Medias naranjas de Dios

YA me lo decía mi madre: "Pablito, precioso, tú volverás al seno de la Iglesia". Y el hijo pródigo ha iniciado el regreso el 1 de octubre, por culpa de la radio.

A las 8 a.m., no pude soportar más obviedades: un tertuliano anuncia que estamos a punto de perder la última guerra con Alemania, país que, según los manuales de historia, tras perder una guerra mundial organiza otra para resarcirse de la humillación. Mi persianero hace meses que me había explicado lo mismo, mientras alineaba las láminas dislocadas de mis persianas. En RNE, el conductor del programa de las mañanas le salva la cara al Estado, al que se le había llevado otro puente la riada, echando mano de un "catedrático-ingeniero" que declara, clarividente, que también se caen los puentes bien hechos.

La SER, demoledora, denuncia, más o menos inteligentemente -y con toda razón-, lo mal que lo hace el Gobierno, dando a entender, o dejando caer, más o menos inteligentemente, que otro gobierno, el del otro partido, podría hacerlo mejor, como si ese partido y su Gobierno no lo hubieran hecho insuperablemente mal hasta hace muy poco.

En fin, que las emisoras de radio punteras, si no te asustan, te aburren. Lo que me ha obligado a buscar emisoras de radio, emboscadas en las ondas, que me libren del tedio. He vuelto a perseguirlas manualmente por el dial, como cuando buscaba trabajosamente a la crepitante Radio España Independiente, porque las emisoras humildes emiten débilmente, hasta el punto de que la preselección automática de mi cadena no las capta.

Pero de pronto, de forma casual o milagrosa, mi receptor me regala la voz armoniosa de Monseñor Munilla que me confirma -desde radio María- algo evidente: que "Dios es nuestra media naranja". El prelado vasco inauguraba la nueva temporada de la emisora. En la anterior, Munilla llegó a comentar hasta 2.538 puntos del Catecismo de la Iglesia Católica. Las glosas, aunque apasionantes, han terminado por aburrir a la audiencia que pide marcha. El programa se ha remozado. Ahora el prelado, animado por el éxito de la JMJ 2011, se ha puesto a explicar el Youcat, el catecismo que Benedicto XVI "regaló a los jóvenes" en Madrid. Con todo derecho, la emisora se ha apuntado a las redes sociales. Fue San Pablo el que inventó la primera de ellas: la del "Cuerpo místico de Cristo", que permite a los cristianos interactuar entre ellos, siempre que los conectados estén en gracia de Dios. Los jóvenes podrán tuitear con Munilla y bajarse a su ipod el podcard del programa. Yo mismo voy a mandar un mensaje a Jesús con el whats'app, por complacer a mi madre.

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