Nuestros abuelos no se rozaban en Cuaresma

Un estudio certifica que los andaluces no respetan como antaño la abstinencia sexual durante los 40 días del periodo litúrgico

Además del ayuno y la abstinencia, la Iglesia prescribe renuncias a los creyentes durante la Cuaresma que simbolizan los 40 días de retiro de Jesuscristo en el desierto. Entre los preceptos, también está contemplada la abstinencia sexual. Pocos acercamientos carnales se conocen del Hijo de Dios durante aquellas seis semanas mal contadas.

Tampoco ha sido certificado hasta ahora si los creyentes católicos cumplían a ratajabla con la interdicción cuaresmal. Con más o menos rigor, por conversaciones amistosas y por las fechas de los nacimientos, podría adivinarse que los fieles actuales no han sido fervorosos seguidores del veto de la copulación en homenaje a la renuncia de Cristo. Pero no siempre fue así.

Un estudio de la Universidad de Valencia ha demostrado mediante métodos estadísticos que, hasta el entorno de 1980, los andaluces respetaron la abstinencia de alcoba. Nuestros abuelos, por tanto, dejaban de practicar el sexo durante los 40 días que duraba la Cuaresma, efectivamente, todo un desierto.

La prohibición entre 1903 y 2002

Una de las conclusiones a las que ha llegado un equipo de investigadores después de examinar los nacimientos en Andalucía entre 1903 y 2002 es que «la población fértil tendió a respetar» la prohibición de «las relaciones sexuales durante la Cuaresma». Este apunte, corroborado por el profesor Josep Lledó, «se tradujo en una disminución de concepciones» durante tal periodo y en «un aumento de las concepciones después», como consecuencia de un efecto rebote.

Históricamente, explica este estudio publicado en 2018 en la Revista Internacional de Sociología, la estacionalidad de nacimientos estuvo íntimamente relacionada al calendario agrícola y al climático, aunque también ha estado «condicionada por factores religiosos».

Aunque es difícil desvincular el aumento de concepciones después de la Cuaresma con el efecto del aumento de luz y temperatura, pues el reloj reproductivo de los mamíferos está sometido a tales estímulos primaverales, resulta también evidente la afectación del precepto católico en las relaciones sexuales de los andaluces. Al menos de nuestros abuelos.

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