Un exalumno del colegio salesiano San Miguel Arcángel denuncia a un antiguo profesor por abusos

Los hechos se produjeron en 1993, pero en su momento no se atrevió a denunciar los hechos ante la policía por «la presión y el miedo». Ahora, 26 años después, ha decidido hacerlo para exigir justicia.

Un exalumno del colegio salesiano San Miguel Arcángel, en Madrid, ha denunciado ante la policía a su antiguo profesor y sacerdote Marcelino Antón por abusos sexuales en la década de los noventa. Según publica el diario El País, el denunciante tenía 10 años cuando se produjeron los hechos, sin embargo ocultó lo sucedido hasta su segundo curso de BUP, cuando el joven ya había cumplido los 15 años.

La madre afirma al citado medio que ella misma se presentó en el colegio para hablar con el director del centro. «Le pregunté qué estaba pasando y no me negó los hechos. Se quedó callado. Tampoco apartó a Marcelino». Pero no denunció.

Entonces era 1993, y desde esa fecha se arrepiente de no haber acudido a denunciar los abusos a la policía. Pero, explica, «la presión y el miedo» por hacer más daño a su hijo pudieron con ella y, finalmente, mantuvo el silencio.

Ahora, 26 años más tarde, ha decidido dar su caso a conocer. En parte, impulsada por todas aquellas personas que han tenido el valor de denunciar hechos similares, como fue el caso de los ocho exalumnos que denunciaron a un educador por unos delitos de agresión sexual en el colegio de Salesianos en Bilbao en la década de 1980.

Asegura que, después de que su madre acudiese al colegio para hablar personalmente con el director, hubo otras dos ocasiones en las que notificó al colegio los abusos: la primera fue hace dos años, la última fue hace apenas unos meses. Pero nadie le hizo caso. «Llevo años intentando que alguien me escuche», reconoce el denunciante a El País. «Pensaba que podía haber más niños que podían estar sufriéndolos«, sentencia.

Sin embargo, los Salesianos afirman que, cuando el denunciante les escribió vía correo electrónico, la orden puso en marcha el protocolo antiabusos, cesaron al sacerdote de sus cargos y abrieron una investigación.

El sacerdote, siempre en contacto con menores

«Nos pedía que le mordiéramos la barba y en clase, con la excusa de que nos sentáramos bien en el pupitre, nos tocaba debajo de la ropa», asegura, y añade que «en una ocasión, mientras estaba atendiendo a un compañero, se bajó los pantalones. Entonces, salí corriendo del aula«.

Además, a la denuncia presentada por abusos sexuales, se suma otra denuncia por maltratos físicos por parte del sacerdote y otros dos profesores de la orden. Entre ellos, otro eclesiástico: «Varios alumnos abandonaron el centro por los golpes de ese cura», relata.

El sacerdote, que fue enviado en 2014 a la parroquia de Mohernando (Guadalajara) por un periodo de seis años, ha estado en contacto con menores en diversas convivencias organizadas por la Congregación. Éste no fue su único cargo fuera de los Salesianos. Tan sólo cuatro años después de que la madre del ahora denunciante acudiera a hablar con el director del centro, Antón fue nombrado vicario parroquial de la Iglesia de San Manuel y San Benito (Madrid), un cargo que compaginó con la docencia en el colegio salesiano San Miguel Arcángel.

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