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Una doctrina, la catolica, contradictoria, reaccionaria, represiva y ultraconservadora

El Papa Francisco ha revelado que sí es verdad que en el Vaticano funciona una especie de lobby homosexual. Ratificaba así Francisco lo que dijo al respecto su antecesor, Benedicto XVI, poco antes de dimitir. No deja de ser sorprendente que, en los últimos años, los predicadores del catolicismo, obispos y cardenales sobre todo, arremetieran -sin piedad alguna- contra los homosexuales, hombres y mujeres. Y, mientras, dentro del Vaticano -en  una exhibición de doble moral-, los clérigos homosexuales presionan para su placer o para sus intereses.

Monstruos y monstruas
Más aún  irritaron a los jerarcas  eclesiásticos las bodas Gay, como si los homosexuales fueran monstruos o monstruas y no pudieran por ello casarse entre sí.  La cúpula de la Iglesia católica apenas ha dicho algo más, en este tiempo, que cargar y cargar contra la homosexualidad y, por supuesto, contra otras dimensiones de carácter sexual.

Auxiliares y servidoras
¿Por qué el sexo enoja tanto a los clérigos? ¿Por qué los sacerdotes no pueden casarse ni con una mujer? ¿Por qué las mujeres continúan siendo devaluadas al prohibir la doctrina oficial de la Iglesia que celebren la misa, que sean sacerdotisas, que no puedan ser ni cardenalas ni obispas, ni párracas? Son simplemente  auxiliares y servidoras de los clérigos.

Tres hombres y uno de ellos, una paloma
No pueden participar las mujeres en la elección de los pontífices, reservada únicamente a los cardenales, que son hombres. La denominada Santísima Trinidad está compuesta por Dios padre, Dios hijo y Dios Espíritu Santo. O sea, tres hombres, uno de ellos también  ¡paloma!, según una alegoría.

Mal visto por la clerecía
El sexo está muy mal visto por la clerecía, aunque es sabido que papas, cardenales, obispos, capellanes y monjas han vulnerado con frecuencia los mandamientos del catolicismo en el capítulo de la sexualidad. Los homosexuales, en todas sus versiones, han sido maltratados y castigados porque la doctrina católica no aprueba su condición sexual. Algunos tienden a equiparar la homosexualidad con el asqueroso abuso sexual de niños por parte de curas.

Gracias al Gobierno Zapatero
Desde que en España, y gracias al Gobierno Zapatero, fuera legalizado el matrimonio entre hombres y entre mujeres, su extensión ha sido difundida por casi todo el orbe. Mientras, el clero no ha hecho  más que hostigar la homosexualidad. En Francia, la derecha se ha volcado a obstaculizar las bodas gays con una enorme intensidad, como si los homosexuales fueran, por el hecho de serlo, malvados y malditos.

Un objetivo respetable
Francisco enarbola la bandera de la pobreza orientada a la Iglesia y, en general, a los católicos practicantes. Y también, la bandera de luchar en favor de los pobres y de los seres humanos más débiles. Este objetivo le honra y es muy respetable. Sin embargo, o este Papa aclara y modifica -sin tapujos y en profundidad- la doctrina vigente, contradictoria, reaccionaria, represiva y ultraconservadora o cada vez más el catolicismo irá desapareciendo de la faz de la tierra.

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