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Waleed Saleh, experto en islam político y autor del libro «Feminismo e islam. Una ecuación imposible» - Ed. El Paseo

Waleed Saleh: «La mayoría de los musulmanes en Europa acepta los valores europeos»

El experto defiende que los musulmanes pueden vivir en sociedades laicas, pero deben buscar referencias ideológicas actuales

De origen iraquí, Waleed Saleh, doctor en Estudios Árabes e Islámicos y profesor de la Universidad Autónoma de Madrid, es experto en islam político y autor del libro Feminismo e islam. Una ecuación imposible (Ed. El Paseo).

Librepensador, laico y de izquierdas, según se define él mismo, Saleh desmonta la idea de un feminismo islámico, una idea que la izquierda europea ha comprado con entusiasmo.

–¿Por qué es imposible conjugar feminismo e islam?

–El argumento fundamental es que tanto el Corán como la vida del profeta, como otros libros de otras religiones, son libros que tienen ya largos siglos y que pertenecen a otro momento, a otras circunstancias.

Después de 1.400 años desde el surgimiento del islam, la vida ha cambiado muchísimo, especialmente desde el punto de vista tecnológico, desde el punto de vista humano, social, y la situación de la mujer, sin duda, también ha cambiado muchísimo.

Es algo que nos hace pensar que aquello que servía en un momento dado para organizar la sociedad, la situación de la mujer, la situación social, económica, jurídica, ha cambiado muchísimo y, por lo tanto, tenemos que acordar que realmente todas estas leyes y normas tan antiguas no sirven para la actualidad.

Es difícil casar un concepto como el feminismo con el islam

El tema del feminismo ha surgido como un movimiento laico, un movimiento universal, no admite etiquetas. No entiendo que pongamos para un determinado feminismo la etiqueta de musulmán, cristiano, negro o de fronteras.

Han surgido tal cantidad de tipos de feminismos que uno se queda sorprendido cuando lo ve. Esa es la circunstancia que me hace pensar que es difícil casar un concepto como el feminismo con el islam, que es una religión que, en gran medida, no le ha concedido los derechos a la mujer que hoy en día pensamos.

Algunos piensan que, en su día, el islam fue un avance, un salto, en comparación con la situación de la mujer anterior al islam. No discuto que aquello podría haber sido una mejoría, pero en relación con la actualidad es absolutamente incomprensible.

–¿Por qué la izquierda europea ha asumido el feminismo islámico?

–Creo que se han equivocado, sinceramente. Es una equivocación porque creen, desde una postura que se conoce como la multiculturalidad –que busca aceptar al otro a pesar de ciertas costumbres que no concuerdan con los valores del mundo occidental– que están haciendo un favor.

Todo ser humano, hombre o mujer, aspira a vivir libremente

Pero es un flaco favor, sinceramente, para la mujer de los países árabes y musulmanes, porque no es esto lo que quieren. Quieren, como todas las mujeres del mundo, liberarse del yugo de la tradición de ciertas religiones, quieren tener sus derechos, sus libertades.

No es cierto que haya países o sociedades a los que no les importe no tener sistemas democráticos, vivir bajo una dictadura. Eso no es verdad.

Yo creo que todo ser humano, hombre o mujer, aspira a vivir libremente, a tener sus libertades para ser libre, de elegir sus representantes políticos, a tener libertades personales, a elegir su forma de vestir, de actuar, siempre dentro de unos cánones, leyes y normas que no excedan los derechos y no atropellen los derechos de los demás.

–Parece que la izquierda europea ha establecido una alianza con la religión islámica que le lleva a ser condescendiente con el islam y muy agresiva contra el cristianismo. ¿Por qué esa fascinación de la izquierda por el islam?

–No es la izquierda solo, son los sistemas políticos del mundo Occidental que han ido por este lado. Por ejemplo: Estados Unidos, Obama particularmente, ha sido uno de los mejores aliados de los Hermanos Musulmanes.

