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Levita hoy hacia el Congreso de los Diputados el presidente de RTVE, Leopoldo González-Echenique, a explicarle a nuestras señorías la nueva idiosincrasia de los informativos públicos de la tele. Yo creo que va a ser un espectáculo hermoso, un show que se debería emitir en prime-time con Jorge Javier sustituyendo a Jesús Posada o al presidente de la comisión mixta que corresponda. Entre otras primuras, pues no primicias, Echenique habrá de explicar cómo es posible que en los telediarios se ande informando a los parados españoles de que rezar alivia el estrés del hambre y el desahucio, y aconsejando a los padres sobre cómo vestir a sus hijos e hijas para que no vayan por ahí provocando, ligeros de ropa, con medio coño o medio prepucio fuera del vaquero cagao. Malicio que la explicación de Echenique sobre estos asuntos pueda dejar en ridículo, incluso, a la grouchiana master class de María Dolores de Cospedal el día en que nos ilustró sobre los sueldos diferidos del PP al más convicto que confeso Luis Bárcenas.

-Es intolerable, señor presidente, que se considere información el discutible hecho de que rezar pueda aliviar la situación de un parado. La situación del parado se alivia creando puestos de trabajo -alegará con rotunda demagogia cualquier diputadillo paleostalinista y sin sobresueldo.

-Olvida usted, señoría, que la televisión es el espejo del alma -alegará Echenique-. Si nosotros, cambiando la Constitución y legislando el desbrague laboral, nos hemos arrodillado ante la Troika, ¿por qué no habrá de arrodillarse con humildad el parado ante Dios? No en vano, la Merkel se llama Angela

-Pues ya que me cita usted a la teutona, señor presidente, le recordaremos que todos le hemos visto el germánico potorro, por usar la terminología de la ilustre semióloga Belén Esteban, en foto mundialmente difundida de su juventud. ¿No habrían nuestros jóvenes de imitar también el torpe aliño indumentario de su Angela nudista? ¿Por qué sus telediarios no informan a los padres de que vistan a los niños como a la despelotada Merkel, que así, además, ahorran en ropa?

-No olvide usted, señoría, que nuestra hoy casta canciller creció a la sombra, nunca mejor dicho, de la Alemania del Este… No fue ella, sino el diablo comunista, quien la despojó de sus ropajes. Después, El Señor la trasmudó de neoliberada en neoliberal, y hoy ya solo se despelota ante la banca, que no es pecado sino ginecología financiera preventiva -se santigua Echenique.

Desde la llegada del PP al poder, la presencia de Dios en el discurso político se ha hecho casi cotidiana. Como si los españoles no tuviéramos bastante con el temor al infierno en la tierra, nos hacen tragar con el temor al infierno en el Más Allá. Según el credo católico, los desahuciados suicidas se han ido derechitos a las llamas eternales con Pedro Botero. Solo nos queda un consuelo: si no a los fuegos satánicos, nuestros políticos demuestran cada día que han sido condenados eternamente al limbo. Para que los profanos me entiendan, el limbo es un lugar intermedio entre un alma rescatada y un alma sin rescatar. En plan España en la UE.

A mí, personalmente, me gusta esto de tener una televisión pública cargada de moral, donde se denuncie la inmoralidad de los desahucios, la inmoralidad del asesinato por omisión que cada día se perpetra en una sanidad pública desmantelada, la inmoralidad de la represión de manifestaciones ciudadanas pacíficas, la inmoralidad de las contabilidades B, la inmoralidad del rescate a los banqueros delincuentes, la inmoralidad de darle 10.000 millones anuales a una iglesia suntuosa y follaniños, o la inmoralidad de haber colocado a un analfabetófilo al frente del Ministerio de Educación.

Pero no. Nuestra televisión pública se limita a recomendarle a nuestras jóvenes que destierren de su armario el escote palabra de honor. Comprensible. Nuestro gobierno no solo odia el escote, sino también la palabra. Y, sobre todo, si esa palabra es de honor. Cual promesa electoral. Ave María Purísima, Don Mariano.

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