Rajoy y Rouco, complementarios

El neocatecumenal Fernando Giménez Barriocanal, consejero delegado de la cadena de los monseñores y gerente del episcopado español, nos ha desvelado claramente que la COPE es una “radio católica, generalista y comercial”. Y nos ha detallado sus “cuatro ejes”: 1.- “La defensa de la vida.” 2.- “El derecho que tienen los padres de educar a sus hijos.” 3.- “Una laicidad abierta”.- Y 4.- “Promoción de la necesidad de un cambio político porque hoy el Gobierno no genera confianza y ha roto los grandes consensos de la transición”.

Nada ha cambiado, pues –salvo formas menos crispadas y engañosas apariencias-, en la emisora de los obispos, tras la marcha/despido de Federico Jiménez Losantos, César Vidal, Luis Herrero y compañía. Conviene recordar al respecto que Losantos público hace cuatro años un libro titulado El milagro de la COPE.

Referente de la derecha
En la página 207 puede leerse que hubo en 2003 un “pacto tácito pero férreo de la propiedad (la Conferencia Episcopal con Rouco al frente) y los directores de los grandes programas ante la ofensiva izquierdista contra el Gobierno legítimo de Aznar”. Lo cual iba acompañado de la siguiente afirmación: Se produjo “la conversión de la COPE en referente ideológico esencial y casi único de la derecha”.

La jerarquía eclesiástica
La COPE, en efecto, defendió sin complejos el Gobierno Aznar y denigró -con insultos y descalificaciones constantes- a la izquierda. No hay, sin embargo, dudas. La radio de la jerarquía eclesiástica, la radio “católica”, continúa atacando al Gobierno actual. ¿No se puede de hecho ser católico y socialista, monseñores?

Uno de los “ejes”
Es decir, que la COPE ataca a un Gobierno progresista o de izquierda más o menos intensa. No se trata de una interpretación de la realidad. Resulta que uno de los “ejes” de la COPE es estrictamente político. Al igual que el PP, la radio episcopal pretende que caiga, y cuanto antes, el Gobierno Zapatero.

Carcunda sociológica
La COPE, por consiguiente, no sólo es la emisora de los prelados, sino que es la cadena de la carcunda sociológica. En eso se asemeja a Intereconomía, un grupo mediático también confesional y también de derecha extrema, muy cercano a las tesis ultras del Tea Party.

Una radio “comercial”
Es asimismo una radio “comercial”. Intenta ser competitiva y ha fichado a los locutores más famosos en el mundo del fútbol que, hasta ahora, pertenecían a la SER. El kiko Barriocanal está encantado con esa operación, por supuesto legal e incluso –desde una perspectiva sólo comercial – legítima.

Espacios religiosos
¿Cuánto ha pagado la COPE por esos fichajes rutilantes, mientras recorta sueldos de los periodistas y trabajadores de a pie, y se pasea por los pasillos divinos de la emisora el fantasma del ERE? ¿Por qué la emisora oficialmente católica se dedica a potenciar los programas deportivos y políticos, que se emiten en las franjas de máxima audiencia? ¿Por qué la mayoría de los espacios religiosos de la COPE pasan más bien inadvertidos?

Nacionalcatolicismo
No hay en Europa un solo país –con la excepción de Polonia, aunque con parámetros bien distintos- en el que los obispos y cardenales dispongan de una cadena radiofónica propia como sucede en España. El nacionalcatolicismo sigue arraigado en el subconsciente colectivo de la derechona. El PP mima a la COPE porque, entre otras cosas, es uno de sus instrumentos mediáticos. Al fin y al cabo, Rouco y Rajoy son complementarios. Dios y el César, juntos.

Enric Sopena es director de ELPLURAL.COM

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