hecho las denuncias“, aseveró.

La fiscala dijo a Salta/12 que las denuncias canónicas no solo se refieren a delitos de abuso sexual, sino también a otros hechos de gravedad y que el decreto que ha decidido disolver la congregación de los hermanos varones en relación a la rama masculina, entendió que éstos produjeron una corrupción dentro del espíritu de ese instituto religioso. Señaló que es necesario que la Santa Sede “se expida rápidamente porque también eso es lo que necesitan las víctimas”. 

El propio Rosa Torino aclaró en este proceso que sigue siendo cura, tiene solo un sumario administrativo y no un juicio canónico, y puede celebrar misas privadas. Además, el sacerdote consideró que el resultado en este proceso penal influirá en el proceso canónico. 

Rosa Torino fundó la orden religiosa en 1996. Según contaron distintos testigos, era mixta en sus inicios. Sin embargo, el Vaticano dispuso después que se separaran las ramas masculina y femenina. Una se denominó “Hermanos Discípulos de Jesús de San Juan Bautista” y por las denuncias canónicas fue suprimida, y la otra, que sigue funcionando, se denomina “Hermanas Discípulas de Jesús del Instituto Religioso San Juan Bautista”. Rosa Torino fue ordenado sacerdote e incardinado en 1985.

La fiscala señaló que en la congregación se cometieron abusos sexuales de parte del fundador, Rosa Torino, y de otros miembros, y que hubo encubrimiento. Sostuvo que Rosa Torino ejercía además una “manipulación de conciencia”, que tenía un modus operandi y utilizaba como excusa las que él llamaba “revisaciones” para cometer tocamientos o mirar los genitales de las víctimas. Señaló que entablaba conversaciones sobre temas religiosos con las víctimas, y que luego les hacía preguntas orientadas a lo sexual. Sostuvo que las víctimas le tenían confianza, como fundador y superior de la orden. 

Respecto a los denunciantes Y.G. y J.A., la fiscala resaltó su vulnerabilidad al haber sufrido abusos por parte del también cura Nicolás Parma, en Puerto Santa Cruz. Y reseñó que cuando le contaron a Rosa Torino, éste encubrió esos hechos, les pidió que perdonen las debilidades del hermano y luego cometió él mismo otros abusos. Además, la funcionaria destacó la retención de documentos personales y de títulos de estudios académicos, al aislamiento social en que vivían, las condiciones de servidumbre y humillaciones. Puso énfasis en que todas las víctimas debieron escapar para poder salir de la orden religiosa. 

Simesen de Bielke había pedido que los hechos se juzgaran con perspectiva de género y con un enfoque interseccional. Indicó que el perfil de una víctima de violencia de género es muy difícil de homogeneizar y pidió que se tengan en cuenta esos dos parámetros.

Además, la fiscala recordó que los abusos sexuales no se cometen a la luz del día, a la vista de terceros, y que el autor encuentra el momento para llevar adelante esos delitos. Citó las pericias e informes psicológicos para señalar que no encontraron indicadores de mendacidad en lxs denunciantxs y que presentaban relatos consistentes y coherentes. Por el contrario, la pericia de Rosa Torino indicaba que tiene una personalidad psicópata. 

Cuestionamientos a una psicóloga 

Respecto a los abusos contra V.Z., la fiscala se refirió a “tocamientos disimulados”, “apoyos”, “chistes con contenido sexual” en que la víctima “sentía culpa, vergüenza”, y tardó en advertir que eran delitos contra su integridad sexual. 

La funcionaria cuestionó a la psicóloga Eleonora Naranjo, que colaboraba con la orden de Rosa Torino, por haber enviado a la víctima a su cuñado, el médico clínico Fernando Núñez, que no tenía especialidad en psiquiatría para que le recetara clonazepam y sertralina. Además, le cuestionó que negara que V.Z. le había relatado abusos sexuales sufridos de parte de Rosa Torino. “(Naranjo) Dijo que la notó irritable, que cambiaba de humor (…) La llevaba a su casa a compartir con su familia. No pidió acompañamiento de un profesional psiquiatra. Dijo que tenía ansiedad y angustia (…) a cualquier profesional le tiene que llamar la atención eso en una paciente. Pese a concluir con la terapia en 2013, dijo que siguió en contacto con ella, pero solo hay un email, si uno lee, no es de acompañamiento”, sostuvo Simesen de Bielke.

La fiscala también cuestionó a Naranjo por no haber ayudado como profesional de la salud mental a Y.G., que fue víctima de abusos de Rosa Torino desde marzo de 2014 a mayo o junio de 2015. La exmonja V.Z. sufrió abusos entre el año 2000 y 2004. El cura fue considerado culpable del delito de abuso sexual gravemente ultrajante agravado por ser ministro de culto reconocido en perjuicio de estas dos personas. Por otro lado, también fue condenado por abuso sexual simple agravado por ser ministro de culto reconocido, en perjuicio de J.A., por un hecho de abuso sexual cometido a fines de marzo en 2013.

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