Hoy el mundo árabe-islámico está dominado por el islamismo

Sadat –el presidente que fue aliado de los Hermanos Musulmanes y, al final, acabaron con él, lo mataron– fue uno de los mejores aliados de Estados Unidos en su momento. Esas circunstancias se han dado porque existen intereses económicos, estratégicos y políticos en medio.

Hoy, el mundo árabe-islámico está dominado por el islamismo. Muchos desde aquí, desde Occidente, piensan que los islamistas tienen derecho también de gobernar, de llegar al poder, como sucedió en Egipto en 2012-2013, que gobernó un islamista, Mohammed Mursi, que tuvo muchísima aceptación desde el mundo Occidental.

Parten de esta idea de que deben respetar la democracia, pero los Estados islamistas no suelen ser favorables a los valores democráticos.

El hecho de querer instaurar un Estado islámico ya de por sí significa marginar a otros muchos que no piensen igual que ellos.

Luego encontramos una mala comprensión de lo que es el islamismo, lo que es el feminismo islámico, lo que es el hijab. Creo que no se ha profundizado para saber qué significa cada una de estas cosas.

Son cosas absolutamente erróneas, no tienen fundamento cuando empiezan a hablar, por ejemplo, de una relectura de los textos fundacionales del islam.

Los textos fundacionales del islam ya están interpretados y mucho más que interpretados. Es lo que hay, no hace falta volver a interpretarlos. Tenemos que ser sinceros y decir que estos son textos, sentencias, de otros tiempos y tenemos que buscar nuestras referencias en otras ideologías en la actualidad.

–¿Existe un islam europeo que propugne una versión moderada e ilustrada del islam?

–Sinceramente, creo que sí. Afortunadamente, a pesar de que existe una idea de miedo, de rechazo, creo que la inmensa mayoría de las personas procedentes de países de mayoría musulmana aceptan los valores europeos.

Son muchos millones. Si fuera lo contrario, el problema sería muy serio, muy gordo. Basta con saber que en Francia hay cerca de cinco millones de personas procedentes de Oriente Medio y del norte de África. Si estos cinco millones fueran todos terroristas, pues harían la vida imposible en Francia, y afortunadamente no es así.

No todos los musulmanes son creyentes y practicantes, como ocurre en España, que no todos los españoles van a Misa

Los terroristas y fanáticas que existen son una pequeña minoría que hay que erradicar. Con la Ley en la mano, con la educación, con una política social correcta, yo creo que se puede con el tiempo llegar a una situación más humana, de convivencia, que repercutiría de manera positiva tanto en un lado como en el otro.

Los propios ciudadanos se reconocen o no como musulmanes. No todos son creyentes y practicantes, como ocurre en España, que no todos los españoles van a Misa, ni todos son creyentes y bautizan a sus hijos. Algo de esto pasa también en los países de mayoría musulmana que tienen partidos políticos, formas de vida, muchos están occidentalizados.

Es verdad que en los últimos tiempos el islam ha vuelto a la esfera pública, pero si pensamos en los años 50, 60, 70 del pasado siglo encontramos una situación muy diferente a la actual. El mundo occidental era en gran medida como modelo a seguir.

En Marruecos, donde viví años, y en las playas de Casablanca y de Rabat miles y miles de mujeres iban con bikini a la playa. Hoy en día es casi imposible encontrar una cosa así.

–¿Hay sitio en las sociedades laicas para una religión como la islámica?

–Sí. Porque ya la hubo. Cuando yo estaba en la universidad las mezquitas estaban vacías. No estoy en contra de que la gente practique su religión. Es una opción personal.

Cada uno está en su derecho, debe tener la libertad de hacerlo, pero no me parece bien esta injerencia, esta imposición que existe hoy: «Tienes que ser un musulmán practicante, creyente del modo en que yo pienso, y lo llevamos a todos los ámbitos de la vida y de la política».

La religión, como otras muchas actividades humanas, es un derecho que tiene el ser humano y debe respetarse. Lo que hay que rechazar es la imposición, la injerencia. Los países árabes-musulmanes pasan por esa etapa, pero yo creo que, perfectamente, pueden convivir con otras ideologías como es el laicismo.

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