Las mujeres del islam están peleando por la modernidad

Las que admiten el uso del pañuelo en las universidades turcas y las que lo rechazan comparten sin embargo la lucha por la igualdad de género.

Ahora que el Parlamento de Turquía levantó la prohibición de usar pañuelos en las universidades, el laicismo se convirtió en una lucha de las mujeres. Es, sin embargo, una lucha cuya importancia excede el territorio de Turquía, ya que en el contexto musulmán de la modernidad las mujeres fueron las que conformaron el espacio público democrático.

Al aprobar la nueva legislación que levantó la prohibición, el Parlamento, que domina el Partido Justicia y Desarrollo, de raíces islamistas, reavivó el debate que polariza a la opinión pública desde la década de 1980, cuando se estableció la prohibición. En su condición de símbolo más visible de la islamización, el pañuelo representó durante treinta años la amenaza más importante al laicismo y la igualdad de género, dos de los valores que más aprecian los turcos que defienden el legado de modernidad republicana de Ataturk.

El pañuelo funde en un solo símbolo la piedad personal y la afirmación pública de la diferencia islámica.

El uso del pañuelo en las universidades no sólo indica un cambio en las diferencias entre lo privado y lo público, sino también el ingreso de la religión al ámbito público. Por otra parte, dado que los partidarios del pañuelo sostienen que contribuirá a aumentar las oportunidades de las mujeres en la educación superior, también sirve como crítica a la idea de que sólo el laicismo equivale a modernidad.

Las mujeres que defienden el uso del pañuelo toman distancia de los modelos seculares de emancipación feminista, pero también buscan la autonomía de las interpretaciones masculinas de los preceptos islámicos. Quieren tener acceso a la educación secular para poder seguir nuevos caminos que no coinciden con los roles de género tradicionales, pero también aspiran a conformar un nuevo sujeto piadoso. Están a la búsqueda de formas de ser musulmanas y modernas al mismo tiempo.

Por todo esto, el significado establecido del velo islámico experimenta un cambio drástico: de símbolo de la sumisión femenina musulmana y de la reclusión en la esfera privada a emblema de una mujer musulmana segura y que actúa en el ámbito público..

Esa transformación no sólo desafía las concepciones seculares de la emancipación femenina, sino también las ideas de los hombres musulmanes que identifican el velo con la sumisión a su autoridad.

Las manifestaciones contra la legislación que iniciaron organizaciones de mujeres mostraron la otra cara femenina, la del laicismo en Turquía. El laicismo que se instrumentó como principio del Estado republicano que fundó Ataturk se consideró a menudo una ideología "impuesta desde arriba", de raíces extranjeras y protegida por el poder de los militares.

Las que defienden hoy el pañuelo no deberían olvidar que la idea del laicismo se transformó en un valor popular que las mujeres defienden marchando en las grandes manifestaciones de millones de personas y de ciudad en ciudad.

ESCRITORA Y SOCIOLOGA TURCA (ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS EN CIENCIAS SOCIALES, PARIS)

Copyright Clarín y Global Viewpoint, 2008. Traducción de Joaquín Ibarburu.

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